FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA

En medio de este tiempo entrañable de Navidad, celebramos el día de la Sagrada Familia. ¡Dios quiso escoger, una de ellas, para nacer y estar en medio de nosotros!

La familia de Nazaret, nos sirve de marco de referencia para nuestras familias, el modelo para dibujar y llevar adelante en ellas su amor, su entrega, perdón, paciencia, generosidad, alegría, fe, esperanza, etc.,

 



El Papa Juan Pablo II en su carta a las familias nos dice que es necesario que los esposos orienten, desde el principio, su corazón y sus pensamientos hacia Dios, para que su paternidad y maternidad, encuentre en Él la fuerza para renovarse continuamente en el amor.

 

Así como Jesús creció en sabiduría y gracia ante Dios y los hombres, en nuestras familias debe suceder lo mismo. Esto significa que los niños deben aprender a ser amables y respetuosos con todos, ser estudiosos obedecer a sus padres, confiar en ellos, ayudarlos y quererlos, orar por ellos, y todo esto en familia.

Recordemos que “la salvación del mundo vino a través del corazón de la Sagrada Familia”.
La salvación del mundo, el porvenir de la humanidad de los pueblos y sociedades pasa siempre por el corazón de toda familia. Es la célula de la sociedad.


PARA LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA


SALUDO:

Dentro de estas fiestas navideñas marcadas por su tono familiar, celebramos la fiesta de la Sagrada Familia instituida por el Papa León XIII en 1893. Dentro del tiempo de la Navidad es una manifestación de la presencia del Niño Dios en medio de la humanidad.
En cada Belén lo contemplamos acompañado de María y José. Hoy lo vemos crecer a su lado, aprendiendo el camino de la vida.
Vamos a tener hoy muy presentes, no sólo a nuestras familias, sino a todas las familias y en especial a las que pasan por momentos difíciles. Pidámosle a Dios que, por intercesión de la Sagrada Familia, les proteja y les haga crecer en amor, en paciencia y en fe.
Y que esta Eucaristía sea hoy una manifestación familiar de nuestra fe.

PERDÓN:

1. Amor es GENEROSIDAD. Un gesto sencillo, una mirada de complicidad, un detalle pequeño hecho con mimo. A veces no es así. SEÑOR, TEN PIEDAD.
2. Amor es PACIENCIA sin límites. Pero a veces hay debilidad, equivocación, cansancio, olvido. Hay rarezas, manías, caprichos, tonterías. Uno se cansa de todos los días los mismo. SEÑOR, TEN PIEDAD.
3. Amor es RESPETO. No puede ser adsorbente. La otra persona no es una cosa, sino un misterio. Sus valores, su verdad son importantes. Los problemas son relativos. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (3,2-6.12-14):

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.
Palabra de Dios

Salmo

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (3,12-21):

Como pueblo elegido de Dios, pueblo sacro y amado, sea vuestro uniforme la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y celebrad la Acción de Gracias: la palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.
Palabra de Dios

Evangelio del domingo

 

Lectura del Santo Evangelio según san Lucas (2,22-40):

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor. (De acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor»), y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones». Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que aguardaba el Consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.
Palabra del Señor


REFLEXIONES


•MUNDO:

Actualmente hay millones de familias sufriendo la crisis, la guerra, la pobreza, la soledad,…la ruptura. M adres y padres en paro, jóvenes emigrando o volviendo a sus hogares. Abuelos compartiendo sus pensiones, dependientes sin recursos… pero donde no llegan las instituciones llega la familia.

•NOSOTROS…. NUESTRA FAMILIA…

Cómo va…? Bien o te cuento?

• Dice Bertol Brecht:

“Hay quienes viven fieles a su amor un año y son buenos. Hay quienes luchan por ser fieles 5, 6, 15 años y son mejores. Y los hay que se dedican en cuerpo y alma a construir la felicidad del otro durante toda la vida. Estos son los imprescindibles.



PALABRAS DEL PAPA

“PERMISO”, “GRACIAS”, “PERDÓN”.

Y ahora los invito a repetir todos juntos estas tres palabras: “permiso, gracias, perdón”… ¡todos juntos! “permiso, gracias, perdón”. Son tres palabras para entrar realmente en el amor de la familia, para que la familia quede bien.

La primera palabra es “¿permiso?” Cuando nos preocupamos por pedir gentilmente también aquello que quizás pensamos que podemos pretender, nosotros ponemos un verdadero presidio para el espíritu de la convivencia matrimonial y familiar. Entrar en la vida del otro, incluso cuando es parte de nuestra vida, necesita la delicadeza de una actitud no invasiva, que renueva la confianza y el respeto.

La segunda palabra es “gracias”. Ciertas veces pensamos que estamos transformándonos en una civilización de los malos modales y de las malas palabras, como si fueran un signo de emancipación.
Un cristiano que no sabe agradecer es uno que ha olvidado la lengua de Dios.

La tercera palabra es “perdón”. Palabra difícil, cierto, sin embargo tan necesaria. Cuando falta, pequeñas grietas se ensanchan – también sin quererlo – hasta transformarse en fosos profundos.

Jesús nos enseña que la obra maestra de la sociedad es la familia
Tú mamá, papá, enseña a los niños a rezar, a hacer la señal de la cruz. Es una hermosa tarea.

Aprendamos a decir juntos alguna oración con los hijos.
Hacer presente en el mundo la bondad de Dios.


ORACIÓN DE LOS FIELES ?

