DOMINGO XXX (C)

Él sale justificado, el fariseo no.

Vivir en verdad ante nosotros mismos y ante Dios.
Él sale justificado, el fariseo no.

Continúa Jesús con la enseñanza sobre la oración que había iniciado en el evangelio del domingo pasado con la parábola del juez injusto y la viuda.

Esta vez la enseñanza es sobre la necesidad de la humildad en la
oración y la respuesta de Dios a esta actitud humilde.

En el Evangelio de hoy, Jesús nos presenta dos modelos de oración: uno es el de la persona segura de sí misma, que da gracias a Dios, pero que no se siente necesitada de su misericordia; el otro es la oración de quien, ante Dios, se sabe indigno y necesitado de perdón y misericordia. Jesús concluye lapidariamente: “Este bajó a su casa justificado, y aquel no”. Y es que Dios es un Padre que nos ama siempre e incondicionalmente, y ante Él lo que somos está patente: de nada sirve autojustificarnos.

La oración nos abre a Dios desde la realidad de nuestra existencia; si acogemos su misericordia, El mismo nos perdona y renueva nuestra vida, El nos justifica. Ya el
Antiguo Testamento hablaba del valor que la oración del pobre tiene a los ojos de Dios


RECURSOS PARA LA EUCARISTÍA

SALUDO

La Jornada Mundial de las Misiones de este año tiene como lema “Sal de tu tierra”, y
la liturgia de hoy nos habla de la actitud elemental e imprescindible: dejar de mirarnos a nosotros mismos y mirar la necesidad de los demás.

Nuestra comunidad cristiana, todos y cada uno, estamos llamados a salir de nosotros mismos, a ser lo que el papa Francisco llama “una Iglesia en salida”.
La celebración de la misa del domingo nos ayudará a hacer que no se aletargue nuestra vida cristiana, sino que sea misionera para que con alegría salgamos al encuentro de todos nuestros hermanos.


+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas

Cronista:En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola por algunos que teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos, y despreciaban a los demás:

Jesús: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era un fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:

Fariseo: ‘¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo.

Jesús: ’ El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo:

Publicano: ‘¡Oh Dios! ten compasión de este pecador.’

Jesús: Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.

Palabra del Señor


-1. ¿Pretendes aparentar más de lo que en realidad eres?.
-2. ¿Desprecias y humillas a tus compañeros?.
-3. ¿Traicionas a tus amigos para conseguir lo que te interesa?
-4. ¿No te aceptas como eres y exageras continuamente lo que haces?
-5. ¿Pretendes obtener lo que quieres sin importarte el daño que puedas hacer?
-6. ¿Humillas a los demás para ser más apreciado que ellos?
-7. ¿Justificas siempre tus malos actos sin importarte las injusticias que realizas?
-8. ¿Te burlas de tus amigos por sus defectos y niegas los tuyos?
-9. ¿Quieres dominar a los demás sin importante sus ideas?
-10. ¿Te crees más fuerte porque todos hacen lo que tú quieres?

SI ESTAS 10 ACTITUDES SE CUMPLEN EN TI ERES UN FARISEO EGOÍSTA.

-1. ¿Te aceptas como eres y procuras mejorar cada día?
-2. ¿Aceptas a los demás como son y procuras ayudarlos a mejorar y a desarrollar sus cualidades?
-3. ¿No te desanimas nunca, aunque falles?
-4. ¿Eres un buen amigo en quien los demás pueden confiar?
-5. ¿ No te aprovechas de los demás cuando quieres obtener algo?
-6. ¿Respetas los defectos de tus amigos y los ayudas a superar-los?
-7. ¿Te preocupas, cada día, de ser amigo de tus amigos?
-8. ¿En tu tiempo hay un rato para Dios?
-9. ¿Das gracias a Dios por tu familia?
-10. ¿Los amigos con los que convives te ayudan a crecer?

SI ESTAS DIEZ ACTITUDES SE CUMPLEN EN TI CONSIDÉRATE UNA PERSONA AUTÉNTICA, UNA BUENA PERSONA, ALGUIEN CON SUERTE.


