DOMINGO XXVII (A)

La parábola está colocada en medio de otras dos parábolas: la de los dos hijos (21,28-32) y la del banquete de bodas (22,1-14).

Juntas las tres parábolas contienen una respuesta negativa: la del hijo al padre, la de algunos campesinos al dueño de la viña, la de ciertos invitados al rey que celebra las bodas de su hijo.


¿Qué hará mi amigo ahora con su viña y los labradores?
¡Pues contarles, una y otra vez, la historia,
para ver si la entienden y se convierten,
y logra un final feliz, que es lo que él quiere!


A nosotros, esta parábola nos invita a no apropiarnos del nuevo Pueblo de Dios sino más bien a dar frutos de caridad, comunión y participación.

En la realidad actual son cada vez más las personas alejadas de la Iglesia y los rostros sufrientes en el mundo lo que significa que quizá estamos más ocupados en apropiarnos del pueblo de Dios que en dar frutos de justicia, solidaridad y fraternidad. (DAP 367).

Frente a una globalización económica que nos está destruyendo, sentimos un fuerte llamado para promover una globalización por la solidaridad, por la justicia y por el respeto a los ddhh (DAP 64).

Frente a una Iglesia en donde la mayoría de sus integrantes son solo espectadores, estamos llamados a una participación desde la elaboración y ejecución de los proyectos pastorales (213).


«Según F. Nietzsche, el mayor acontecimiento de los tiempos modernos es que «Dios ha muerto». Dios no existe. No ha existido nunca. En cualquier caso, los hombres estamos solos para construir nuestro futuro. »

La historia reciente de estos años comienza a descubrirnos que no le es tan fácil al hombre recoger la herencia de «un Dios muerto». Después de la declaración solemne de la muerte de Dios, son bastantes los que comienzan a entrever la muerte del hombre. Bastantes los que se preguntan como A. Malraux si el «verdugo de Dios» podrá sobrevivir a su víctima.

«Este hombre, frustrado en sus necesidades más auténticas, víctima de la «neurosis más radical» que es la falta de sentido totalizante para su existencia, atemorizado ante la posibilidad ya real de una autodestrucción total, ¿no está necesitado más que nunca de Dios? Pero, ¿ya encontrará entre los creyentes a ese Dios capaz de hacer al hombre más responsable, más libre y más humano?»

Textos de Pagola


PARA LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA 


                                   

 

  SALUDO

Hermanas y hermanos: Buenos días 

La Eucaristía de cada domingo tiene que ser una invitación a vivir como auténticos hijos de Dios.

Hoy, en el evangelio, Jesús nos vuelve a hablar de su viña. Nosotros somos esa “viña” del Señor, y Él ha hecho por cada uno de nosotros todo lo que es posible hacer, pero, a veces, los cristianos podemos decepcionar a Dios.

 Venimos a la Eucaristía a pedirle que nos ayude a podar todo aquello que impide nuestra amistad con El y nos impulse a salir adelante a pesar de las dificultades.


PETICIONES DE PERDÓN:

1. Señor, Jesús, por no habernos portado del todo bien contigo y con los demás,
PERDONA, PADRE DIOS.

2. Señor, por todas nuestras peleas y divisiones entre nuestros hermanos y amigos,
PERDONA, PADRE DIOS.

3. Señor, Jesús, por no trabajar lo suficiente y por no ayudar a nuestros compañeros y familiares cuando lo han necesitado, PERDONA, PADRE DIOS.


Un escorpión quería pasar al otro lado del río, pero no sabía nadar.

Le pidió a una rana que lo llevara, pero la rana tenía miedo a que la picara con su aguijón cuando estaban en el agua.
El escorpión le dijo que no haría tal cosa, pues entonces se moriría la rana y se ahogaría él también. La rana tomó al escorpión a su espalda, se echó a nadar al río, y cuando estaban en medio de la corriente el escorpión alzó su cola venenosa y la picó.
«¿Por qué has hecho eso? Ahora nos vamos a morir los dos» dijo la rana. Y el escorpión se excusó: «Lo siento mucho, querida rana…, pero es que yo «soy así».

La rana murió, pero el escorpión logró llegar cerca de la otra orilla muy fatigado. Un hombre se apiadó de él, lo tomó en su mano y le salvó la vida. Y el escorpión le picó en la mano.