1. Oremos hoy por todas las familias del mundo para que logren responder a su vocación tal y como respondió la Sagrada Familia de Nazaret. Oremos.

2. Ayuda especialmente, Dios nuestro, a aquellas familias que se encuentran divididas por el egoísmo de sus miembros, las que están separadas porque emigraron o son refugiados, las que soportan el sufrimiento de la enfermedad en su seno, y las que sufren carencias económicas o graves dificultades.

3. “Jesús, acoge con bondad a nuestras familias, protégelas, guárdalas e infunde en ellas tu paz. Oremos.

4. “María, Madre amorosa de Jesús y Madre nuestra, te pedimos que intercedas por nuestra familia parroquial, para que nunca falte el amor, la comprensión y el perdón entre nosotros y obtengamos su gracia y bendiciones.” Oremos.

5. “San José, ayúdanos en todas nuestras necesidades espirituales y temporales y dadnos coraje para vivir nuestras vidas codo a codo con Jesús. Oremos.


BENDICIÓN DE LOS ESPOSOS (Adaptación)

Oh Dios, que en el Principio hiciste de tierra al hombre
-Y le diste la ayuda inseparable de la mujer,
-Para que fuesen la alegría uno de otro;

Mira con bondad a estos hijos tuyos,
-que unidos en matrimonio piden ser fortalecidos con tu bendición

Concede a … y … el don del amor,
-de la fidelidad y de la paz.
-Que se confíen mutuamente, se respeten y se amen.

Haz de su hogar un Punto de Encuentro,
-un Santuario abierto,
-un sitio de tu amor;
-donde haya amaneceres
-con mucha luz y lluvia en los cristales.
-Donde la paz se cuele con el sol de la tarde
-y vele el sueño de sus noches.

Que no les falte una silla para el diálogo,
-Una mesa para los amigos
-Y una plegaria para Ti.
-Que Tu presencia recorra a todas horas los rincones de la casa,
-para que huela a pan y cariño,
-a transparencia y ternura, a cercanía y abrazos.

Que su amor no se instale en la mediocridad
-y que se llene más y más de amigos, de esperanza y de vida.

Hazles sentir tu presencia en su intimidad:
-despierta cada mañana su mutua entrega
-y que la noche les sorprenda más enamorados.

Que, en el silencio del alba, en el rescoldo de cada atardecer
-y en el temblor de la noche,
-Tú estés en el murmullo de sus plegarias.

Ayúdales a hacer fructificar el tesoro de su amor.
-Edúcales en la gratuidad.
-Y que su amor madure al hilo del tiempo bajo el sol de tu amor.

Bendice, Señor, el amor de …. y …..


ORACIÓN Y BENDICIÓN FINAL DE LAS FAMILIAS.

Oración por la Familia
que hizo el Papa en el Santuario de nuestra Señor Aparecida:
“Quédate con nosotros, Señor Jesús.
-Quédate en nuestras familias,
-ilumínalas en sus dudas, sostenlas en sus dificultades,
-consuélalas en sus sufrimientos y en la fatiga de cada día.
-Tú que eres la Vida, quédate en nuestros hogares,
-para que sigan siendo nidos donde nazca la vida humana
-abundante y generosamente,
-donde se acoja, se ame, y se respete la vida
-desde su concepción hasta su término natural.
-Quédate, Señor, con nuestros niños y con nuestros jóvenes,
-que son la esperanza y la riqueza de nuestro Continente,
-protégelos de tantas insidias que atentan contra su inocencia
-y contra sus legítimas esperanzas.
-¡Oh buen Pastor, quédate con nuestros ancianos y con nuestros enfermos.
-¡Fortalece a todos en su fe para que sean tus discípulos y misioneros! Amén”.

 

PARA ENTREGAR A LOS PADRES

Los niños aprenden lo que viven.

-Si los niños viven con crítica, aprenden a condenar.
-Si los niños viven con hostilidad, aprenden a pelear.
-Si los niños viven con miedo, aprenden a ser aprensivos.

-Si los niños viven con lástima, aprenden a sentir pena por ellos mismos.
-Si los niños viven con ridículo, aprenden a sentir timidez.
-Si los niños viven con celos, aprenden a sentir envidia.
-Si los niños viven avergonzados, aprenden a sentir culpa.
-Si los niños viven con estímulo, aprenden a tener confianza.
-Si los niños viven con tolerancia, aprenden a ser pacientes.
-Si los niños viven con elogios, aprenden a valorar las cosas.
-Si los niños viven con aceptación, aprenden a amar.
-Si los niños viven con aprobación, aprenden a quererse.
-Si los niños viven con reconocimiento, aprenden que es bueno tener una meta.

-Si los niños viven compartiendo, aprenden a ser generosos.
-Si los niños viven con honestidad, aprenden la sinceridad.
-Si los niños viven con imparcialidad, aprenden la justicia.
-Si los niños viven con amabilidad y consideración, aprenden el respeto.
-Si los niños viven con seguridad, aprenden a tener confianza en sí mismos y en los de su alrededor.

-Si los niños viven con amistad, aprenden que el mundo es un lugar agradable donde vivir.


LA OTRA NAVIDAD :Los cristianos perseguidos

Un niño iraquí cristiano, desplazado de su hogar por la violencia en Mosul, posa para un retrato con un gorro de Papá Noel en la iglesia católica Mar Elia Chaldean (en la región kurda de Arbil), alrededor de la cual han acampado los cristianos refugiados. Para muchos, las fiestas serán tristes tras las crecientes matanzas de cristianos en la zona.

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