PRIMERA CONFESIÓN

El grupo, alegre y contento, celebra su Primera Confesión….

HOY, SEÑOR, ME HAS VUELTO A PERDONAR,
HOY, SEÑOR, ME HAS VUELTO A SONREÍR,
HOY, SEÑOR, HE VUELTO A TU AMISTAD,
HE VUELTO A SONREÍR,
ERES TÚ, QUÉ FÁCIL ES AMAR.


ESTOY CRECIENDO

Cada día estoy más grande
y eso me pone feliz y contento.

Estoy creciendo,
estoy más alto,
más grande.

Ayúdame a crecer
también en el corazón.
Que cada día sea más bueno,
que tu amor me llene por adentro
que contagie a los que me rodean.

Ayúdame a crecer
en sabiduría, en oración,
en solidaridad, en buen humor,
en entrega a los demás.

Cuídame mucho,
como cuidaste a tu hijo Jesús
cuando crecía.

Hazme parecido a él,
con sus mismos sentimientos y actitudes.

Que crezca como un buen hijo tuyo
en la fe, la esperanza
y sobre todo en el amor.


-Perdona, padre Dios
-Evangelio del Hijo pródigo
-Romper nudos
-Imposición de la cruz y recordatorio.


Presentación de los que van a hacer la Comunión. Algunas presentaciones tal cual…

Hola, me llamo…… ***… y yo vengo a misa porque creo en Jesús y yo vendré a la catequesis siempre.

Hola, me llamo…… ***…, ya me conocéis, vengo mucho a misa y el sábado, comulgaré. Me ha gustado mucho ir a catequesis y también estoy muy contenta con mi catequista.

Hola, me llamo……***… Gracias a la catequesis he aprendido mucho más de Jesús. Me lo paso muy bien en catequesis con mis compañeros y aprendiendo. Gracias Jesús por acoger a todos.

Hola, me llamo……***… El sábado es mi comunión. La catequesis ha sido muy bonita. He conocido un poco más a Jesús y a nuevos compañeros.

Hola, me llamo……***… Me gusta ir a catequesis. Conozco más a Jesús. Él me ayudará a mi familia y a mi.

Hola, me llamo…… ***… Voy a la parroquia Corazón de María. El próximo sábado voy a recibir a Jesús con el sacramento de la Comunión y lo recibiré con el corazón limpio y creyente en la fe.

Hola, me llamo……***… Jesús eres bueno, me gustaría ser tan buena como tú, me gusta aprender de ti. Cuando puedo voy los domingos a la Eucaristía. El sábado que viene comulgaré y estoy muy nerviosa, pero espero que ese día se me vayan los nervios y que sea el mejor de mi vida.

Hola, me llamo……***.., la catequesis para mí ha sido una experiencia muy chula. Ya se acerca el día de la comunión y les quería dar las gracias a ….. y a ….. por haberme ayudado a conocer más la vida de Jesús. Gracias por ayudarme en tener más fe. Gracias a vosotros voy a recibir el sacramento con el corazón limpio y abierto.

Hola, me llamo……***.. y el sábado recibiré a Jesús. Mis padres y mi hermana estamos muy contentos.

Hola, me llamo…… ***… me ha gustado mucho la catequesis. Iré todos los días a misa.

Hola, me llamo……***… Voy a comulgar. He ido a catequesis y me ha parecido muy bien. He aprendido muchas cosas sobre Jesús.


PARA LOS ADULTOS


Hola Dios: Me llamo …. Últimamente la vida me va….. Pero lo que más me ilusiona en estos momentos es el pensar que mi niño/a va a comulgar por primera vez. La/le veo tan alegre, tan nervioso/a, tan cariñosa/o, tan “para comérselo/a a besos y colmarle/a de abrazos”. Todo lo bueno que le pase a mi hijo/a/as me hace feliz.

Envuelta en esta circunstancia, me ha dado por pensar ¿qué he hecho de mi bautismo, de mi primera Comunión, de mi matrimonio… de mi amistad y cercanía contigo?