El hombre sacudió la mano de dolor, y el escorpión cayó al agua. Entonces el hombre volvió a salvarlo con su mano…, y el escorpión volvió a picarle.

Cuando esto iba a suceder por tercera vez, alguien que había presenciado toda la escena le preguntó al hombre: «¿Por qué haces eso si cada vez que intentas salvarle te vuelve a picar?»

Y el hombre contestó: «Ya …, pero es que yo soy así».


PETICIONES:

1. Para que nuestro mundo, nuestra ciudad, nuestra familia, nuestra parroquia, sean un lugar donde todos nos sintamos a gusto y seamos felices…
Roguemos al Señor.
2. Para que logremos crecer a lo largo del curso, como personas y como cristianos. Roguemos al Señor.
3. Para que nos respetemos y no haya entre nosotros peleas, desprecios ni malos rollos y nos sepamos perdonar como Dios nos perdona. Roguemos al Señor.
4. Jesús quiere seguir siendo nuestro amigo, para que nunca olvidemos que Él camina con nosotros y nos acompaña siempre. Roguemos al Señor.


OFRENDAS:

MOCHILA: Jesús, te traemos una mochila que simboliza nuestro trabajo para sacar adelante este curso. Acepta en ella nuestra amistad y nuestro esfuerzo de cada día.

LIBROS DE CATE: Te traemos también los libros de catequesis que durante este curso nos van a ayudar a conocerte mejor. Queremos que no pase ningún día sin decirte Jesús que somos tus amigos.

CALIZ Y PAN: Que tu pan, Jesús, sea cada domingo alimento y fuerza de nuestro caminar y que sepamos compartirlo a lo largo del curso como hermanos.

 


ACCIÓN DE GRACIAS:

Gracias, Señor, por las vacaciones que nos has dado para disfrutar de nuestros amigos y nuestra familia.
Gracias por encontrarnos de nuevo todos en esta misa del domingo y por los amigos con quienes vamos a compartir este curso.
Gracias por todas las personas que van a ayudarnos a seguir creciendo, especialmente por nuestros padres.
Gracias, Señor, sabemos que tú nos acompañas siempre.
Ayúdanos para que sepamos responder a tu amistad, siendo trabajadores de tu viña y haciendo fructificar los dones que tú mismo has puesto en nosotros.

Gracias, Señor.


DOMINGO XXVI (A)

No se trata de hablar, prometer, quedar bien, sino hacer y cumplir lo hablado y prometido.

El evangelio no hace más que recordarnos lo que ya todos sabemos por experiencia.

PARÁBOLAS DE UN PADRE Y UN HOMBRE QUE TENÍAN DOS HIJOS:

1. Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo:
«Hijo, ve hoy a trabajar en la viña» Él le contestó: «No quiero.» Pero después recapacitó y fue.

Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: «Voy, señor» Pero no fue.

2. Un hombre tenía dos hijos; y el MENOR de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y le repartió los bienes.

EL MAYOR, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.

Una cosa es clara los hijos «jugando» con su libertad y el padre «conjugando» su misericordia.


EL CUENTO DEL DÍA

En un pueblo lejano, un rey muy anciano convocó a sus cinco hijos a una audiencia privada en la que les daría una importante noticia. Todos asistieron y el rey les dijo: «Os voy a entregar una semilla diferente a cada uno de vosotros. Al cabo de seis meses deberéis traerme la planta que haya crecido. El que presente la planta más bella heredará el trono».

Así hicieron todos, pero uno de los jóvenes plantó su semilla y no germinaba por más cuidados que la daba. Mientras, todos los demás no paraban de hablar de las hermosas plantas que habían crecido de sus semillas.

Llegó el momento y acudieron a su padre con sus preciosas y grandes plantas. Todos menos uno, que llevaba en la mano la semilla que su padre le diera seis meses atrás.

Cabizbajo, triste y muy avergonzado, se presentó el último ante su padre. Al ver el resto de los hermanos que no llevaba nada, hablaban entre ellos y se burlaban de él.

El alboroto fue interrumpido por la llegada del rey a la sala que, con atención, observó las cuatro plantas y la semilla, que permanecía en la palma de la mano de uno de sus hijos.

Se sentó en el trono y llamó a su lado al joven sin planta. «Aquí tenéis a mi heredero -dijo el rey ante el asombro de todos-. Eres sincero y valiente, pues fuiste el único que no cambió una planta crecida por una semilla infértil».

