ADVIENTO II (A,B,C)

Semana segunda de Adviento

Preparad el camino al Señor….

Allanad sus caminos…
Los que soñáis y esperáis la Buena Nueva…


Hoy saludamos a Juan.
El nos dice, «Preparad el camino al Señor».
Jesús no vino con un programa electoral bien elaborado y unas promesas imposibles, vino a tirar por la borda todos los rituales y a responder con los hechos de la compasión, del perdón, de la sanación y del amor a todos sin distinción.

Vino a sentarse con nosotros para que nuestro culto a Dios sea más verdadero y no nos sintamos tan solos.


SU NOMBRE ES JUAN

Juan, un joven universitario, entró descalzo, con vaqueros y una camiseta sucia y llena de agujeros y despeinado, un domingo en una iglesia de gente bien.

La iglesia estaba llena y como no encontraba asiento caminó hasta el púlpito y se sentó al frente en la alfombra.

La gente contemplaba al joven con asombro e incomodidad. Se sentía una gran tensión en el ambiente.

Un diácono de la iglesia, muy mayor y elegantemente vestido, encargado del orden y del protocolo, se dirigió lentamente hacia Juan. Todos los fieles pensaban lo mismo, lo va a echar o lo va mandar sentarse atrás.
Se hizo un gran silencio y el Reverendo interrumpió el sermón y también calló.
El anciano diácono dejó caer su bastón al suelo, con mucho trabajo se agachó y se sentó junto a Juan para que no se sintiera solo durante la celebración.

No hizo lo que la asamblea esperaba ni lo que su cargo exigía.
El Reverendo continuó su prédica con estas palabras: “Lo que voy a predicar no lo recordarán. Lo que acaban de ver nunca lo olvidarán”.


PARA EL TRABAJO CON LOS NIÑOS.

EN LA CATEQUESIS:
-Primer paso: Ensayo de algún canto sencillo del adviento con todos los grupos incluidos los mayores que acompañan a los niños.
-Segundo paso: Cada grupo a su sala con los catequistas, los mayores a la suya para preparar la Eucaristía o bien pintar su vela también.
-Tercer paso:(cada grupo en su sala)
En las cuatro semanas quedará completada la palabra AD-VI-EN-TO


CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA

Cartel en el que se pinchará la segunda vela y sobre ella, los niños que participen en la Eucaristía, colocarán las llamitas dibujadas.
SALUDO:
Hola amigos: Bienvenidos a esta misa del domingo segundo de Adviento. Preparamos la venida de Jesús. Os animo a seguir encendiendo las velas de nuestro cartel.

Al encender la segunda vela hoy nos invita Jesús a perdonar, a allanar los caminos que nos acercan a los demás.
Vamos a seguir llenado nuestras casas de luz y lo vamos a lograr entre todos.
Vamos a pensar hoy ¿tenemos algo contra alguien?.

¿Qué hemos hecho mal esta semana? ¿He rezado algo a Jesús? Encendemos una nueva vela hoy. Jesús se coloca a nuestro lado para ayudarnos.


PERDÓN
• Jesús, tú eres la paz y la alegría del mundo. Te pedimos perdón por todas las veces en que no ponemos paz y alegría a nuestro alrededor, SEÑOR, TEN PIEDAD.
• Jesús, tú nos invitas continuamente a mejorar la vida. Te pedimos perdón por todas las veces que no nos esforzamos en hacer las cosas bien, CRISTO, TEN PIEDAD.
• Jesús, tú nos has escogido para comenzar la tarea de hacer un mundo mejor.
Te pedimos perdón por las veces que no respondemos al cariño que tú nos tienes, SEÑOR, TEN PIEDAD.

ORACIÓN
Señor, te pedimos que nos concedas las fuerzas necesarias para empeñarnos en la tarea de mejorar nuestra vida. Que este Adviento sea un tiempo especial para poner nuestro rumbo de cara a Jesús. PJNS.


                CARTA A DIOS

Mira Dios, yo jamás he hablado contigo, pero ahora quiero preguntarte ¿cómo estás?. Sabes, Dios, que me decían que no existías Tú. Y yo, tonto de mí, me lo he creído todo.