Oración de los fieles

Dios escucha la oración que se le dirige con espíritu humilde, animados por el Espíritu Santo, confiadamente le pedimos:

1. Por la Iglesia, para que toda ella, Papa, Obispos, sacerdotes laicos, sea testigo de misericordia. RECEMOS AL SEÑOR.

2. Por todos los cristianos, para que nuestra oración humilde nos ayude a ser anunciadores de la misericordia de Dios. RECEMOS AL SEÑOR.

3. Por las comunidades parroquiales para que sean lugares de acogida y muestren el Evangelio a todos los hombres y pueblos. RECEMOS AL SEÑOR.

4. Por las víctimas de los grandes proyectos económicos, movidos por la ganancia
del dinero, y que son obligadas a huir de sus tierras, RECEMOS AL SEÑOR.

5. Por los misioneros y misioneras en todo el mundo, para que sigan saliendo con la alegría de la misericordia al encuentro de los demás. RECEMOS AL SEÑOR.

6. Por nosotros, niños y mayores para que dejemos de mirarnos a nosotros mismos y salgamos en ayuda de los que nos necesitan. RECEMOS AL SEÑOR.


FÁBULA DEL MAESTRO Y EL ALACRÁN

Un maestro oriental que vio como un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó.

Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose.

El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el animal lo picó.

Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo:

«Perdone, pero usted es terco ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua el alacrán lo picará?.

El maestro respondió: La naturaleza del alacrán es picar y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar».

Y entonces, sirviéndose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida


Hola, Javier y comunidad del corazón de María! Os envío, como prometido, un pequeño testimonio misionero. Abrazos, Miguel

DOMUND 2016: “Sal de tu tierra”

Qué alegría tan grande estar presente junto a vosotros en este domingo misionero, DOMUND. A más de ocho mil kilómetros, os mando un fuerte abrazo y todo mi cariño. Después de apenas diez días, sigo abriendo los ojos a una nueva realidad, tan bonita como desafiadora.

“Todos estamos invitados a “salir”, como discípulos misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana”

Estas palabras del papa Francisco, en su mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, explican lo que estoy viviendo en mis primeros días en Brasil. Salir invita a dejar, caminar, encontrar. Iniciar cada día el viaje que Dios nos tiene preparado. Pues bien, mi salida hasta Brasil está siendo ese deseo de compartir el mensaje de la ternura de Dios con este pueblo tan maravilloso de la triple frontera (Brasil-Perú-Colombia).

El pueblo amazonense intenta organizarse más allá de los límites geopolíticos: la red eclesial panamazónica (REPAM), la red de enfrentamiento al tráfico de personas, las pequeñas comunidades cristianas, las poblaciones indígenas…

Termino con unas palabras dejadas por Isabel Solá, misionera española recientemente asesinada: «Os preguntaréis cómo puedo seguir viviendo en Haití, entre tanta pobreza y miseria, entre terremotos, huracanes, inundaciones y cólera. Lo único que podría decir es que Haití es ahora el único lugar donde puedo estar y curar mi corazón. Haití es mi casa, mi familia, mi trabajo, mi sufrimiento y mi alegría, y mi lugar de encuentro con Dios»

Gracias por vuestro testimonio misionero, vuestra aportación económica y, sobre todo, por vuestra oración.

Libres y fieles en Jesús,

Miguel Taboada, misionero Javeriano


……….¡Qué revuelta interior tienen que vivir, qué grandeza de alma deben de tener, mujeres y hombres de fe, qué amor a Dios que los lleva a entregar la vida al servicio de la humanidad! No imagino ninguna revolución más pacífica ni ningún hito más grandioso.

Hablo de ellos, de los misioneros,….

hay que poner en valor la entrega de miles y miles de cristianos que, a lo largo de los siglos, han hecho un trabajo de evangelización, convencidos de que difundir los valores fraternales, la humildad, la entrega, la paz, el diálogo, difundir, pues, los valores del mensaje de Jesús, era bueno para la humanidad

No soy creyente en Dios, y…..¡Estamos tan solos ante la muerte los que no tenemos a Dios por compañía! Pero soy una creyente ferviente de todos estos hombres y mujeres que, gracias a Dios, nos dan intensas lecciones de vida,

El viaje de los Misioneros…….Es un viaje hacia el centro de la humanidad. Esta llamada nos interpela a todos: a los creyentes, a los agnósticos, a los ateos, a los que sienten y a los que dudan, a los que creen y a los que niegan, o no saben, o querrían y no pueden. Las misiones católicas son una ingente fuerza de vida, un inmenso ejército de soldados de la paz, que nos dan esperanza a la humanidad, cada vez que parece perdida.


