NOVENA AL CORAZÓN DE MARÍA

ENSÉÑAME, MARÍA

A ser dulce y entrañable
en todos los acontecimientos de mi vida;
en los desengaños,
en el descuido de los otros hacia mí,
en la falta de sinceridad de aquellos en quienes creí,
en la deslealtad de aquellos en quienes confié.
Ayúdame a olvidarme de mí misma, 

 para pensar en la felicidad de otros;
a ocultar mis pequeños sufrimientos
Enséñame a sacar provecho de ellos,
a usarlos de tal modo que me suavicen,
no me endurezcan ni me amarguen;
que me hagan paciente y no irritable;
Que nadie sea menos bueno,
menos sincero,
menos amable,
menos noble,
menos santo
por haber sido mi compañero de viaje
en este camino Hacia Dios.
Amén


DÍA PRIMERO 

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DÍA SEGUNDO

2.SEMANACDMDÍA2

DÍA TERCERO

3.SEMANACDMDÍA3

DÍA CUARTO

4. SEMANACDMDÍA4

 

DÍA QUINTO

5.SEMANACDMDÍA5

SEMANA DEL CORAZÓN DE MARÍA

Celebración de la Semana de preparación a la fiesta del Corazón de María.

Durante la semana en todas las Eucaristía se hará una mención especial, siguiendo el díptico preparado para cada día. Con saludo, preces y oraciones especiales para cada día.


PRECES 1

Dirijamos a Dios Padre nuestra oración confiada por mediación del Inmaculado Corazón de María, que intercede, sin cesar, por sus hijos necesitados.

Por la santa Iglesia: para que, confiada en el Corazón de María, sea hogar acogedor, donde toda persona experimente el amor de Dios Padre, roguemos al Señor.

Por los que se entregan al servicio de los demás: para que con el ejemplo del Corazón de María en la visita a su prima Santa Isabel, se alienten y fortalezcan en su entrega, roguemos al Señor.

Por las familias cristianas: para que, puestos los ojos en Nazaret, donde el Corazón de María educó a Jesús, mantengan su fidelidad y eduquen en la fe a sus hijos, roguemos al Señor.

Por los consagrados a Cristo Jesús: para que siguiendo las huellas del Corazón de María, sepan ofrecer al Pueblo cristiano un ejemplo de entrega generosa y serena, roguemos al Señor.

Por los jóvenes: para que el Corazón de María los acompañe en su vida y los eduque en el amor limpio, fuente de paz y de verdadera alegría, roguemos al Señor.

Por nosotros aquí reunidos: para que aprendamos a confiar en la Palabra de Dios y a guardarla en nuestro corazón, roguemos al Señor.


PRECES 2

Dirijamos a Dios Padre nuestra oración confiada por mediación del Inmaculado Corazón de María, que intercede, sin cesar, por sus hijos necesitados.

P: Señor, Tú que nos diste a María por madre, …
T: concede por su mediación salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores y a todos la abundancia de salud y de paz.

P: Haz, Señor, que tu Iglesia tenga un solo corazón y una sola alma por el amor….
T: Y que todos perseveremos unánimes en el servicio a los demás y en la oración con María, la madre de Jesús.

P: Tú que hiciste de María la madre de la misericordia…
T: Haz que todos los que viven en peligro o tienen dificultades sientan su protección maternal.

P: Tú que encomendaste a María la misión de madre de familia en el hogar de Jesús y de José..
T: haz que por su intercesión las madres fomenten en sus hogares el amor y la unidad.

P: Tu que encomendaste a María el cuidado de Jesús para que le ayudará a crecer en edad, sabiduría y gracia…

T: Concede, por su intercesión, a nuestros catequistas luz, fortaleza y mucha fe para que transmitan con alegría, a los niños, el mensaje del reino del amor.

Padre, escucha nuestra oración que te dirigimos por medio de Jesucristo nuestro Señor.


PRECES 3

DAME, SER FIEL COMO TÚ, MARÍA.