Ayer desde el cráter de una granada, vi tu firmamento. ¡Entonces comprendí que me habían mentido! Si me hubiera parado a contemplar las cosas que tú has hecho, habría comprendido antes que me estaban engañando.
¡Dios…! Quisiera saber si algún día querrás estrechar mi mano…. No sé…. pero siento que me vas a comprender.
Bueno, creo que no hay mucho que añadir. Sólo decirte que soy feliz por haberte conocido.
Me parece que pronto va a sonar la hora cero, pero no temo ahora que sé que estás tan cerca. ¡¡¡Buena señal!!. Bueno, Dios, me tengo que marchar…..

Ya sabes, esta batalla va a ser algo espantoso. Y quizás esta noche me encuentre de cerca contigo.
Aunque antes ni te conocía ni te sentía cerca ni era tu amigo, Dios, quisiera saber si estarás asomado a la ventana con luz, esperándome como se espera a los amigos….

Ahora resulta que estoy llorando….
¡Ojalá te hubiera conocido hace muchos años!

Bueno, Dios, tengo que irme… empieza la batalla…. ¡Hasta la vista!

Qué cosa, Dios…desde que te he encontrado ya no temo tanto a la muerte
(Carta encontrada en el bolsillo de un soldado muerto en la guerra)


PETICIONES

• Pedimos por toda la Iglesia, para que surjan personas que, como Juan Bautista, nos muestren el auténtico camino hacia Jesús, ROGUEMOS AL SEÑOR.

• Pedimos por los responsables de las naciones, por todos nuestros gobernantes, para que sepan abrir el camino hacia la paz y el bienestar de todos, ROGUEMOS AL SEÑOR.

• Pedimos por todos los que trabajan por hacer realidad el Reino de Jesús en la tierra, para que cada día sientan su presencia cercana en sus dificultades, ROGUEMOS AL SEÑOR.

• Pedimos por todos nosotros, para que el tiempo de Adviento nos ayude a mejorar un poquito nuestra vida, y a ser más amables y alegres con los que nos rodean, ROGUEMOS AL SEÑOR.


ACCIÓN DE GRACIAS

Para acogerte, para abrir ventanas,
para creer en ti, gran Señor nuestro,
¡no hay que hacer nada extraordinario!

Basta con tener un corazón limpio y sin engaños,
basta con tener una mirada amable y sin malicia,
basta con poner en los labios la sonrisa y el gozo,
basta con abrir las manos para dar y compartir,
basta con escuchar y ser fiel a tu Palabra,
basta con amar, sin regatear el cariño.

¡Basta con oír tu llamada y cambiar de vida, Señor!

Puedes venir, Señor ;
la tierra y sus habitantes, gracias a ti,
cambiarán de color las ventanas de su vida.

Para avanzar hacia la Navidad,
buscaré, Señor,
palabras que formen ramilletes de paz,
y que compongan una música
para consolar y tranquilizar.

Así, anunciaré la Buena Noticia de tu venida.


ORACIÓN (Un niño)
Señor, enséñanos a preparar tus caminos,
a preparar tu llegada a nuestros corazones
para que así te podamos acoger dentro de nosotros.

Queremos, Señor, allanar tus senderos.
Quitar de nosotros todo aquello que estorba,
todo aquello que nos aleja de ti
y de nuestros hermanos.

Cuando llegues,
tendremos preparado un gran belén,
un belén que abarque todo el mundo,
donde el amor será el gran río que lo riegue todo
y donde la estrella que lo ilumine
será la luz de tu reino.


UNA VEZ MÁS

Una vez más me invitas
a preparar los caminos, los nuevos y los de siempre,
por donde Tú vienes trayendo buenas noticias.
Gracias, Señor.
Porque cuentas conmigo
para allanar colinas y valles
y para desterrar mentiras y opresiones…
Gracias, Señor.
Porque te pones en la senda
por la que yo voy caminando
para que te encuentre…
Gracias, Señor.