«Tenía deseos de dejar la parroquia e irme a las misiones, aunque por esto tuviese que pasar mil trabajos, aunque por ello hubiese de sufrir la muerte». (Autob. 112)

» Las muchas ocupaciones que tengo no me llenan; todo mi afán sería andar misionando por los lugares y aldeas; este es mi sueño dorado, tengo envidia de los misioneros que tienen la dichos suerte de poder ir de un pueblo a otro predicando el santo evangelio». (Autob. 638)

«Tengo unas ganas de salir de Madrid e ir por todo el mundo, que no lo puedo explicar lo que sufro al ver que no me dejan, sólo Dios lo sabe». (Autob. 762)


DOMINGO XXIX (C)2

Orar siempre sin desanimarse

La oración: tema central de las lecturas de hoy.

Josué –Moisés/ Marta-María. Acción-oración.
Jesús no nos habla del juez, nos habla de la viuda.
Jesús: para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar sin desanimarse. La oración de la que habla Jesús es mucho más que actos puntuales para conseguir cosas “útiles”

San Lucas: para explicar a su comunidad cristiana cómo tenían que orar con perseverancia para aceptar los designios de Dios, comprender sus silencios, respetar sus ritmos y creer en su amor.

QUÉ ES ORAR?

Bernanos: ¡Cómo cambian mis ideas cuando rezo!

San Agustín: El hombre no ora para orientar a Dios, sino para orientarse a sí mismo.
Kierkegaard: El que reza ha de seguir rezando hasta ser él mismo el que escucha lo que Dios quiere.

¿PARA QUÉ SIRVE ORAR?

La oración no actúa como una varita mágica ni es una actividad cuantificable. ¿Para qué nos sirven tantas experiencias vitales que recorren nuestra vida y la dan sentido? Cuantificarlas o buscarlas una utilidad sería destruirlas.


Orar para tener fe. Y tener fe para orar. La crisis de la oración es consecuencia de la crisis de fe, y la falta de fe produce el decaimiento en la oración. Sin fe, a quién orar, para qué orar.


Bueno es saber que los vasos

nos sirven para beber;

lo malo es que no sabemos

para qué sirve la sed. Antonio Machado


Señor Jesús:

Nos invitas a «orar siempre sin desanimarse»

en las alegrías, para agradecerlas al Padre;

en las tristezas, para encontrar fuerzas;

en las decisiones importantes, para acertar;

en la vida ordinaria, para seguir tu camino…

También nos invitas a hacer realidad el «sin desanimarse»:

cuando estamos tristes, para superar las dificultades;

cuando estamos contentos, para no ser autosuficientes;

cuando estamos solos, para sentir tu presencia;

cuando estamos acompañados, para crear fraternidad…

Necesitamos hacer vida de oración

y convertir la oración en un estilo de vida.


SALUDO

Bienvenidos a la Eucaristía del domingo: La Palabra de Dios nos invita hoy a orar sin desanimarnos. Saber rezar con insistencia. La oración, ha de ser hecha con perseverancia y sin desfallecer, confiados en el amor de Dios nuestro Padre.

El texto del evangelio de hoy nos anima a confiar mucho en Dios: Él siempre escucha.

Que esta celebración sea para nosotros oración profunda y sincera.
Unimos nuestras voces para orar y cantar.

Un signo para la celebración: ORACIÓN


PERDÓN

1. No sé qué es eso de rezar, SEÑOR TEN PIEDAD.

 2. Tú apareces en mi vida en un segundo plano. CRISTO TEN PIEDAD.

 3. Sólo creo lo que veo. SEÑOR TEN PIEDAD.


ORACIÓN DE LOS FIELES.

Confiados en Cristo, nuestro Salvador y Maestro, presentemos nuestras peticiones a Dios, nuestro Padre.
Respondemos: ¡SEÑOR, ESCÚCHANOS!

 1. Por la Iglesia, por todos los cristianos: Para que vivamos intensamente nuestra fe en Jesús, y sintamos la alegría de seguirle. Oremos.

 2. Por los gobernantes de las naciones y pueblos: Para que permitan a los ciudadanos la libertad de culto y oración. Oremos.