* Hoy sucede lo mismo. Pobres, ignorantes, mujeres, niños, laicos, obreros, indios, negros, presos, homosexuales, enfermos del sida, drogados, divorciados, herejes, ateos, parados, analfabetos, enfermos, es decir, todas las categorías de personas que son por lo general marginadas, como no perteneciente al círculo religioso, estas personas, muchas veces, tienen una mirada más atenta para percibir el camino de la justicia.


ANÉCDOTAS:

1. Martín Luther Kïng quería convencer a un grupo de personas de la necesidad de colaborar y pasar a los hechos.

Muchas veces había escuchado: “Pero yo… ¿qué puedo hacer?
Pidió que apagaran las luces y en tinieblas preguntó:
“¿Alguien puede ayudar a iluminarnos?

Todos permanecieron en silencio…
Sacó un mechero y lo encendió. Volvió a preguntarles : “¿Nos sirve para algo?”.

Luego añadió: “Sacad vuestro encendedor cada uno y encendedlo”. Todo se iluminó….


2. Cuenta una leyenda japonesa que un hombre murió y fue al cielo. Un guía le dio un tour en el Bus Turístico por el paraíso y, maravillado, dijo: esto es mucho más bello que nuestro universo.

En el recorrido vio una gran sala llena de estanterías y en las estanterías estaban alineadas miles y miles de orejas humanas.

¿Qué hacen tantas orejas humanas aquí?, preguntó.

El guía le comentó:

Estas orejas pertenecen a todos los católicos que durante su vida han escuchado la Palabra de Dios en miles de sermones, pero nunca la han puesto en práctica. Así que sólo sus orejas han subido al cielo.


PARA LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA


ENTRADA.

Bienvenidos todos a la Eucaristía: No bastan las palabras… Podemos tener la tentación de conformarnos con palabras, sin pasar a los hechos. Decir “sí” con los labios y luego no practicar en la vida lo que decimos creer.

A todos se nos podría decir: “obras son amores, que no buenas razones”.
La Eucaristía de hoy nos compromete a “llamarnos” cristianos, y, sobre todo, a “vivir” como cristianos.

PERDÓN

1. Porque somos orgullosos y no vemos nuestras propias faltas. Señor, ten piedad.
2. Porque tenemos envidia de lo que tienen los demás. Cristo, ten piedad.
3. Porque nos gusta aparentar lo que no somos y despreciamos a los que no sean como nosotros. Señor, ten piedad.


Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (18,25-28):

Así dice el Señor: «Comentáis: «No es justo el proceder del Señor». Escuchad, casa de Israel: ¿es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá.»                                                                     
                                                                                              Palabra de Dios

Salmo

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2,1-11):

Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obréis por rivalidad ni por ostentación, dejaos guiar por la humildad y considerad siempre superiores a los demás. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás. Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.                
                                                                                     Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,28-32):
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: «Hijo, ve hoy a trabajar en la viña.»
Él le contestó: «No quiero.»   Pero después recapacitó y fue.

Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: «Voy, señor.» Pero no fue.

¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?» Contestaron: «El primero.»

Jesús les dijo: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios.

Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.»

                                                                                                   Palabra del Señor


PETICIONES

Señor, bendice y santifica nuestras familias

1. Por el Papa Francisco: que el Señor le sostenga en su ministerio al servicio de la unidad de todo el Pueblo de Dios, oremos:
2. Por aquellos que tienen la responsabilidad en el gobierno de las Naciones: que promuevan proyectos en favor de la familia, oremos:
3. Por las familias que por cualquier causa deben dejar sus tierras: que se abran para ellos senderos de caridad fraterna, oremos:
4. Por los abuelos: que el Señor les conceda ser sabios colaboradores de los padres en la transmisión de la fe y en la educación de los hijos, oremos:
5. Por los niños y jóvenes: que el Señor de la vida, sugiera proyectos educativos conforme a la visión cristiana de la vida, oremos:
6. Por nuestro país: Que acertemos a transitar por los caminos del diálogo y el consenso, más allá de nuestras diferencias como regiones. Que el día de hoy transcurra en paz. oremos:

Oh Dios, que no abandonas la obra de tus manos, escucha nuestras invocaciones: manda el Espíritu de tu Hijo a iluminar la Iglesia al comienzo del camino sinodal. Por Cristo nuestro Señor.