Porque entras en mi casa
y quieres hacer de ella una morada nueva
para todos los que caminan y se acercan…
Gracias, Señor.
Porque puedo proclamar,
después de haber sentido y vivido tu toque de gracia,
que el bautismo con Espíritu Santo nos recrea.
Gracias, Señor
Una vez más me invitas
a adentrarme en el desierto para hacerme persona nueva
acogiendo a tus mensajeros y tu evangelio.
Gracias, Señor.
Tú me has encontrado,
y ese toque tan tuyo me está transformando.
La vida ya germina dentro de mí.

Gracias, Señor.

Florentino Ulibarri


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ADVIENTO IV (B)

María, de un pueblecito , Nazaret, escogida por Dios para ser la madre de Jesús y para ser el templo vivo de Jesús.
Dios le pide su colaboración para ser madre, la madre de Jesús.
Y Dios, conteniendo la respiración, espera ansioso la respuesta.
Tú y yo sabemos que dijo «sí».


Alégrate… No tengas miedo.

El evangelista Lucas temía que sus lectores leyeran su escrito de cualquier manera. Lo que les quería anunciar no era una noticia más. Debían preparar su corazón: despertar la alegría, desterrar miedos y creer que Dios estaba cerca, dispuesto a transformar su vida.

«Alégrate». Es la primera palabra que escucha el que se prepara para vivir una experiencia buena. Sencillamente, se nos ha olvidado esperar a Dios y ya no sabemos cómo encontrar la alegría.

«No tengas miedo». La alegría es imposible cuando se vive lleno de miedos que nos amenazan por dentro y desde fuera.
Si estamos vacíos por dentro, somos vulnerables a todo. Se va diluyendo nuestra confianza en Dios y no sabemos cómo defendernos de lo que nos hace daño.

«El Señor está contigo». No vivimos solos, perdidos en el cosmos. La humanidad no está abandonada. Todo cambia cuando el ser humano se siente acompañado por Dios.

Necesitamos hacer más sitio a Dios en nuestra vida. Nos irá mejor.

Pagola


El Rey David, «Yo vivo en una casa cubierta de madera de cedro mientras que el Arca del Señor vive en una tienda de campaña». Voy a hacer un templo para mi Dios.

Dios «Yo te daré un hijo, no un templo.
Yo te daré un corazón de carne, no de piedra.
Mi hijo será el templo en el que todos caben.
Ángel: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres. «No temas María, porque has encontrado gracia ante Dios. María contestó: -Aquí está la esclava del Señor, hágase en mi según su palabra.


PARA LA MISA FAMILIAR

MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos, amigos y hermanos, a esta celebración del IV DOMINGO DE ADVIENTO. Hoy ya tenemos sobre el altar cuatro velas encendidas. Nos quedan pocos días, muy pocos, para iniciar la Santa Navidad. Hoy, con María y José, nos sentimos peregrinos hacia Belén. ¿Queremos ver al Señor? ¿Lo esperamos? ¡El sale a nuestro encuentro!

El personaje central de esta eucaristía es María, la madre que se prepara para tener un hijo. Es para nosotros ejemplo de esperanza y alegría ante la venida de Jesús.

 


PERDÓN

1. Por las veces que olvidamos que los papás nos quieren de verdad, SEÑOR, TEN PIEDAD.
2. Por todas las veces que sólo repartimos tristeza a nuestro alrededor, CRISTO, TEN PIEDAD.
3. Por las veces que somos caprichosos y egoístas. SEÑOR, TEN PIEDAD.


PETICIONES
1. Padre, Dios, que tu Iglesia, formada por cada uno de nosotros, estemos
atentos al anuncio del Ángel que nos dice: El Señor está contigo. Te lo pedimos Padre.

2. Padre, te pedimos que los enfermos y por todos aquellos que lo van a pasar mal en estas fiestas, experimenten que Tú te has detenido en ellos para mirarlos con misericordia y llenarlos con tu amor. Te lo pedimos Padre

3.Te pedimos por nuestros padres, por nuestras familias. Para que estos días, que son especiales en cada casa, seamos capaces de llevar alegría a nuestro hogar, y no enfado, pena o desconfianza. Te lo pedimos Padre

4.Pedimos por el mundo entero, por la paz. Para que el nacimiento de Jesús lleve a los pueblos a entenderse y a quererse de verdad. Te lo pedimos Padre.