Para que mi fe sea más fuerte que mis pensamientos.
Para que mis dudas no se impongan a la fe.

DAME, SER FIEL COMO TÚ, MARÍA.

Para que mi fuerza no se resista a la invitación de Dios.
Para que no me conforme con los mínimos.

DAME, SER FIEL COMO TÚ, MARÍA.

Para que no me embargue el pesimismo.
Para que, lejos de decir «no» siempre diga «sí».

DAME, SER FIEL COMO TÚ, MARÍA.

Para que la alegría me anime en el seguimiento a Jesús.
Para que la esperanza me ayude a seguir hacia adelante.

DAME, SER FIEL COMO TÚ, MARÍA.

Para que la gratitud sea consecuencia de dejarme llevar por Dios.
Para que pueda más Dios que la debilidad para responderle

DAME, SER FIEL COMO TÚ, MARÍA

Para que la fe y la esperanza nos hagan dejar en segundo plano los sentimientos de temor o de temblor.
Para que sepamos corresponder a su Amor, siendo fieles.

DAME, SER FIEL COMO TÚ, MARÍA.


PRECES 4

MARÍA, MADRE DE LA ESPERANZA

Camina con nosotros. enséñanos a proclamar al Dios vivo.
Ayúdanos a dar testimonio de Jesús.
Haznos serviciales con el prójimo.

MARÍA, MADRE DE LA ESPERANZA

Aurora de un mundo nuevo.
¡Muéstrate, Madre de la esperanza y vela por nosotros!
Cuida de la Iglesia en el mundo, que sea transparencia del evangelio.

MARÍA, MADRE DE LA ESPERANZA

Vela por todos los cristianos:
Que prosigan confiados por la vía de la unidad
Como fermento para la concordia universal.
Vela por los jóvenes, esperanza del mañana.

MARÍA, MADRE DE LA ESPERANZA

María, ¡danos a Jesús! ¡Haz que lo sigamos y amemos!
Sólo Él es la esperanza de la humanidad.
Él vive con nosotros, entre nosotros, en su Iglesia.

MARÍA, MADRE DE LA ESPERANZA

Impulsa nuestras acciones y deseos para hacer que esta tierra
sea cada vez más habitable para todos.
Que no haya, en nuestras vidas,
Lugar para el egoísmo y la indiferencia.

MARÍA, MADRE DE LA ESPERANZA


PRECES 5

Proclamemos las grandezas de Dios, Padre Todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, Madre de su Hijo. Unámonos a cada petición diciendo:

QUE LA LLENA DE GRACIA INTERCEDA POR NOSOTROS.

Por la Iglesia Católica…, por todas las iglesias y comunidades cristianas: Para que el Espíritu Santo nos fortalezca, ilumine y guíe los esfuerzos hacia la unidad. Oremos.

Por los que viven angustiados y en la oscuridad por la falta de fe y de esperanza: Para que la Virgen María sea luz y camino que les ayude a superar su situación. Oremos.

Por nuestras familias, padres, abuelos, hijos, nietos…: Para que en tan importantes etapas de la vida permanezcan unidos a María. Oremos.

Por la paz en las naciones y los pueblos…, por el mundo que sufre: enfermos, ancianos marginados, los que pasan hambre, los que no tienen trabajo, los matrimonios mal avenidos… Oremos.

Por nuestra COMUNIDAD PARROQUIAL: Para que sea un hogar donde impere el amor fraterno… Y para que de la mano maternal de María llevemos consuelo a cuantos se acerquen a nosotros en busca de esperanza. Oremos.

Y por nosotros en particular: Para que sintamos la necesidad de orar, y a ejemplo de María vivamos en encuentro permanente con Dios. Oremos.

Escucha, Padre, las oraciones de tus hijos… Te las presentamos por intercesión del CORAZÓN DE MARÍA, a quien constituiste especial mediadora al lado de tu Hijo, Jesús, que vive y reina por los siglos de los siglos. AMÉN.