3. Por los que, en todos los rincones de la tierra, trabajan para hacer un mundo más justo. Oremos.

 4. Por cuantos sufren por cualquier causa, por los que se sienten solos o desanimados: Para que la fuerza de nuestra oración y la cercanía de nuestra caridad les dé consuelo y valor. Oremos.

 5. Por los catequistas, animadores de grupos de fe, padres cristianos, para que vivan su tarea como una vocación. Oremos.

 6. Por niños y niñas que quieren prepararse en catequesis para recibir la comunión que sepan vivir dando un buen ejemplo como cristianos. Oremos.


¡¡PÍDELE!!

Pídele muchas cosas,

pídele cuanto quieras,

mas pídele de veras.

Pídele rosas cárdenas de martirios

pídele flores blancas,

alegría de cumbres y barrancos,

pídele lirios

que no hilan sus nevadas corolas,

Pídele florecillas de las que nacen solas

sin sembrador ni riego ni semillas.

Mas no alegues tu amor, alega el suyo,

ni tu derecho: su derecho es tuyo;

y nunca, nunca dudes, suplica sin cansarte,

y Él sabrá si a la noche, si a la mañana,

si a tu puerta viene, si a tu ventana,

con sus amores,

con su divino amor a visitarte.

Pídele cuanto quieras,

las cosas cotidianas,

las triviales y efímeras;

mas no alegues tu amor,

alega el suyo,

¡y pídele de veras!


“ESCUCHA MI CLAMOR”

Mi garganta está reseca de tanto gritar,

mi corazón roto de tanto dolor

….. y nadie escucha mi clamor.

A diario alzo mis ojos

….. y nadie escucha mi clamor.

El horizonte se me nubla

….. y nadie escucha mi clamor.

Oigo tu llamada en la lejanía de la duda

Y en ese azotar del aire que trae brisa de vida,

Y a todo ello me agarro y aferro,

Pero nadie se acerca para decirme:

Estoy contigo.

Aquí tienes, Dios, Padre bueno

Esa carga que es mi vida entera;

No quiero sucumbir bajo ella;

Por eso a Ti alzo mi clamor.

No quiero confundir debilidad con paciencia,

Por eso a Ti alzo mi clamor.

No quiero aparentar lo que no tengo,

Por eso a Ti alzo mi clamor.

No quiero derrumbarme;

Por eso a Ti alzo mi clamor.

Aunque no sé cómo, sé que quieres ayudarme,

Por eso a Ti alzo mi clamor.

Florentino Ulibarri


La silla vacía

Un anciano cayó gravemente enfermo y el párroco fue a visitarlo. Cuando entró en la habitación del enfermo el sacerdote vio una silla vacía junto al enfermo. Entonces le preguntó qué hacía aquella silla vacía junto a él. El enfermo sólo le dirigió una sonrisa y le dijo de forma pausada:

— Pienso que en esa silla está sentado Jesús. Antes me era muy difícil rezar, hasta que comprendí que la oración consiste en hablar con Jesús. Ahora me imagino que Jesús está sentado en la silla junto a mí, así le hablo y le escucho.

Pasados unos días se presentó en la parroquia la hija de aquel anciano para comunicar al párroco que su padre había fallecido. Lo había encontrado con la cabeza apoyada en aquella silla vacía que siempre tenía junto a su cama.

DOMINGO XXIX (C) DOMUND 19


MENSAJE DEL PAPA

Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo.

Una Iglesia en salida hasta los últimos confines exige una conversión misionera constante y permanente”.

El mandato misionero toca a cada fiel: “yo soy siempre una misión; tú eres siempre una misión; todo bautizado y bautizada es una misión.

Quien ama se pone en movimiento, sale de sí mismo, es atraído y atrae, se da al otro y teje relaciones que generan vida. Para el amor de Dios nadie es inútil e insignificante.

Cada uno de nosotros es una misión en el mundo porque es fruto del amor de Dios.

Aun cuando mi padre y mi madre hubieran traicionado el amor con la mentira, el odio y la infidelidad, Dios nunca renuncia al don de la vida, sino que destina a todos sus hijos, desde siempre, a su vida divina y eterna”.