5.Por todos los que nos reunimos cada domingo a celebrar la eucaristía. Para que pasemos unas buenas fiestas de Navidad sin olvidarnos de los que necesitan nuestra ayuda. Te lo pedimos Padre


SÍMBOLOS, OFRENDAS

(Colocar en el cartel la letra «U»)
5.2. Traemos ante el altar, junto a María y José, esta cuna vacía. Queremos que el Señor, cuando nazca, sepa que en medio de nosotros puede nacer, crecer y vivir. Que hagamos de nuestro corazón el mejor pesebre para Jesús.

5.3. Belén significa “casa del pan”. Con este pan y con este vino, queremos reflejar la bondad y el amor que se dan en Belén. El mejor pan es Jesús. Lo comemos y con El fortalecemos nuestra vida cristiana.


YO TE SALUDO, MARÍA

Yo te saludo, María,
porque el Señor está contigo:
en tu casa, en tu calle, en tu pueblo,
en tu abrazo, en tu seno.

Yo te saludo, María,
porque te turbaste
–¿quién no lo haría ante tal noticia?–
mas enseguida recobraste paz y ánimo
y creíste a un enviado cualquiera.

Yo te saludo, María,
porque preguntaste lo que no entendías
–aunque fuera mensaje divino–
y no diste un sí ingenuo ni un sí ciego,
sino que tuviste diálogo y palabra propia.

Yo te saludo, María,
porque concebiste y diste a luz
un hijo, Jesús, la vida;
y nos enseñaste cuánta vida
hay que gestar y cuidar
si queremos hacer a Dios presente en esta tierra.

Yo te saludo, María,
porque te dejaste guiar por el Espíritu
y permaneciste a su sombra,
tanto en tormenta como en bonanza,
dejando a Dios ser Dios
y no renunciando a ser tú misma.

Yo te saludo, María,
porque abriste nuevos horizontes
a nuestras vidas,
fuiste a cuidar a tu prima,
compartiste la buena noticia,
y no te hiciste antojadiza.

Yo te saludo, María.
¡Hermana peregrina de los pobres de Yahvé,
camina con nosotros,
llévanos junto a los otros
y mantén viva nuestra fe!

Florentino Ulibarri

ADVIENTO III (B)

Lo expresa bien Juan Bautista: él no es la luz, sino testigo de la luz. La luz es Jesucristo. Está en medio de vosotros. No le conocéis. Preparadle el camino en vosotros y en los demás.


«Entre vosotros hay uno que no conocéis». Estas palabras las pronuncia el Bautista refiriéndose a Jesús, que se mueve ya entre quienes se acercan al Jordán a bautizarse…. Precisamente toda su preocupación es «allanar el camino» para que aquella gente pueda creer en él.

Jesús está en medio de nosotros, pero ¿lo conocemos de verdad?, ¿comulgamos con él?, ¿le seguimos de cerca?
…….
Tal vez, la mayor desgracia del cristianismo es que haya tantos hombres y mujeres que se dicen «cristianos», en cuyo corazón Jesús está ausente. No lo conocen. No vibran con él. No los atrae ni seduce. Jesús es una figura inerte y apagada.

Está mudo. No les dice nada especial que aliente sus vidas. Su existencia no está marcada por Jesús.

Esta Iglesia necesita urgentemente «testigos» de Jesús, creyentes que se parezcan más a él, cristianos que, con su manera de ser y de vivir, faciliten el camino para creer en Cristo. Necesitamos testigos que hablen de Dios como hablaba él, que comuniquen su mensaje de compasión como lo hacía él, que contagien confianza en el Padre como él.

¿De qué sirven nuestras catequesis y predicaciones si no conducen a conocer, amar y seguir con más fe y más gozo a Jesucristo? ¿En qué quedan nuestras eucaristías si no ayudan a comulgar de manera más viva con Jesús, con su proyecto y con su entrega crucificada a todos?. En la Iglesia nadie es «la Luz», pero todos podemos irradiarla con nuestra vida. Nadie es «la Palabra de Dios», pero todos podemos ser una voz que invita y alienta a centrar el cristianismo en Jesucristo.