A nivel personal hay veces que no me quiero ni a mí misma/o, tengo la autoestima por los suelos, estoy baja de ánimos… Y no quiero ser así, porque hago sufrir a mi marido, a mis hijos, a … Quiero ser el centro del universo, solo deseo que me mimen, que me miren, que me agradezcan, que me tengan en cuenta, y no siempre me importan los demás. Me siento triste y vacía. ¿¡Busco algo más!?…

En las relaciones con los demás dejo mucho que desear. Me pregunto a menudo ¿Podría ser más positiva, más optimista, más cercana? ¿Tengo envidia de las familias amigas, de sus cosas, de sus vidas? ¿Me alegro con sus triunfos? Me agobia pensar en los problemas de nuestro mundo, qué será de mi familia, de mis hijos, de nuestro amor. El mundo, la familia… me necesitan… ¿no los estaré fallando?

En lo referente a mi fe, ya sabes, ha transcurrido todo “rodado”. Nací en una familia tradicionalmente religiosa, católica. Me bautizaron, hice mi Primera Comunión. ¡Qué recuerdos! Y ¡qué guapa/o estaba!.

Indiferencia, sería la palabra exacta para definir mi situación.

Tú sabes que quiero mucho a mi marido (mujer), a mis hijos, aunque no siempre el matrimonio ha sido un camino de rosas. Ha habido, como en cualquier matrimonio, sus más y sus menos, sus … pero por mi hijo/a/ haría lo que no está escrito. Para mí es, como nos comentó el sacerdote en la homilía del domingo, auténtico “sacramento”.
Imagínate lo que puede suponer para mí este momento de la Comunión de mi niño/a…

Y que sepas que, aunque te trate de Tú, reconozco que te tengo un tanto olvidado: ¿Qué es eso de rezarte? ¿Qué significa para mí lo de pertenecer a una comunidad cristiana? ¿Lo de rezar con mis hijos?

No acabo de entender que ser creyente supone tener fe (creer en Jesús de Nazaret), compartirla, celebrarla y transmitirla. Y todo con alegría y en positivo.

Venía simplemente a saludarte y he acabado confesándome. ¡Cómo me gustaría que la fe me ayudará a ser más feliz aún! Y tú puedes ayudarme.

Acompañar a mi niño/a en este momento tan especial para él/ella es “lo más” Acercarnos juntos hasta el altar, cogido/a de mi mano, comulgar juntos/as y volver a la vida, sintiéndonos “intensamente” felices. ¡No importa que se nos note!

Si mi niño/a es feliz, viviendo muy dentro tu cercanía, yo quiero compartir con él/ella ese momento.

Te confieso, para qué vamos a engañarnos, que, durante estos dos cursos en los que he acompañado a mi hijo/a a catequesis, he ido descubriendo cómo cualquier encuentro contigo puede ser maravilloso.

Perdón, Dios, por mi indiferencia, por mi dejadez, por mis egoísmos.
Será este un buen momento para hacer el propósito de reavivar mi fe dormida, compartirla con los míos, celebrarla con mi comunidad y transmitirla desde la palabra y los hechos concretos.

Gracias, Dios. Sea lo que sea, tú seguirás siendo bueno conmigo.

¡Ah!, yo quiero comulgarte con mi hijo/a.


DECÁLOGO DE LA COMUNIÓN

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E-SPERAR. La celebración de la Primera Comunión es comienzo, no es final. Comienza una etapa nueva en el proceso de iniciación cristiana.
U-NIR. Crear un ambiente de unión será el mejor modo de vivir este día: la común-unión.
C-ONVIVIR. Las celebraciones son momentos de encuentro en familia y con las familias de los compañeros de nuestro hijo, la comunidad…
A-LEGRARSE. Es un día para vivir y compartir la alegría.
R-ECORDAR. El encuentro del niño/a con Jesús es lo central.
I-NTENSIFICAR. Los momentos en los que hablar con el niño/a de lo que están celebrando.
S-IMPLIFICAR. No empaparse del consumo, regalos… simplificar la fiesta, disfrutarla.
T-RANSMITIR. Buena ocasión para compartir la fe con mi hijo/a
I-NTERIORIZAR. Hacer descubrir al niño lo más importante de la fiesta, Jesús.
A-GRADECER. A Dios lo que cada día nos regala en nuestro hijo/a y también a los demás.