JORNADA DE ORACIÓN (2)

Pedro 3:8:

Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.


Hoy quiero pedirte, mi Señor,
que me muestres los caminos de la esperanza.

Que deje de mirar la oscuridad,
que no escuche a los profetas del mal,
que deje a un lado la basura
para ir fijándome constantemente
en el lado bueno de las cosas.

Espero, Señor, que la vida
es una fiesta gozosa,
que los hombres no han nacido
para morir, sino para resucitar.

Espero en que un día
los hombres seremos hermanos,
y viviremos en paz,
unidos por el lazo de la tolerancia.

Espero que los pobres
vayan encontrando raudales
de justicia y solidaridad
entre sus hermanos, los hombres.

Espero que nuestros campos,
y nuestras montañas, y nuestros mares,
y nuestras playas, y nuestras ciudades
sigan siendo hermosas y limpias.

Espero que los niños puedan crecer
amparados por el amor entrañable de un hogar,
en el que no falte comida, juguetes y ternura.

Espero que los viejecitos
vean cumplida su hambre de caricias,
y que sientan siempre la compañía
de quienes todo lo recibieron de ellos.

Espero que tu llamada a la generosidad
irá encontrando eco en el corazón
de miles de jóvenes y adultos
que van por el mundo
intentando hallar el sentido a la vida.

Espero que tu Palabra
siga dando vida a los creyentes,
para que en el mundo no se oiga
el tremendo silencio de Dios
que tanto se pregona
en nuestras universidades.

Espero que las flores sigan adornando
los jardines, los prados y los campos.
Y que !os pájaros sigan fabricando sus nidos,
mientras entonan el himno de sus amores.

Espero que desaparezcan las guerras,
los odios y los rencores,
las competencias desleales
y las zancadillas alevosas

Espero que los poetas
mantengan el sueño de lo imposible.
Y que los músicos no se cansen
de llenar nuestros espacios
de melodías sugerentes.

Espero que tu Espíritu
siga iluminando mi corazón
para que jamás niegue
la existencia de la ESPERANZA.

Amén.


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UNAMUNO

SALMO I:
____________________________

❝Señor, Señor, ¿por qué consientes
que te nieguen ateos?
¿Por qué, Señor, no te nos muestras
sin velos, sin engaños?
¿Por qué, Señor, nos dejas en la duda,
duda de muerte?
¿Por qué te escondes?
¿Por qué encendiste en nuestro pecho el ansia
de conocerte,
el ansia de que existas,
para velarte así a nuestras miradas?
¿Dónde estás, mi Señor; acaso existes?
¿Eres tú creación de mi congoja,
o lo soy tuya?
¿Por qué, Señor nos dejas
vagar sin rumbo
buscando nuestro objeto?
¿Por qué hiciste la vida?
¿Qué significa todo, qué sentido
tienen los seres?
¿Cómo del poso eterno de las lágrimas,
del mar de las angustias,
de la herencia de penas y tormentos
no has despertado?
Señor, ¿por qué no existes?,
¿dónde te escondes?
si es, oh mi Dios, que vives. (…)

Erramos sin ventura
sin sosiego y sin norte,
perdidos en un nudo de tinieblas,
con los pies destrozados,
manando sangre,
desfallecido el pecho,
y en él el corazón pidiendo muerte.
Ve, ya no puedo más, de aquí no paso,
de aquí no sigo,
aquí me quedo,
yo ya no puedo más, ¡oh Dios sin nombre!
Ya no te busco,
ya no puedo moverme, estoy rendido;
aquí, Señor, te espero,
aquí te aguardo,
en el umbral tendido de la puerta
cerrada con tu llave.
Yo te llamé, grité, lloré afligido,
te di mil voces;
llamé y no abriste,
no abriste a mi agonía;
aquí, Señor, me quedo,
sentado en el umbral como un mendigo
que aguarda una limosna;
aquí te aguardo.


