FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

 

Solemnidad cristiana instituida en honor de Todos los Santos.

Hombres y mujeres que viven su vida cristiana con gran autenticidad y que predican con su vida y su palabra el evangelio del amor.

Ser cristiano es buscar la verdadera felicidad por el camino señalado por Jesús.

«El Día de Todos Los Santos es una solemnidad cristiana instituida en honor de Todos los Santos, conocidos y desconocidos, según el papa Urbano IV, para compensar cualquier falta a las fiestas de los santos durante el año por parte de los fieles.

En los países de tradición católica, se celebra el 1 de noviembre. En ella se venera a todos los santos que no tienen una fiesta propia en el calendario litúrgico. Por tradición es un día feriado no laborable.


HISTORIA

La Iglesia Primitiva acostumbraba celebrar el aniversario de la muerte de un mártir en el lugar del martirio. Frecuentemente los grupos de mártires morían el mismo día, lo cual condujo naturalmente a una celebración común.

En la persecución de Diocleciano el número de mártires llego a ser tan grande que no se podía separar un día para asignársela.

Pero la Iglesia, sintiendo que cada mártir debería ser venerado, señalo un día en común para todos. La primera muestra de ello se remonta a Antioquia en el Domingo antes de Pentecostés.

Gregorio IV extendió la celebración del 1 de noviembre a toda la Iglesia, a mediados del siglo IX.

La vigilia parece haber sido llevada a cabo antes que la misma fiesta. Y la octava fue adicionada por Sixto IV en el siglo XV.

Esta vigilia, resultó sin embargo, coincidir con la celebración pagana de Samhain el 31 de octubre, ahora llamado Halloween (nombre que proviene de la frase «All hallow’s Eve» o «Víspera de Todos los Santos» entre los anglosajones), que marcaba el final del año celta. En esta fecha se celebraba entre los antiguos, la apertura dimensional entre el mundo tangible y el mundo de las tinieblas.


PARA LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA

SALUDO

Buenos días, bienvenidos a esta celebración. En esta fiesta de TODOS LOS SANTOS no celebramos ningún santo particular, lo que celebramos es que, junto con aquellos hombres y mujeres que amaron hasta el extremo, todos nosotros estamos llamados a ser santos.

Para ello Jesús nos da una fórmula: LAS BIENAVENTURANZAS.
En este mundo en el que hay déficit de alegría y optimismo, la fiesta de hoy nos invita a tener ánimos. Estamos todos invitados a mirar hacia adelante y alegrarnos, porque Dios también cuenta con nosotros.


ACTO PENITENCIAL

Tú, Señor que nos das vida y vigor para ser fieles al ejemplo de todos tus Santos, perdona los pecados contra los más débiles del mundo.
Señor Ten Piedad

Tú, Señor, que quisiste que tu Iglesia recordará la santidad de sus hijos, olvida nuestras faltas de egoísmo que producen la soledad y el abandono de muchos de nuestros hermanos.
Cristo Ten Piedad

Tú, Señor, que hiciste que ellos fueran santos por amor a la humanidad, disculpa nuestras dureza de corazón para con el hambre, la sed y la soledad de nuestros hermanos y hermanas.
Señor Ten Piedad


Pensar y vivir las Bienaventuranzas en su dimensión horizontal:

Felices los pobres de espíritu, los que saben vivir con poco. Seguro que son más libres para atender a los necesitados.

Felices los mansos, los que vacían su corazón de violencia y agresividad. Con ellos la convivencia es una verdadera paz.

Felices los que lloran al ver sufrir a otros. Son gente buena. Con ellos se puede construir un mundo más fraterno y solidario.

Felices los que no han perdido el afán de hacer una sociedad más justa. En ellos alienta lo mejor del espíritu humano.

Felices los misericordiosos, los que saben perdonar de corazón. Junto a ellos se siente uno reconciliado

Felices los que mantienen su corazón limpio de odios, engaños e intereses ambiguos. Son muchos los que confían en ellos para construir el futuro.

Felices los que trabajan por la paz con paciencia y con fe, sin desalentarse ante las dificultades y buscando siempre el bien de todos. Los necesitamos para reconstruir la convivencia.

Felices los que son perseguidos por actuar con justicia, y responden con mansedumbre a las injurias y ofensas. Ellos nos ayudan a vencer el mal con el bien.

Felices los que son despreciados o sufren indiferencia por seguir fielmente la trayectoria de Jesús. Ser su amigo merece la pena.

El mismo Dios es garantía última de su felicidad. Y porque creemos en él estamos seguros que un día «serán consolados», «quedarán saciados de justicia», «alcanzarán misericordia», «verán a Dios» y disfrutarán eternamente en su Reino.


En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, se subió a la montaña, se sentó y se acercaron sus discípulos; él se puso a hablar enseñándoles:

1. Dichosos los hombres pobres y sencillos que viven confiando en Dios.
2. Bienaventuradas las personas que sufren injustamente sin reaccionar con violencia.
3. Dichosos los que lloran porque no pueden ver que los otros sufran.
4. Dichosos los que tiene hambre y sed de un mundo más justo y más humano.
5. Dichosos los de corazón limpio que trabajan cada día para que haya paz.
6. Dichosos los que son “buenagente”, porque Dios los quiere mucho.
7. Felices los padres que abrazan cada día a sus hijos porque Dios camina con ellos.
8. Felices los hijos que quieren mucho a sus padres porque tendrán a Dios como Padre.
Dichosos vosotros cuando os persigan por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

Palabra del Señor.