 

CONFIRMACIONES 2021

¿Creéis en el Espíritu Santo, señor y dador de vida, que hoy os será comunicado de un modo singular por el sacramento de la confirmación, cómo fue dado a los apóstoles el día de Pentecostés?

En la víspera de Pentecostés, la fiesta del Espíritu Santo, la Iglesia de Zaragoza va a acrecentar el número de sus hijos con el bautismo de tres personas adultas; trece van a recibir la confirmación y ocho, la primera comunión.
La celebración tendrá lugar en la parroquia del Corazón de María | Padres Claretianos, y estará presidida por el arzobispo Carlos Escribano.
Cada catecúmeno ha seguido un proceso de, al menos, un año y ha sido acompañado por Pilar, Marisol, Beatriz y otros catequistas. Los procesos de iniciación cristiana se han realizado en las parroquias del Corazón de María, San Valero, Santa Engracia y en el colegio de El Salvador | Jesuitas. (Iglesia en Aragón)

 

CATEQUESIS 20-21



ANOTACIONES PARA LA CATEQUESIS

INSCRIPCIÓN PRIMER AÑO “DESPERTAR RELIGIOSO”

En este primer curso de Catequesis los niños/as tienen que reunir estos requisitos:

Estar cursando 2º de Educación Primaria.
Estar matriculados en la asignatura de Religión Católica en el Centro Educativo al que asistan.


Por el momento no vamos a tener Catequesis presencial en la Parroquia, ahora mismo, lo más importante es ver cómo discurre el curso escolar y social.

En los próximos días facilitaremos a cada familia la información correspondiente a los chicos de:
Despertar religioso (2º de Primaria).
2º de Comunión (3º de Primaria).
Comulgantes (4º de Primaria).


Debido al Covid-19 este próximo curso de catequesis 2020-2021 va a tener que ser muy distinto. Por tal motivo queremos compartir con vosotros lo siguiente:

1.- Hasta nuevo aviso y según las circunstancias sanitarias, los pasos de la catequesis os los iremos comunicando. Cuando contemos con todas las garantías retomaremos las catequesis en los grupos pequeños. Durante este trimestre sería importante su presencia en la misa dominical semanal.

2.- Para el primer año de catequesis, los niños que empiezan 2º de primaria, que llamamos de despertar religioso, será de un solo encuentro mensual presencial (Primer domingo de cada mes a las doce) En esa reunión se les entregará una ficha y algún enlace de internet para trabajar el tema en casa.

La inscripción para estos niños de primer año la podéis hacer en horarios de secretaría (lunes –Viernes de 5 a 8 de la tarde)

3.- A las familias de los niños de segundo y tercero de catequesis, los que empiezan este curso 3º y 4º ya les iremos indicando personalmente los pasos a seguir pasadas las fechas del Pilar. Sería importante que se hicieran presentes en la Eucaristía del Domingo, ya que, como sabéis, la preparación para la Comunión requiere dos momentos: Las reuniones formativas y la Eucaristía del Domingo. Por eso invitamos a los padres a que acudáis a la misa con vuestros hijos aunque, de momento, no podamos hacer la celebración tan participativa. En cuanto la situación lo permita volveremos al ritmo habitual de estas misas.  Ojalá que sea cuanto antes.

Esperemos que pronto podamos recuperar el ritmo habitual en la catequesis y en toda nuestra vida.

                                               UN SALUDO   

                                                                                                              Javier y Catequistas

INICIACIÓN CRISTIANA 20

TESTIMONIOS 20

1. CONFIRMACIÓN EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

Guardo siempre en mi memoria un recuerdo agradecido para todas las comunidades cristianas católicas a las que he pertenecido en diversas etapas de mi vida, incluso a aquellas con las que, por pequeños pero importantes matices teológicos o personales, discrepaba en la concepción que tenían de lo que significa ser cristiano católico y el comportamiento que éste tenía que tener en el mundo. A fin de cuentas, todas ellas, me han conformado como el cristiano católico que soy. Unas, me iniciaron en la religión cristiana; otras, me afirmaron en la importancia del estudio de la teología y me introdujeron con rigor en los misterios de la fe. Recuerdo con especial cariño a aquellas comunidades cristianas católicas en las que floreció la amistad, la fraternidad en definitiva, entre todos los miembros de la misma, y a las comunidades cristianas católicas en el extranjero, en las que pude encontrar algo de calor humano en medio de un mundo gris.

