ADVIENTO II (A,B,C)


Semana segunda de Adviento
Preparad el camino al Señor….
Allanad sus caminos…
Los que soñáis y esperáis la Buena Nueva…


Hoy saludamos a Juan.
El nos dice, «Preparad el camino al Señor».
Jesús no vino con un programa electoral bien elaborado y unas promesas imposibles, vino a tirar por la borda todos los rituales y a responder con los hechos de la compasión, del perdón, de la sanación y del amor a todos sin distinción.

Vino a sentarse con nosotros para que nuestro culto a Dios sea más verdadero y no nos sintamos tan solos.


SU NOMBRE ES JUAN

Juan, un joven universitario, entró descalzo, con vaqueros y una camiseta sucia y llena de agujeros y despeinado, un domingo en una iglesia de gente bien.

La iglesia estaba llena y como no encontraba asiento caminó hasta el púlpito y se sentó al frente en la alfombra.

La gente contemplaba al joven con asombro e incomodidad. Se sentía una gran tensión en el ambiente.

Un diácono de la iglesia, muy mayor y elegantemente vestido, encargado del orden y del protocolo, se dirigió lentamente hacia Juan. Todos los fieles pensaban lo mismo, lo va a echar o lo va mandar sentarse atrás.
Se hizo un gran silencio y el Reverendo interrumpió el sermón y también calló.
El anciano diácono dejó caer su bastón al suelo, con mucho trabajo se agachó y se sentó junto a Juan para que no se sintiera solo durante la celebración.

No hizo lo que la asamblea esperaba ni lo que su cargo exigía.
El Reverendo continuó su prédica con estas palabras: “Lo que voy a predicar no lo recordarán. Lo que acaban de ver nunca lo olvidarán”.


PARA LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA


SALUDO:
Hola amigos: Bienvenidos a esta misa del domingo segundo de Adviento. Preparamos la venida de Jesús. Os animo a seguir encendiendo las velas de nuestro cartel.

Al encender la segunda vela hoy nos invita Jesús a perdonar, a allanar los caminos que nos acercan a los demás.
Vamos a seguir llenado nuestras casas de luz y lo vamos a lograr entre todos.
Vamos a pensar hoy ¿tenemos algo contra alguien?.

¿Qué hemos hecho mal esta semana? ¿He rezado algo a Jesús? Encendemos una nueva vela hoy. Jesús se coloca a nuestro lado para ayudarnos.


PERDÓN
• Jesús, tú eres la paz y la alegría del mundo. Te pedimos perdón por todas las veces en que no ponemos paz y alegría a nuestro alrededor, SEÑOR, TEN PIEDAD.
• Jesús, tú nos invitas continuamente a mejorar la vida. Te pedimos perdón por todas las veces que no nos esforzamos en hacer las cosas bien, CRISTO, TEN PIEDAD.
• Jesús, tú nos has escogido para comenzar la tarea de hacer un mundo mejor.
Te pedimos perdón por las veces que no respondemos al cariño que tú nos tienes, SEÑOR, TEN PIEDAD.

ORACIÓN
Señor, te pedimos que nos concedas las fuerzas necesarias para empeñarnos en la tarea de mejorar nuestra vida. Que este Adviento sea un tiempo especial para poner nuestro rumbo de cara a Jesús. PJNS.


   Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (40,1-5.9-11):

«Consolad, consolad a mi pueblo, –dice vuestro Dios–; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se ha cumplido su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por sus pecados.»
Una voz grita: «En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos –ha hablado la boca del Señor–.»
Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas, di a las ciudades de Judá: «Aquí está vuestro Dios. Mirad, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda. Mirad, viene con él su salario, y su recompensa lo precede. Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres.»
                                                                                   Palabra de Dios

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro (3,8-14):

No perdáis de vista una cosa: para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa, como creen algunos. Lo que ocurre es que tiene mucha paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan. El día del Señor llegará como un ladrón. Entonces el cielo desaparecerá con gran estrépito; los elementos se desintegrarán abrasados, y la tierra con todas sus obras se consumirá. Si todo este mundo se va a desintegrar de este modo, ¡qué santa y piadosa ha de ser vuestra vida! Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables.
Palabra de Dios

Evangelio

Evangelio según san Marcos (1,1-8), del domingo, 6 de diciembre de 2020

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,1-8):
Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.»»
Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»                                                             Palabra del Señor       

   CARTA A DIOS

Mira Dios, yo jamás he hablado contigo, pero ahora quiero preguntarte ¿cómo estás?. Sabes, Dios, que me decían que no existías Tú. Y yo, tonto de mí, me lo he creído todo.