LO QUE VA DE HIJO A HIJO

Los hay que saben expresar muy dignamente
respeto y obediencia:
es lo que se espera de gente religiosa y prudente.
Pero se quedan en la caravana en la que estaban;
no les da la gana
de interpretar tus gestos, hechos y palabras.

Dicen sí, porque es la respuesta correcta,
pero no hacen nada
aunque la brisa sople con fuerza y en dirección buena.

Y los hay que, desde el principio, se rebelan
y no quieren ser
ni siervos, ni beatos ni hijos deudores.

Saben recapacitar para encontrar en camino,
respuesta adecuada,
para trabajar la viña y vivir como hijos.

Quizá, Señor, te agrade más la frescura y rebeldía,
nuestra libertad,
que las palabras adecuadas de una respuesta perfecta.

Quizá temas más nuestro ser e historia vacíos
de amor y vida
que todos nuestros cuestionamientos e impertinencias.

No sé lo que dije,
hace un instante…
pero he venido,
me has acogido
y estoy contento…
y muy satisfecho.

Florentino Ulibarri


 

QUE TU VIÑA, SEÑOR, NO SE DEBILITE

J.Leoz

Envíame, siempre que me necesites, Señor
y, si miro hacia atrás,
haz que vea el horizonte que me espera
Mándame, Señor, a trabajar en tu hacienda

….

Sí, amigo y Señor; quiero ir a tu viña
aunque a veces te traicione
aunque en ciertos momentos tenga miedo

¡Quiero ir a tu viña!

Y, si por lo que sea, Señor,
te digo “sí” y luego es “no”
perdóname, Tú sabes cómo soy

Sólo Tú, Señor, sabes de antemano
que no siempre mi respuesta es la más sincera
ni, otras tantas veces, la más acertada.

Pero, a pesar de todo, Señor
me comprometo y quiero ayudarte en tu viña
para que no se debilite
y siga germinando en abundancia;
para que no muera
y los hombres y mujeres de mi tiempo
puedan acercarse hasta ella
y cortar el racimo de la fe y de la esperanza
y puedan beber el vino del amor y del perdón.

Por eso, Señor, ayúdame…
quiero, que cuando Tú me envíes,
pueda salir a cuidar y trabajar la viña que Tú tanto amas.

Amén.

 


¡Soledad, soledad y siempre soledad!
Palabras, ruidos, ecos; almas, tristezas, nada:

apenas un deseo de vivir y de amar.

Los días se deshacen como nubes ligeras;
y como todo pasa, ¿dónde está la verdad?

Las ideas son chispas que descubren honduras,
y el placer más seguro, descansar, descansar.

El alma es como un pozo que contempla a una estrella
y que la siente dentro, sin tenerla jamás…

Las flores son tan bellas que duran un instante,
y el amor cuando nace, se alza a volar.

Y todo esto que digo, sólo son frases, humo
que el soplo de una noche de lluvia, apagará.

Hermano: estoy muy triste –¿me perdonas?– muy triste…

—¡Soledad, soledad y siempre soledad ¡

                                                                    Pedro Miguel Obligado
 



 

DOMINGO XXV (A)

A veces Jesús enseñaba cosas muy raras, difíciles de entender y la gente se quedaba sorprendida.

Nosotros, tratantes de derechos y deberes, no intentemos reprochar a Dios que sea bueno y misericordioso.


Un poquito de música


Dame tus ojos quiero ver
dame tus palabras quiero hablar, dame tu parecer.
Dame tus pies yo quiero ir, dame tus deseos para sentir,
dame tu parecer.

Dame lo que necesito, para ser como Tú.
Dame tu voz dame tu aliento toma mi tiempo es para ti
dame el camino que debo seguir
dame tus sueños tus anhelos, tus pensamientos, tu sentir
dame tu vida para vivir.

Déjame ver lo que tu ves
dame de tu gracia, tu poder, dame tu corazón.

Déjame ver en tu interior para ser cambiado por tu amor,
dame tu corazón.
Dame lo que necesito para ser como Tú

 


La justicia es dar a cada uno lo suyo. tanto he trabajado y fructificado, tanto debes pagarme. Hasta que llega Jesús y nos habla de una justicia injusta, una justicia que es la de Dios, donde lo que reina es la BONDAD, LA GENEROSIDAD… Una justa injusticia.