Como cristiano católico
soy producto de todas
estas experiencias,
cristiano católico ya confirmado.

Nunca imaginé que confirmaría mi fe cristiana católica en el trascurso de una peste, todavía no finalizada, y tras un confinamiento. Ambos acontecimientos evocan tiempos remotos que, felizmente, se creían más que superados por los avances científicos y tecnológicos de nuestro tiempo, y nadie jamás pensó que se podría vivir una situación como ésta. Esta situación pertenecía a los libros de historia y había sido recreada en la literatura y en el cine. Siempre pensé que mi confirmación en la fe cristiana católica vendría de la mano del amor de una mujer, que me haría “sentar la cabeza”, casarme y formar una familia. Algo así como la salvación del alma de don Juan Tenorio por la intermediación de doña Inés ante Dios. Quiero pensar que existe algún paralelismo entre ambas situaciones, porque en mi concepción del amor cristiano de pareja no creo que haya una manifestación más grande que la de doña Inés. Por otra parte, yo guardaba y entendía mi confirmación como un regalo, como una especie de ajuar o dote de esos que nuestras antiguas abuelas regalaban a sus hijas con motivo de su matrimonio. Éste era, con algún pequeño matiz, el plan, pero no pudo ser. Uno propone y Dios dispone, nunca mejor dicho.

A pesar de que los planes no han salido como tenía previsto y de las contingencias de nuestro tiempo presente, estoy muy feliz de haberme podido confirmar ahora, de cerrar el ciclo eucaristía-bautismo-confirmación ahora. Cerrar un ciclo creo que está asociado a algo negativo aunque sólo sea por el hecho de que se trata de un periodo que termina. Significa además, como consecuencia, que nos hacemos mayores. Pero si el ciclo se cierra en el momento preciso, con la madurez necesaria, siendo consciente de lo que se hace y de lo que se termina, y con precaución pero sin miedo al futuro incierto del nuevo ciclo que empieza, cerrar un ciclo es una de las experiencias más bonitas y más satisfactorias que se pueden tener en esta vida.
No obstante, pues mentiría, no puedo negar mis temores ante un mundo y una sociedad occidental que han colapsado. A pesar de haber recibido el sacramento de la confirmación, tengo más dudas e incertidumbres que certezas. En general, los seres humanos, profesen la religión que profesen y pertenezcan a la comunidad política que pertenezcan, son muy parecidos, tienen mucho ego. Por otra parte, no se ha demostrado que el avance científico y tecnológico suponga una mejora moral de las sociedades en las que estos avances se producen. Finalmente, el progreso económico y cultural de las sociedades tampoco les garantiza a éstas que no caigan en la barbarie. Éstas son las únicas tres certezas a las que he podido llegar. Pero hay una certeza mayor y más importante, que nos permite relativizar las anteriores tres certezas un tanto desalentadoras:

ser cristiano católico es lo mejor que nos ha podido pasar al nacer y proteger el legado judeocristiano y, por tanto, judío, griego y romano, es un deber.

Nuestra vieja y un tanto desaliñada Roma es la luz. Y nosotros debemos ser la sal de la tierra. Debemos, en definitiva, proteger nuestra concepción del mundo que es la más hermosa, no digo la mejor, la más hermosa y que humaniza y confiere, por tanto, su dignidad plena -como le corresponde- al ser humano.

En definitiva, sólo puedo decir que estoy muy feliz por haber recibido el sacramento de la confirmación, estoy muy feliz de haber completado el ciclo y, por fin, ser un cristiano católico confirmado.

Gracias a todas aquellas personas que lo han hecho y lo habéis hecho posible.

                                                       José-Tomás Velasco Sánchez


2. CONFIRMARME A LA 63 AÑOS

Cuando Beatriz nos animó a escribir algo sobre el tiempo de catequesis de nuestra confirmación, motivos que nos llevaron hasta aquí ….. , inicialmente pensé que no tenía nada interesante que contar, pero luego me dije, ¿porqué no compartir los motivos que me animaron a confirmarme a los 63 años y quizás ayudar a otras personas, tengan la edad que tengan, a emprender este camino que para mí ha sido tan gratificante? .