Oración del Mes Misionero Extraordinario

Padre nuestro,

tu Hijo Unigénito Jesucristo

resucitado de entre los muertos

encomendó a sus discípulos el mandato de

«id y haced discípulos a todas las gentes».

Tú nos recuerdas que a través de nuestro bautismo

somos partícipes de la misión de la Iglesia.

Por los dones de tu Santo Espíritu, concédenos

la gracia de ser testigos del Evangelio,

valientes y tenaces,

para que la misión encomendada a la Iglesia,

que aún está lejos de ser completada,

pueda encontrar manifestaciones nuevas y eficaces

que traigan vida y luz al mundo.

Ayúdanos a hacer que todos los pueblos

puedan experimentar el amor salvífico

y la misericordia de Jesucristo,

Él que es Dios y vive y reina contigo,

en la unidad del Espíritu Santo,

por los siglos de los siglos.

Amén

ORACIÓN DE LOS FIELES (Materiales Domund)

1. Por el pueblo de Dios, para que experimente la necesidad de ser testigo del Evangelio en todas las periferias. Roguemos al Señor.

2. Por nuestras comunidades cristianas, para que se sientan siempre vinculadas, desde la oración, la reflexión y la caridad, a las necesidades de la evangelización del mundo. Roguemos al Señor.

3. Por todos los seminarios y noviciados, para que se cultive en ellos, desde el propio carisma, la dimensión misionera de la Iglesia. Roguemos al Señor.

4. Por la Iglesia perseguida, para que sea un revulsivo en la renovación de nuestras comunidades. Roguemos al Señor.

5. Por los misioneros, para que cuenten siempre con el respaldo de nuestra oración y comunión solidaria. Roguemos al Señor.

6. Para que la celebración de este Mes Misionero Extraordinario impulse en todos nosotros el compromiso de ser «Bautizados y enviados: Iglesia de Cristo en misión en el mundo». Roguemos al Señor.

DOMINGO XXVII (C)

¿Qué le pedimos a Dios?

Le pedimos la salud, le pedimos trabajo, le pedimos que nos libre del sufrimiento, le pedimos la felicidad del matrimonio, le pedimos por los hijos…

¿Le pedimos alguna vez que nos aumente la fe?

Hoy, le vamos a pedir todos que nos aumente la fe. Y el Señor no nos va a negar este don que quiere ofrecer a todos. Pero hay que pedirlo. Hay que estar abiertos a la obra de Dios.

Quien vive en la desconfianza sistemática es incapaz de abrirse a nada ni a nadie y está cerrado a una relación personal auténtica, lo que es, y así lo enseña la experiencia, fuente de sufrimientos indecibles.

Hablamos de creyentes y no creyentes: unos tienen fe, otros no. En realidad, todos llevamos dentro un creyente y un no creyente. Por eso, también los que nos llamamos “cristianos” nos hemos de preguntar: ¿Somos realmente creyentes? ¿Quién es Dios para nosotros? ¿Lo amamos? ¿Es él quien dirige nuestra vida?

La fe puede debilitarse en nosotros, puede irse diluyendo poco a poco en nuestro interior para quedar reducida sencillamente a una costumbre que no nos atrevemos a abandonar por si acaso.

¿Qué podemos hacer? Lo primero es rezar como aquel desconocido que un día se acercó a Jesús y le dijo: “Creo, Señor, pero ven en ayuda de mi incredulidad”.

SEÑOR:

Aumenta nuestra fe para percibir tu presencia en el centro mismo de nuestra debilidad.

Aumenta nuestra fe para predicar sólo lo que creemos. Que no condenemos ligeramente a quienes necesitan sobre todo calor y cobijo.

Aumenta nuestra fe para encontrarte no sólo en las iglesias sino en el dolor de los que sufren; para escuchar tu llamada no sólo en las Escrituras Sagradas sino en el grito de quienes viven y mueren de hambre.

Auméntanos la fe para creer en un mundo nuevo como creías tú, para amar la vida de todos como la amabas tú.

-Recuérdanos que nuestra primera tarea es poner en tu nombre signos de misericordia y esperanza en medio del mundo.