Jesús «provocando» de nuevo. Apartado del grupo, con su calculadora, echando cuentas con saldo positivo para los últimos.
Los cristianos viejos y asiduos a actos religiosos, tendremos nuestra paga, no hay que preocuparse. El problema surge cuando observamos la alegría que llevan los que son más felices que nosotros aunque se hayan apuntado más tarde a la marcha de la fe.

No será que estos últimos trabajaron con más ilusión, el Señor se enteró y les pagó igual… (pero más).

FRASE:…probablemente, más de un cristiano se escandalizaría todavía hoy al oír hablar de un Dios a quien no obliga el Derecho canónico, que puede regalar su gracia sin pasar por ninguno de los siete sacramentos y salvar, incluso fuera de la Iglesia, a hombres y mujeres que nosotros consideramos perdidos» ( José Antonio Pagola)


PARA LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA

SALUDO:

Hoy Dios sigue llamando a hombres y mujeres a formar parte de una comunidad para que se integren en su proyecto de construir un mundo más justo y más humano y una vida más digna para todos. Celebremos la presencia de Jesús en nuestra comunidad  y pidámosle que nos conceda descubrirlo y amarlo en nuestros hermanos. Que esta Eucaristía nos ayude a ser capaces de alegrarnos de la suerte de los otros y a esperar todo de la misericordia de nuestro Dios y Padre.

PERDÓN:
1. Porque nos comparamos con los demás… Señor, ten piedad.
2. Porque cuando tenemos problemas con los demás nos olvidamos que ellos también tienen corazón.
Cristo, ten piedad.
3. Porque somos envidiosos. Señor, ten piedad.

Primera lectura
Escucharemos un texto del profeta Isaías. El profeta viene a decirnos que los planes y pensamientos de Dios y su manera de actuar contrastan  con las actitudes humanas.
 
 
Lectura del libro de Isaías (55, 6-9):
Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón. Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos –oráculo del Señor–. Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes que vuestros planes.
                                                   Palabra de Dios

Segunda lectura
Pablo, desde la cárcel, escribe la carta a los filipenses, la muerte le parece una ganancia. Es consciente de que mientras viva en este mundo hace un gran servicio a Cristo y a los creyentes, y está dispuesto a continuar hasta que Dios quiera.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (1,20c-24.27a):

Cristo será glorificado en mi cuerpo, sea por mi vida o por mi muerte. Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger. Me encuentro en ese dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros. Lo importante es que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo.
Palabra de Dios

Evangelio

La parábola del amo generosos que  vamos a escuchar es exclusiva del evangelista Mateo y está situada en la etapa final del camino de Jesús desde Galilea hasta Jerusalén.  Los dones que Dios nos da no dependen de nuestro trabajo y nuestros méritos, sino que él actúa con generosidad inesperada.

Lectura del Santo Evangelio Según San Mateo (20,1-16):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: «Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.» Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: 

«¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?» Le respondieron: «Nadie nos ha contratado.» Él les dijo: «Id también vosotros a mi viña.» Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: «Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.» Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: «Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.» Él replicó a uno de ellos: «Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?» Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»
                                                          Palabra del Señor

PETICIONES:
1. Por la Iglesia. Por el Papa Francisco. Para que intentemos llevar el mensaje del Señor a todos los pueblos de la tierra. Roguemos al Señor.
2. Por los responsables de la economía, que tengan la imaginación necesaria para solucionar el problema de la mayoría empobrecida. Roguemos al Señor…
 3. Por los parados. Por los que no tienen trabajo. Para que sea posible un bienestar donde todos podamos vivir en paz y en igualdad. Roguemos al Señor.
4. Por los sacerdotes, catequistas, padres y madres de familia, niños de catequesis, que estemos dispuestos a trabajar para hacer un mundo mejor y como Dios manda. Roguemos al Señor.
5. Por los que celebramos esta eucaristía para que nos demos en la medida que podamos a los más necesitados. Roguemos al Señor.


          LA GRATUIDAD

1. Un día, un muchacho muy pobre -vendedor de puerta a puerta para pagar sus estudios- se encontró con sólo diez centavos en su bolsillo y tenía mucha hambre. Entonces decidió que en la próxima casa pediría comida.

Una linda y joven muchacha abrió la puerta y sólo se atrevió a pedir un vaso con agua. Ella pensó que él estaba hambriento y le trajo un gran vaso con leche. Lo bebió lentamente y luego preguntó: ¿Cuánto le debo?
– No me debe nada -le respondió-. Mi mamá nos enseñó a no aceptar nunca pago por bondad… Él dijo:
– Entonces se lo agradezco de corazón.
Howard Kelly, no sólo se sintió más fuerte físicamente, sino también en su fe en Dios y en la humanidad.