Cuando era niña, por circunstancias de lugar y tiempo, no me confirmé, transcurrieron los años y pensé que mi tiempo de confirmación ya había pasado, pero dentro de mí latía la esperanza de que alguna vez podría hacerlo y cerrar así el ciclo de Bautismo, Comunión y Confirmación.

Siempre animé a mis hijos a confirmarse, y lo hicieron, fui muy feliz.

En Septiembre del año pasado, en mi parroquia de la Almudena anunciaron que si algún adulto estaba interesado en confirmarse se pusiera en contacto con la parroquia del Corazón de María para hacer catequesis de adultos, esta parroquia había sido la parroquia de mis padres y la mía, también en la que me casé, lo vi claro, me dirigí allí y comencé esta andadura.

Todo ha sido positivo, Beatriz nuestra catequista nos ha guiado a profundizar en el Mensaje de Jesús, conocerlo mejor y llevarlo a la práctica. Nos lo ha hecho todo muy fácil, nos hacía sentirnos a todos bien, en un ambiente amistoso y dándonos confianza para compartir nuestros sentimientos sin ningún apuro, fue como volver a mis grupos  de  juventud .

Con todos mis compañeros me sentí muy a gusto y aprendí de cada uno de ellos cuando nos abría su corazón y nos relataba sus experiencias.

Quiero también hacer una mención especial a Juan Espallargas, el coordinador de los grupos de catequesis de adultos que  compartió con nosotros alguna tarde y nos ayudó con su saber y su experiencia a afianzarnos en nuestra fe y llevarla a una forma de vida.

Una vez confirmada me siento más íntimamente ligada a la Iglesia y enriquecida con una fortaleza especial del Espíritu Santo.

Gracias a todos.

 La ceremonia de nuestra confirmación la compartí con vosotros, con mi marido, con mis hijos y mis nietos. Cuando llegué a mi casa envié la foto que nos habíamos hecho todo el grupo con el Obispo en el altar de la Iglesia de Santiago, a mi hermana y a mis amigas, y les dije “ Esta tarde ha sido la ceremonia de mi confirmación y soy muy feliz”.

Josefina Bernal Bernal.


UN ANTES Y UN DESPUÉS   (Ana)

Ya han pasado tres meses desde que di el paso de tomar el Sacramento de la Confirmación y creo que es un buen momento para contaros mi experiencia, que aunque no es nada reveladora, espero pueda ayudaros y haceros sentir identificados en cierta medida. Allá vamos.

Como a cualquier persona, la vida puede complicarse y sin saber muy bien cómo afrontar esas etapas, tomamos decisiones (o no tomamos ninguna) y, en mi caso, yo me alejé de la Fe.

Es increíble como las malas épocas pueden hacernos dudar hasta de uno mismo y por supuesto, no siempre somos conscientes de la repercusión que tendrá en nuestra vida.

Conforme fueron pasando los años, mantenía mi sentimiento hacia Dios, pero ni lo practicaba, ni lo interiorizaba. Un día, volvió a suceder lo mismo que años atrás, se complicaron los planes que tenía, pero esta vez no podía siquiera decir esa frase tan falsa pero recurrente de “¿Por qué me haces esto Dios mío?”. Es increíble como culpamos y responsabilizamos sin pensarlo dos veces.

Para mí, ese momento significó un antes y un después, fue mi punto inflexión.

Volví a la Iglesia, volví los domingos a misa, pero sobre todo, volví a acudir a la Iglesia en días normales y cotidianos, a buscar aquel momento de cordura, de paz y de amor que sientes cuando Dios te reconforta.

Puede sonar increíble, pero me sentía rara, incompleta. Dios había estado para mi en cada momento de necesidad, pero también de felicidad y yo, no había hecho lo mismo por lo que llevaba varios meses queriendo reafirmar mi creencia mediante el Sacramento de la Confirmación, pero nunca encontraba el momento. Y la verdad, una de las mejores enseñanzas que me llevo de todo este proceso es entender que nunca hay un buen momento para nada, hasta que decides que no hay que buscarlo, simplemente lo sientes y lo necesitas. Y ese era mi momento.