José Antonio Pagola


Isaías: El Espíritu de Dios ESTÁ sobre mí, porque me ha ungido, me ha enviado a llevar la buena noticia a los que sufren. Brotará la justicia.

Salmo: Proclama mi alma la grandeza del Señor porque ha hecho en mí maravillas, el poderoso ha hecho obras grandes en mí.

San Pablo: ESTAD siempre alegres, sed constantes, no apaguéis el Espíritu, no desperdiciéis el don de profecía.

San Juan: Juan el Bautista vino a ser testigo, él no era la luz sino testigo de la luz. ¿Quién eres? Yo soy la voz del que grita.. el que viene detrás Xto.


SALUDO

Cuando Jesús nació en Belén la gente no lo conocía; vivía con María y José, alejado de todos. Por eso tiene que darlo a conocer Juan el Bautista, él que sí le conocía nos va a decir quién es y cómo le podemos reconocer, y nos grita, nos avisa y nos indica los caminos por donde viene. Nos invita a allanar los caminos, quitar baches, curvas, rebajar alturas, a estar contentos, a ser mejores. El viene, viene, viene siempre.


PETICIONES DE PERDÓN

-Nos hemos portado mal con quienes están a nuestro lado, no viendo en ellos a Jesús, pedimos perdón: Señor, ten piedad.
-No hemos hecho un favor o no hemos sido amables con nuestros amigos, pedimos perdón: Cristo, ten piedad.
-Nos hemos dejado llevar de caprichos, de mal humor, de insultos que no nos han dejado ver el rostro de Jesús, pedimos perdón: Señor, ten piedad.


Los dos jilgueros

Dos jilgueros estaban muy alegres tomando el fresco sobre el mismo árbol. Éste era un chopo. Uno se había posado arriba, en lo más alto de la copa del chopo; el otro, abajo en la bifurcación de dos ramas.

Después de un rato, el jilguero que estaba arriba, por romper el silencio, dijo:
¡Hay que ver, qué bonito es el verde de estas hojas!

El jilguero que estaba abajo lo tomó como una provocación. Le respondió secamente: ¡Tú estás ciego! ¿No ves que son blancas?

Y el que estaba arriba, todo picado: ¡Tú sí que estás ciego; son verdes!

Y el otro desde abajo, volviendo el pico amenazador hacia arriba:
Te juego las plumas de la cola a que las hojas son blancas. Tú no entiendes ni gorda. ¡Pareces tonto!

El jilguero de la copa del chopo sintió que le hervía la sangre. Sin pensarlo dos veces se precipitó sobre su adversario para darle una lección. El otro no se movió. Cuando estaban juntos, el uno frente al otro, con las plumas del cuello alborotadas de ira, por pura casualidad se volvieron los dos a mirar hacia arriba, en la misma dirección. El jilguero que venía de lo alto de la copa del chopo emitió un ¡Oh! De sorpresa.

Pues llevas razón, son blancas.
Pero, en tono conciliador, le dijo a su amigo:
Ven, por favor, a la copa donde yo estaba antes.
Volvieron a la rama más alta del chopo y dijeron los dos a coro:

¡Pues sí, son verdes!


EVANGELIO Jn 1, 6-81-8; 19-28

LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN

Cronista: Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
Y este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran:
Levita: «¿Tú quién eres?».
Cronista: Él confesó y no negó; confesó:

Juan: «Yo no soy el Mesías».
Cronista: Le preguntaron:
Levita: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?».
Cronista: Él dijo:
Juan: «No lo soy».
Levita: «¿Eres tú el Profeta?».
Cronista: Respondió:
Juan: «No».
Cronista: Y le dijeron:
Levita: «¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?».
Cronista: Él contestó:
Juan: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».
Cronista: Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:
Levita: «Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».
Cronista: Juan les respondió:
Juan: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».
Cronista: Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

Palabra de Dios


PETICIONES

1. – Pedimos por todos aquellos a quienes por algún motivo les falta la paz o la alegría, para que Dios se la conceda en estas Navidades, roguemos al Señor.