AGRANDA LA PUERTA, PADRE

“Agranda la puerta, Padre,
porque no puedo pasar;
la hiciste para los niños,
yo he crecido a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta,
achícame, por piedad,
vuélveme a la edad bendita
en que vivir es soñar.

Gracias, Padre, que ya siento
que se va mi pubertad;
vuelvo a los días rosados
en que era hijo no más.

De mis hijos, hijo ahora
y sin masculinidad
siento nacer en mi seno
maternal virginidad”.

14-3-1928

(Hallada en su escritorio el día que falleció)

CELEBRACIÓN GRUPOS PARROQUIALES

Celebración trimestral y ágape de los grupos parroquiales.
GRUPOS PARROQUIALES

Canto de entrada:

Todos unidos, formando un solo cuerpo,
un pueblo que en la Pascua nació;
miembros de Cristo en sangre redimidos,
Iglesia peregrina de Dios.
Vive en nosotros la fuerza del Espíritu
que el Hijo desde el Padre envió,
Él nos empuja, nos guía y alimenta,
Iglesia peregrina de Dios.

Somos en la tierra
semilla de otro Reino,
Somos testimonio de amor,
paz para las guerras
y luz entre las sombras,
Iglesia peregrina de Dios. (BIS)

Oración

¡Que agradable y delicioso
que vivan unidos los hermanos!
Es como un ungüento perfumado
Derramado en la cabeza
que baja por la barba de Aarón
hasta la orla de su vestido,
como rocío del Ermón
Que destila por las colinas de Sión.
Allí envía el Señor la bendición,
la vida para siempre.


Queridos hermanos:

Sois una riqueza en la Iglesia y en la Parroquia. Vuestro fundamento de fe en la oración, vuestra esperanza en la Palabra de Dios, y, sobre todo, la participación en el amor de Dios, os ha llevado a ser siervos activos en los procesos de vuestra propia persona y de los hermanos de la Comunidad parroquial.

Desde dentro, desde vuestros deseos leales a Dios y a la Iglesia, compartís la acción pastoral que debe transformar toda vida humana en el beneficio de la fraternidad. Si miráis vuestras manos y vuestros pies, pero sobretodo vuestro corazón, sea para darles más actividad y agilidad y latidos de auténtica caridad.

Sois muy necesarios, y se espera de vosotros que vayáis por delante abriendo brecha como luz en el mundo y sal de la tierra, iluminando dudas y dando sabor a un mundo soso y confundido.

Nos os canséis, no os desaniméis, no penséis que hacéis poca cosa. Dios, que es infinito, lo hace todo grande, y lo que parece ordinario es milagro.

Os agradecemos vuestra dedicación, todo vuestro trabajo, que muchas veces es callado. Que Dios os lo pague, que es buen pagador.


PASTORAL DE LA SALUD
“SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA”

La enfermedad es una de las nuevas pobrezas de nuestro tiempo: no se trata de “no tener” la salud, sino que significa mucho más, el de “no ser”, “no contar” para los otros, los que se creen “sanos”. El enfermo, con frecuencia, vive la soledad, el abandono más o menos grave.

Es una obra de misericordia “visitar a los enfermos”. Una visita cuyo protocolo tiene que ser la sencillez, pero, sobre todo la veracidad de un cariño que busca hacer un rato de compañía a un enfermo o anciano que encarna la presencia de Jesús: él lo dice: “estuve enfermo y me visitasteis”.

Hacer compañía a un enfermo es: a veces dialogar, otras veces callar; estar a su lado e interesarse por sus cosas; tomarle de la mano y hacerle sentir que no está sólo, que es importante su vida; dejarle que cuente los momentos de la historia que de alguna manera recuerda y ofrecerle siempre la amistad.

El Evangelio es mucho más certero que cualquier palabra humana, al decirnos cómo hay que visitar al enfermo. Es la parábola del buen samaritano, que no da rodeo al ver al herido, sino que se baja de la cabalgadura para estar con él y curarle con los mejores medio que tiene. Y Jesús, al terminar la parábola que se acaba de inventar, nos dice: “Anda y haz tú lo mismo”.