Siempre he pensado que cuando das luz, te rodeas de luz y fue justo lo que me pasó.

Cuando decidí compartir con mi circulo más cercano mi decisión de Confirmarme, hubo todo tipo de reacciones, pero todas ellas de apoyo. Comencé entonces la Catequesis y os aseguro que añoro nuestros miércoles por la tarde. Se convirtió en un rato de reflexión y de autoconocimiento tremendo. En mi opinión, mi catequista enfocó de una forma tan humana y sencilla las sesiones, que me ayudó a redescubrir mi entorno y a mi misma.

Como todos sabéis, la pandemia estalló finalmente y las sesiones se paralizaron, al menos de la forma tradicional que conocemos, pero tuve la suerte de contar con alguien que me descubrió “El Voluntariado”.

Cada miércoles, en el horario en el que hubiera acudido Catequesis, iba a mi parroquia a ayudar a que la Misa pudiera celebrarse.

Es increíble como un gesto tan sencillo, afectó tanto en las personas que acudían a su rato de oración y por supuesto, a mi me ayudo a reafirmarme en que iba por el camino correcto. Os recomiendo que probéis a colaborar en vuestra parroquia o simplemente ayudando a los vecinos.

Llegó el día de la Confirmación. Inevitablemente hay ciertas personas que te marcan más que otras y lo curioso fue que en mi caso, hasta la amiga más agnóstica estaba emocionada por el paso que estaba a punto de dar.

¿Podía ser más surrealista que el año que daba el paso de confirmarme hubiera una pandemia mundial y fuese todo tan raro? No, aunque yo prefiero decir que fue único.

Me sentí arropada, acompañada y sobre todo, me sentí segura del paso que daba. Creo que soy mejor persona, que este proceso no solo me ha ayudado a conocerme mejor a mi misma, sino que me ha enseñado a gestionar y a trasmitir unos valores fundamentales para ser feliz.

Como conclusión, deciros que todos tenemos un poquito de luz y es muy fácil hacernos brillar, por dentro y por fuera si buscas tu momento y las personas adecuadas para recibirlo. Dios nos enseña a amar y esa es la mayor luz que podemos enseñar.

Ana


ENLACES RELACIONADOS

CONFIRMACIONES19 (testimonios)

 

CONFIRMACIONES (Testimonios2)

ENCUENTRO DE CONFIRMANDOS

Con el lema “Jóvenes con corazón” el próximo 7 de marzo en la población de Tauste vamos a celebrar el Encuentro de Confirmandos, que cómo su nombre indica, podrán asistir todas aquellas personas que se están preparando al sacramento de la confirmación en cualquier parroquia o comunidad de nuestra Diócesis y los jóvenes que deseen compartir esta jornada con nosotros.

Como ya sabéis éste es un encuentro al que acuden muchos adolescentes/jóvenes de la diócesis.

En esta ocasión va a ser organizado por la Vicaría VI, y dinamizado por dicha Vicaría junto con la Delegación de Catequesis y la Delegación de Pastoral Juvenil y Vocacional.

Tauste, será el encargado de acogernos en un día en el que pondremos en movimiento el corazón.

Para los que deseéis participar en este encuentro, dispondremos de servicio de autobús que saldrá de Zaragoza que nos llevará hasta allí y luego nos devolverá a nuestro punto de partida.

El precio del encuentro serán 10 € por persona: Este precio incluye el viaje en autobús, la comida y el material que se os va a proporcionar en dicho encuentro. Se abonará en la propia actividad.

El horario será el siguiente:

9,00 h Salida desde Zaragoza (Se concretará el lugar de salida)

10,00 h Llegada a Tauste. Acogida con sorpresa.

10,45 h Oración de comienzo.

11,00 h Apasionante actividad dando rienda a la creatividad.

13,15 h. Reencuentro de todos los grupos.

14,00 h Comida

16,00 h Regreso hacia Zaragoza

17, 00 h Fin del encuentro. Llegada a Zaragoza.

Para cualquier duda no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Noelia Tf 695824372 y Fernando 654162740. Hasta pronto.