Ayer desde el cráter de una granada, vi tu firmamento. ¡Entonces comprendí que me habían mentido! Si me hubiera parado a contemplar las cosas que tú has hecho, habría comprendido antes que me estaban engañando.
¡Dios…! Quisiera saber si algún día querrás estrechar mi mano…. No sé…. pero siento que me vas a comprender.
Bueno, creo que no hay mucho que añadir. Sólo decirte que soy feliz por haberte conocido.
Me parece que pronto va a sonar la hora cero, pero no temo ahora que sé que estás tan cerca. ¡¡¡Buena señal!!. Bueno, Dios, me tengo que marchar…..

Ya sabes, esta batalla va a ser algo espantoso. Y quizás esta noche me encuentre de cerca contigo.
Aunque antes ni te conocía ni te sentía cerca ni era tu amigo, Dios, quisiera saber si estarás asomado a la ventana con luz, esperándome como se espera a los amigos….

Ahora resulta que estoy llorando….
¡Ojalá te hubiera conocido hace muchos años!

Bueno, Dios, tengo que irme… empieza la batalla…. ¡Hasta la vista!

Qué cosa, Dios…desde que te he encontrado ya no temo tanto a la muerte
(Carta encontrada en el bolsillo de un soldado muerto en la guerra)

 

PETICIONES

• Pedimos por toda la Iglesia, para que surjan personas que, como Juan Bautista, nos muestren el auténtico camino hacia Jesús, ROGUEMOS AL SEÑOR.

• Pedimos por los responsables de las naciones, por todos nuestros gobernantes, para que sepan abrir el camino hacia la paz y el bienestar de todos, ROGUEMOS AL SEÑOR.

• Pedimos por todos los que trabajan por hacer realidad el Reino de Jesús en la tierra, para que cada día sientan su presencia cercana en sus dificultades, ROGUEMOS AL SEÑOR.

• Pedimos por todos nosotros, para que el tiempo de Adviento nos ayude a mejorar un poquito nuestra vida, y a ser más amables y alegres con los que nos rodean, ROGUEMOS AL SEÑOR.


ACCIÓN DE GRACIAS

Para acogerte, para abrir ventanas,
para creer en ti, gran Señor nuestro,
¡no hay que hacer nada extraordinario!

Basta con tener un corazón limpio y sin engaños,
basta con tener una mirada amable y sin malicia,
basta con poner en los labios la sonrisa y el gozo,
basta con abrir las manos para dar y compartir,
basta con escuchar y ser fiel a tu Palabra,
basta con amar, sin regatear el cariño.

¡Basta con oír tu llamada y cambiar de vida, Señor!

Puedes venir, Señor ;
la tierra y sus habitantes, gracias a ti,
cambiarán de color las ventanas de su vida.

Para avanzar hacia la Navidad,
buscaré, Señor,
palabras que formen ramilletes de paz,
y que compongan una música
para consolar y tranquilizar.

Así, anunciaré la Buena Noticia de tu venida.


ORACIÓN (Un niño)

Señor, enséñanos a preparar tus caminos,
a preparar tu llegada a nuestros corazones
para que así te podamos acoger dentro de nosotros.

Queremos, Señor, allanar tus senderos.
Quitar de nosotros todo aquello que estorba,
todo aquello que nos aleja de ti
y de nuestros hermanos.

Cuando llegues,
tendremos preparado un gran belén,
un belén que abarque todo el mundo,
donde el amor será el gran río que lo riegue todo
y donde la estrella que lo ilumine
será la luz de tu reino.


UNA VEZ MÁS

Una vez más me invitas
a preparar los caminos, los nuevos y los de siempre,
por donde Tú vienes trayendo buenas noticias.
Gracias, Señor.
Porque cuentas conmigo
para allanar colinas y valles
y para desterrar mentiras y opresiones…
Gracias, Señor.
Porque te pones en la senda
por la que yo voy caminando
para que te encuentre…
Gracias, Señor.

Porque entras en mi casa
y quieres hacer de ella una morada nueva
para todos los que caminan y se acercan…
Gracias, Señor.
Porque puedo proclamar,
después de haber sentido y vivido tu toque de gracia,
que el bautismo con Espíritu Santo nos recrea.
Gracias, Señor
Una vez más me invitas
a adentrarme en el desierto para hacerme persona nueva
acogiendo a tus mensajeros y tu evangelio.
Gracias, Señor.
Tú me has encontrado,
y ese toque tan tuyo me está transformando.
La vida ya germina dentro de mí.

Gracias, Señor.

Florentino Ulibarri



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