ORACIÓN:

Te ofrecemos, Señor,
los pasos hacia los domicilios y residencias,
las eucaristías celebradas,
las comuniones repartidas,
los momentos de conversación y compañía,
el programa “buenas tardes”,
las escuchas,
los apretones de manos
y todo el consuelo que podemos llevarles.


Oración: (salmo 41)

Dichoso el que socorre al desvalido;
en los días adversos el Señor lo pondrá a salvo.
El Señor lo guardará, le hará vivir dichoso en la tierra,
y no lo dejará a merced de sus enemigos.
El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor;
aliviará sus dolores mientras está acostado.
Yo dije: “Señor, ten piedad de mí,
sáname, porque he pecado contra ti”.
Mis enemigos desean mi desgracia:
“¿Cuándo morirá y se perderá su apellido?”
Los que vienen a verme no son sinceros,
ocultan su mala intención, y al salir fuera la dicen:
“padece una enfermedad incurable,
se ha acostado para no levantarse jamás”.

Hasta mi amigo íntimo, en quien yo confiaba,
el que compartía mi pan, me levanta calumnias.
Pero tú, Señor, ten piedad de mí, haz que me restablezca.
Tú me proteges
y me mantienes en tu presencia para siempre.
¡Bendito el Señor por los siglos de los siglos!

Canto:

Al atardecer de la vida me examinarán del amor. BIS

Si ofrecí mi pan al hambriento, si al sediento di de beber.
Si mis manos fueron sus manos, si en mi hogar le quise acoger.


FORMACIÓN
TEOLOGÍA Y BIBLIA

El crecimiento y la formación de toda persona tienen que ir de la mano. Crecer es fácil, porque es natural; formarse ya implica un proceso de atención especial que requiere su trabajo: una sana curiosidad despierta el entendimiento y pone en acto la voluntad para adquirir hábitos enriquecedores que cuajan en madurez.

La formación teológica pone el único fundamento para mantener firme la fe. Dios invisible es un misterio; pero ese misterio se hace visible en su Hijo. Por eso nos interesa acercarnos a él para conocer el sentido de sus palabras y de sus acciones, porque siempre será cierto que quien conoce a él, conoce al Padre. Este conocimiento de Jesús necesita ampararse en su Evangelio: leerlo, pararse a meditarlo, y sacar las consecuencias que marquen la verdadera personalidad del hombre: a ese se llama cristiano, porque refleja la identidad del Hijo de Dios.

La Iglesia, atenta al crecimiento de la persona, propone la estrategia de la pedagogía más oportuna para salir al paso con la ayuda necesaria. En la parroquia el camino de la teología sigue la voz y los escritos del Papa: este año “amoris laeticia”; la esencia de Dios: el amor.

La formación bíblica es un reflexión para saberla escuchar y entender. La palabra de Dios tal como nos ha llegado, tiene, muy en el fondo, la oportunidad del tiempo y lugar, el lenguaje y estilo literario, que hay que desentrañar para encontrar el verdadero sentido que nos quiere transmitir. Siempre será cierto que esta Palabra es eterna, y siempre cae en el surco del hombre con fuerza profética.

ORACIÓN:

Te pedimos, Señor: inquietud para conocerte,
atención para escucharte y decisión para seguirte.
Que sintamos necesidad de tu presencia,
que la sed de ti nunca se sacie,
y corramos a las fuentes tranquilas
para mojarnos en tu don de amor.

No nos dejes a “nuestro aire”,
porque nos es fácil dejarnos engañar
por falsos profetas que nos dicen “soy yo”.

Que madure nuestro sentido espiritual según tu voluntad.


ORACION_DEGRUPOS

PADRENUESTRO


.

.