2- Por todas las familias que se hallan separadas o enemistadas, para que la paz de Belén vuelva a ellas, roguemos al Señor.

3- Por todos los niños que en estos días de Navidad no pueden vivir en familia como nosotros, para que no les falte el cariño y la compañía de nuestro Padre Dios, roguemos al Señor.

4- Para que sepamos que Dios está entre nosotros: en los enfermos, en los pobres y en todos los que sufren las consecuencias de la guerra y las catástrofes naturales, roguemos al Señor

SÍMBOLOS Y OFRENDA

Se acerca la cuna vacía.
Colocar la Letra S en el cartel del Adviento.


ACCIÓN DE GRACIAS
Antes de terminar esta misa me gustaría deciros
Que cada día me siento más feliz de conocer cosas de Jesús en la catequesis.

Gracias a todos los que nos ayudáis a los niños y niñas de la parroquia
a preparar la navidad de otra manera
Gracias a nuestras familias, a los que preparan la misa cada domingo,
a los que montan el belén

Gracias a los que nos compráis piruletas y regalos para alegrar nuestras catequesis
Gracias, muchas gracias.
Que la Navidad nos encuentre a todos más amigos, más alegres, más cercanos.


Canto de Adviento

No hay que temer al fracaso, a la lucha,
al dolor, a los pies de barro
o a la debilidad.

No hay que temer a la propia historia,
con sus aciertos y tropiezos;
ni a las dudas; ni al desamor;
que la vida es así, compleja,
turbulenta, hermosa, incierta.

Pero luchemos
contra la tristeza perenne,
esa que se instala en el alma
y ahoga el canto.

Alimentemos la semilla de alegría
que Dios nos plantó muy dentro.
Que surja, poderosa, la voz esperanzada,
esa que clama en desiertos y montes,
en calles y aulas,
en hospitales,
en prisiones,
en hogares y en veredas.

Cantemos, hasta la extenuación,
la vida del Dios hecho niño,
del Niño hecho Hombre,
del Hombre crucificado
que ha de vencer a la cruz, una vez más.

Nadie va a detener al Amor
que se despliega, invencible,
en este mundo que aguarda.
Aunque aún no lo veamos.

(José María R. Olaizola, sj)

ADVIENTO I (A,B,C)

                        Primer Domingo: ESTAD VIGILANTES. Primer paso hacia la navidad.

Adviento: Espera alegre y vigilante

Comenzamos un nuevo tiempo litúrgico, el de Adviento, con este Primer Domingo del B, en el cual será San Marcos quien nos narre a lo largo de todo un año la vida de Jesús de Nazaret.


Hay que vivir despiertos: abrir bien los ojos del corazón; desear ardientemente que el mundo cambie; cambiar de manera de pensar y de actuar; vivir buscando y acogiendo el «Reino de Dios».

«Vivir despiertos» significa no caer en el escepticismo y la indiferencia ante la marcha del mundo. No dejar que nuestro corazón se endurezca. No quedarnos sólo en quejas, críticas y condenas. Despertar activamente la esperanza.

«Vivir despiertos» significa vivir de manera más lúcida. Atrevernos a ser diferentes. No dejar que se apague en nosotros el deseo de buscar el bien para todos.

«Vivir despiertos» significa vivir con pasión la pequeña aventura de cada día. No desentendernos de quien nos necesita. Seguir haciendo esos «pequeños gestos» que, aparentemente, no sirven para nada, pero sostienen la esperanza de las personas y hacen la vida un poco más amable.

«Vivir despiertos» significa despertar nuestra fe. Buscarle a Dios en la vida y desde la vida. Intuirlo muy cerca de cada persona. Descubrirlo atrayéndonos a todos hacia la felicidad. Vivir, atentos al proyecto de Dios.