Etty Hillesum, joven judía que murió en Auschwitz en 1943, descubre la presencia de Dios en un ambiente de hostilidad y desesperación. En uno de sus diarios escribe:

«…Quiero ayudarte, Dios, a que no me abandones, pero no puedo garantizar nada por adelantado. Sólo una cosa tengo clara: que Tú no nos puedes ayudar, que nosotros tenemos que ayudarte a Ti y que haciéndolo nos ayudamos en definitiva a nosotros mismos. Eso es lo único que importa: salvar en nosotros mismos un pedacito de Ti, Dios. Quizá podamos contribuir a hacerte resucitar en los corazones atormentados de los demás».

«Probablemente vivirás tiempos de escasez en mí, Dios mío, en los que mi fe no se nutrirá con tanta energía, pero, créeme, seguiré obrando para Ti y te seré fiel y no te echaré de mi interior. […] la vida es algo magnífico y grande; después tendremos que construir un mundo completamente nuevo y oponernos a cada crimen, a cada crueldad, un trocito de amor y bondad que tenemos que conquistar en nosotros mismos».


PAPA LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA

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ENTRADA

Hermanos: Bienvenidos a celebrar la Eucaristía.

Con el mes de Octubre la vida se vuelve ya definitivamente normal, con todas las actividades en marcha.

Es una ocasión favorable para escuchar la voz del Señor, para avivar el calor de la vida cristiana, para pedir a Dios que aumente nuestra fe, y seamos cristianos “firmes en la Fe y generosos en el amor”.

A esto nos invita la Palabra de Dios que hoy escucharemos.

ACTO PENITENCIAL.

 Tú, nos quieres humildes de corazón, SEÑOR TEN PIEDAD.

 Tú, no has venido a condenar sino a salvar, CRISTO TEN PIEDAD.

 Tú, con el perdón nos das la paz, SEÑOR TEN PIEDAD.


Lectura del evangelio según San Lc 17, 5-10

1. En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor:

2. «Auméntanos la fe.»

3. Señor, envueltos de oscuridad: en guerras, inmigración, soledad, falta de trabajo Y en tantos otros problemas, nuestra FE es escasa, se desespera, no CONFÍA…

1. El Señor contestó:

S. «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar.» Y os obedecería.

3. Arrancar de raíz el miedo, la desconfianza, la desesperación ante tanta muerte y tanto dolor, es un milagro impensable

S. Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «En seguida, ven y ponte a la mesa»?

¿No le diréis: ‘Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú»?

3. No sabemos servirnos mutuamente, ni confiar en el día que Tu pródigamente nos servirás

S. ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado?

3. Si no obedecemos ni lo que nos has mandado en el Evangelio.

S. Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: «Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.»»

3. A pesar de no haber hecho lo que debíamos, ni merecer sentarnos a tu lado, tú nos tratas como a HIJOS.

2. Jesús, auméntanos la FE.


PETICIONES

Respondemos: ¡SEÑOR, AUMENTA NUESTRA FE!

1. Por la Iglesia: Para que no decaiga nunca en su misión de transmitir la fe cristiana a todos los pueblos y culturas. Oremos.

2. Pidamos para que los sacerdotes, los padres, los profesores, los catequistas de nuestras parroquias, movimientos y asociaciones den testimonio de fe. Oremos.

3. Por los gobernantes de las naciones: Para que fomenten la paz y las buenas relaciones entre los pueblos… Y para que respeten la fe y la práctica religiosa de todos los ciudadanos. Oremos.

4. Por los que no creen y por los que pasan crisis de fe…, para que sientan la fuerza de Dios que les anima… Oremos.

5. Por todos los niños y niñas de catequesis. Para que se nos note, interior y exteriormente, que somos cristianos. Oremos.


Oración de Pablo VI para suplicar a Dios que nos aumente la fe:

Señor Jesús, yo creo y quiero creer en ti.

Haz que mi fe sea plena,

haz que mi fe sea libre,

haz que mi fe sea cierta,

haz que mi fe sea gozosa,

haz que mi fe sea operante,

haz que mi fe sea fuerte,

haz que mi fe sea humilde.

Que no tema la contradicción de los problemas

cuando es plena la experiencia de nuestra vida ávida de luz.

Que no tema la oposición de quien la discute,

la impugna, la rechaza, la niega;

sino que se refuerce en la prueba íntima de tu verdad,

resista la fatiga de la crítica,

se corrobore con la afirmación continua que sobrepasa las dificultades dialécticas y espirituales en que se desenvuelve nuestra existencia temporal. Amén.