Años más tarde, esa joven enfermó gravemente. Los doctores de la localidad estaban muy preocupados. Finalmente la enviaron a la gran ciudad, donde llamaron a especialistas para que estudiaran su rara enfermedad. Uno de esos especialistas era el doctor Howard Kelly. Al leer el nombre del pueblo de donde venía la muchacha, una extraña luz brilló en sus ojos. Inmediatamente se levantó. Vestido con su bata de doctor, fue a verla y la reconoció inmediatamente. Luego, volvió a su consultorio, determinado a hacer lo imposible para salvar su vida. Desde ese día le dio atención especial al caso.
Después de una larga lucha, la batalla fue ganada. El doctor Kelly pidió a la oficina de cobros que le pasaran la cuenta final para darle su aprobación. La leyó, luego escribió algo en la esquina y la cuenta fue enviada al cuarto de la muchacha. Ella sintió temor de abrirla, porque estaba segura de que pasaría el resto de su vida tratando de pagarla. Finalmente la leyó, y algo llamó su atención en la esquina de la factura, donde se leían las siguientes palabras:

«Pagado por completo con un vaso de leche.» Firmado: doctor Howard Kelly.


2. Un sacerdote llegó al cielo y San Pedro lo coloca en un rincón y a un taxista lo coloca en la sección V.I.P.
El sacerdote dice: Perdón San Pedro, pero yo que prediqué toda una vida la palabra de Dios, ¿no cree usted que yo merezco un sitio mejor que el del taxista?
Y San Pedro le dice: es que cuando tú predicabas la gente dormía a pierna suelta, en cambio el taxista cuando conducía a toda velocidad, la gente oraba sin parar.


3. El obrero de una constructora vuelve a casa y le cuenta a su mujer que el andamio en el que trabajaba con otros tres obreros se ha venido abajo y a causa de la caída los tres han muerto y que gracias a Dios, sólo se ha salvado él, y que a causa del accidente, el empresario deberá desembolsar 50 millones de pesos para cada una de las familias de las víctimas.

Ante tal noticia, su mujer le dijo: Te das cuenta…Cuando hay algún dinero que ganar, tú siempre te quedas por fuera…


ORACIÓN:

Querido Dios, Papá de todos,
enséñanos a vivir como hermanos,
sin peleas ni discusiones, sin divisiones ni diferencias.

Ayúdanos a ver en cada persona el rostro de Jesús.
Que seamos capaces de amar sin fijarnos en el color de la piel,
el colegio donde uno va, el barrio donde uno vive,
la cara que uno tiene, o los amigos con los que se junta.

Que aprendamos a amar a todos los que nos rodean
porque todos somos hermanos, hijos del mismo Padre Dios.


A TU MANERA

Saliste, Señor,
en la madrugada de la historia
a buscar obreros para tu viña.
Y dejaste la plaza vacía
–sin paro–,

ofreciendo a todos trabajo y vida
–salario, dignidad y justicia–.

Saliste a media mañana,
saliste a mediodía,
y a primera hora de la tarde
volviste a recorrerla entera.
Saliste, por fin, cuando el sol declinaba,
y a los que nadie había contratado
te los llevaste a tu viña,
porque se te revolvieron las entrañas
viendo tanto trabajo en tu hacienda,
viendo a tantos parados que querían trabajo
-salario, dignidad, justicia-
y estaban condenados todo el día a no hacer nada.

A quienes otros no quisieron
tú les ofreciste ir a tu viña,
rompiendo los esquemas
a jefes, patrones, capataces, obreros y esquiroles…,
a los que siempre tienen suerte
y a los que madrugan para venderse
o comprarte… ¡quién sabe!

Al anochecer cumpliste tu palabra.
A todos diste salario digno y justo,
según el corazón y las necesidades te dictaban.
Quienes menos se lo esperaban
fueron los primeros en ver sus manos llenas;
y, aunque algunos murmuraron,
no cambiaste tu política evangélica.
Señor, sé, como siempre,
justo y generoso,
compasivo y rico en misericordia,
enemigo de prejuicios y clases,
y espléndido en tus dones.
Gracias por darme trabajo y vida,
dignidad y justicia
a tu manera…,no a la mía.

Florentino Ulibarri