José A. Pagola


EUCARISTÍA CON LA FAMILIA

MONICIÓN DE ENTRADA

Amigos, ¡BIENVENIDOS A ESTA MISA!
Comenzamos hoy el Adviento. Este tiempo nos va a llevar a la Navidad. Vamos a preparar nuestras vidas y nuestros corazones, nuestra parroquia y nuestras familias, a la llegada del Señor.
Sí, amigos; tenemos que vigilar para que, el Nacimiento de Jesús en Belén, sea para nosotros la mejor noticia y la gran celebración de los próximos días.
Recordamos también que hermanos nuestros siguen viviendo en la calle, sin domicilio propio, sin cariño, sin formación, sin trabajo.
Por ellos ofrecemos hoy esta eucaristía.

          Sale el sacerdote en silencio le acompañan los que llevan la vela del adviento y algunos símbolos del adviento.

PREGÓN DE ADVIENTO

Amigos, buenos días a todos.
Os anunciamos que hoy comienza el Adviento
Y una vez más debe renacer la esperanza en nuestro horizonte: LA NAVIDAD.
Con la misma ilusión que un estudiante espera las vacaciones
Con la misma emoción que una madre espera a su hijo,
Con la misma urgencia que la tierra reseca espera la lluvia,
Debemos nosotros esperar la Navidad.

Adviento es encontrar a Dios en nuestra marcha,
Tomarle por compañero y amigo, y hacer el camino juntos.
Amigos, es adviento. Es la esperanza de que Dios viene a nosotros.
No cerremos nuestras puertas.
Abramos los ojos, las manos y el corazón,
Preparemos los caminos gritemos muy fuerte.

VEN, SEÑOR, JESÚS.


PETICIONES DE PERDÓN

3.1. Pidamos perdón por las veces que mentimos, hablamos mal de otros o no hacemos caso a los papás. SEÑOR, TEN PIEDAD
3.2. Perdón Jesús porque nos olvidamos de rezarte. CRISTO, TEN PIEDAD
3.3. Pedimos perdón porque a veces vamos tristes a catequesis. SEÑOR, TEN PIEDAD


ORACIÓN DE LOS FIELES

1. Por la Iglesia. Para que sea una SIRENA que nos despierte y nos ayude a celebrar como Dios manda la próxima Navidad. Roguemos al Señor.
2. Por los que han dejado que su fe se duerma; por aquellos que viven como si Dios no existiera. Para que comprendan que, sin Dios, el mundo no es mejor ni más bueno. Roguemos al Señor.
3. Por las familias que están sufriendo con más fuerza la crisis económica y la falta de trabajo. Roguemos al Señor.
4. Por los niños y niñas que no tienen familia, para que también sientan que Jesús viene a sus vidas. Roguemos al Señor.
5. Finalmente pidamos al Señor por nuestra parroquia, por nuestros sacerdotes, por nuestros catequistas, por las familias de nuestros barrios. Para que nos animemos unos a otros a estar vigilantes y así Dios pueda nacer en nuestros corazones. Roguemos al Señor.


OFERTORIO

En el cartel del adviento colocamos la letra J
y presentamos el calendario del Adviento que entregaremos al final de la Eucaristía a los niños que se quieran comprometer a seguirlo.
NAVEGAMOS HACIA LA NAVIDAD.

          ORACIÓN

SOY VIGILANTE, SEÑOR

Si miro al cielo y no sólo a la tierra
Si procuro ser mejor cristiano
Si pido perdón al ofender

SOY VIGILANTE, SEÑOR
Si no pierdo la esperanza
Si no pierdo la ilusión de verte
Si no pierdo la alegría de la fe

SOY VIGILANTE, SEÑOR
Si te amo y te rezo
Si te conozco y leo tu Palabra
Si te acojo en mi corazón

SOY VIGILANTE, SEÑOR
Si no me despisto y creo en Ti
Si no me despisto y espero en Ti
Si no me alejo y me agarro a Ti

SOY VIGILANTE, SEÑOR
Gracias, Jesús,
no tardes en llegar.
¡TE ESPERAMOS!


Ver más en esta misma página web ADVIENTO

ADVIENTO CICLO B

 

Un resumen del Adviento, Ciclo B.

Varias imágenes recogidas de otras tantas páginas sugerentes de internet.



PRIMER DOMINGO                                                                     SEGUNDO DOMINGO

 

 

 

 

 

 

 

TERCER DOMINGO                                                                    CUARTO DOMINGO