Te adoramos,
Es una bendición para nosotros poderte llamar Padre,
y damos gracias a tu Hijo por habernos revelado tu nombre.
Ahora sabemos cómo te llamas.
El eco paadree.. recorre y habita nuestras vidas.
Y nuestro corazón de hijos-niños se hace clamor de ternura y cariño.

PADRE NUESTRO:

Padre nuevo, distinto, de todos, con todos, para todos, común a todos.
Tú nos arrastras inevitablemente a la unidad, a la oración sin fronteras,
a la comunión sin límites, a la filiación gratuita y universal.

QUE ESTÁS EN EL CIELO:

En la tierra que es tuya y nuestra, Padre nuestro
En ningún sitio y en todos.
En el espacio abierto de un corazón humilde y contrito de cada hombre y mujer que te busca.
Tú te haces cielo para nosotros, casa y morada, patria y bandera.

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE:

Te reconocemos Santo.
Es cuestión de vida nuestra y gloria tuya.
Deseamos profundamente que tu nombre sea santificado en todos y por todos.
Restituye en nosotros tu imagen pintada de ternura y admítenos en el hogar de tu santidad, conságranos en la verdad y haznos himnos de alabanza a tu gloria.

VENGA A NOSOTROS TU REINO:

Acércanos un reino de justicia, paz y gozo en el espíritu. Un reino de corazones comprometidos con tu obra en el mundo.
Desde lo más profundo te decimos: “¡Marana tha!”.
¡Ven, Señor, Jesús!.
Alarga el fuego de Pentecostés hasta nosotros y reconstruye en medio de nuestra humanidad una mesa redonda que apresure tu presencia.

HÁGASE TU VOLUNTAD ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO:

Que no se cumplan sólo los deseos de los poderosos,
que el cielo de la tierra lo construyan tus elegidos,
que las palomas de la paz hagan círculo en torno a los planetas.
Que llueva agua y luz y felicidad sobre los países pobres.
Que las armas de conviertan en arados, los desiertos en viñedos y la paz dure eternamente.

DANOS, HOY, NUESTRO PAN DE CADA DÍA:

Danos, Padre, a todos los hombres y mujeres del mundo,
Nuestro pan; uno para todos, uno para muchos.
Dales su pan para cada día, pan de justicia, de vida
Pan de paz, pan, pan, y sed de la Palabra.
Hoy, cada día, reciente, cada día.
Hecho Eucaristía, palabra, Resurrección.
Pan cotidiano, pan tierno, pan grande, cada día,
Hoy, Padre.

PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN:

Reconocemos nuestro pecado hecho discordia,
Desesperanza, desunión, silencio, complicidad.
Confesamos nuestras debilidades y abrimos las compuertas de nuestro
corazón para que nos desbordes de tu misericordia.
Perdónanos más y mejor de lo que nosotros perdonamos.
Enséñanos a perdonar, de verdad, hasta a los enemigos.
No queremos más deudas que las del mutuo amor.

NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN:

Del cansancio, el aburguesamiento, la suficiencia, el egoísmo, el placer.
Somos débiles, acércanos a las expresiones de ternura, comprensión, tolerancia.
Haznos positivos, alegres, con miradas de esperanza.
Cambia de rumbo nuestros caminos y vuelve nuestros ojos hacia horizontes abiertos y libres, hacia Ti.
Llénanos de tu amor, que salgamos victoriosos del desierto cotidiano
Y que podamos encontrar la paz en nuestra amistad contigo.

Y LÍBRANOS DEL MAL:

Libra a la humanidad de todo los que se cruza en tus designios,
de todos los males que la abruman: la guerra, la explotación, el poder…
Concédenos el don precioso de la paz y la gracia de tu espera
Para que ayudados de tu misericordia vivamos libres de pecado
Y protegidos de toda perturbación.

¡¡Líbranos del mal!!

Amén, cada día, ¡Abba, Padre!
De corazón. Todos hijos.
Tú, nuestro Padre.
Padre nuestro.

Javier G. C. /Fragua/


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