PETICIONES

1. Pedimos por todos los que formamos la Iglesia, para que sigamos el camino de las bienaventuranzas que Jesús nos indicó. Roguemos al Señor.

2. Por nuestros seres queridos que ya han fallecido y que recordamos con cariño en estos días. Roguemos al Señor.

3. Por los niños y niñas que quieren ser cada vez mejores seguidores de Jesús y por los niños que comienzan a alejarse del camino de Jesús. Roguemos al Señor.

4. Por nuestros padres, catequistas, monitores y educadores, para que Jesús les ayude a ser felices. Roguemos al Señor.


ACCIÓN DE GRACIAS

Bienaventurados, bienaventurados,
bienaventurados los que saben amar

Dichosos los que son sencillos,
dichosos los que son sufridos,
dichosos los que cuando lloran
su corazón mira hacia Dios.

Felices son los compasivos,
felices los de ojos limpios,
felices los que ven la vida con ilusión.

Dichosos también son los pobres,
dichosos los que son valientes,
dichosos los que nunca pierden
la libertad del corazón.

Felices son los que sonríen,
felices son los que comprenden,
felices los que buscan siempre un mundo mejor.


Ha cruzado centenares de kilómetros de desierto para estrellar su utopía en los mismos muros de la tierra prometida. El sueño arañado; los pies humillados. ¡Bienaventurados los pobres!

El abuelo, que arrastra tantas soledades. Depresión, tendencia al suicidio.
La cara no le brilla; el pensamiento, oscuro. ¡Bienaventurados los que están de duelo!

La mujeres, siempre la mujeres. Hacen los trabajos que nadie quiere. Manos que huelen a lejía; en la pupila de los ojos, los hijos. ¡Bienaventurados los humildes!

Jóvenes de todo tipo. Están, aquí y más allá, en el voluntariado más generoso. Rastras en los cabellos; un piercing en cualquier lugar del cuerpo. ¡Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia!

Enfermeras al lado del enfermo. No se llevan ningún mérito, pero las encontraréis. Mirada de ángel; corazones que curan. ¡Bienaventurados los compasivos!

Deficiente, vive en un hogar que lo acoge. El cuerpo curvado hacia un lado;
emite sonidos guturales. ¡Bienaventurados los limpios de corazón!

Mediadores sociales, donde más los necesitan. Escucha atenta; palabra de conciliación. ¡Bienaventurados los que llevan paz!

Oyen voces que los acosan. No están en paz. Los ojos, ausentes; el alma, partida. Una palabra terrible: esquizofrenia. ¡Bienaventurados los perseguidos!

Morían Baqués. «En aquest temps». Abadía de Montserrat. 2G07. Páginas 76


Llamados a ser santos

Porque todos somos santos para Dios.
Santo es el que ama,
santo es el que gasta su tiempo en los demás
santo es el alegre y divertido, por cariño,
santo es el que pone sus preocupaciones en Dios
santo es el que vive atento al hermano,
santo es el que llora con quien sufre,
santo es el que regala los detalles,
santo es el que facilita una tarea,
santo es el que libera de una culpa,
santo es el que cura un resentimiento,
santo es el que alivia el peso al compañero,
santo es el que regala su ternura y dice el amor,
santo es el que no tiene nada suyo,
santo es el que actúa ecológica mente,
santo es el que exprime la Vida con pasión,
santo es el que no se deja abatir por los problemas,
santo es el que rezuma misericordia,
santo es el que trabaja por conseguir justicia,
santo es el que acoge al que está caído,
santo es el que acompaña al desvalido,
santo es el que festeja la vida con la gente,
santo es el que adivina lo que necesita el otro,
santo es el que descansa al preocupado,
santo es el que facilita la elaboración de un duelo,
santo es el que acaricia la vida del hermano,
santo es el que tiene una casa abierta y mesa puesta,
santo es el que sabe vivir en amistad,
santo es el que disculpa a todo el mundo,
santo es el que libera de todo resentimiento,
santo es el que te hace encontrar a Dios,
santo es el que todo esto lo vive en compañía de Dios.

¿Tú eres santo?

¡Felicidades! porque regalarás felicidad.

Mari Patxi Ayerra,



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DOMINGO XXX (A)

Jesús nos habla apoyándose en el A.T:Deuteronomio 6,4, “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y toda tu mente” y del Levítico el capítulo 18 “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.


Las disputas de Jesús con los hombres religiosos, los teólogos de su tiempo, son siempre disputas sobre religión.
Maestro, le preguntó, ¿cuál es el mandamiento más importante de la Ley?
Jesús tenía 613 mandamientos en el Antiguo Testamento para elegir. No invalida ninguno, simplemente prioriza para sus oyentes de ayer y de todos los tiempos..


PARA LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA 


MONICIÓN DE ENTRADA

Buenos días a todos y bienvenidos a esta fiesta.

En este domingo de celebración, Jesús nos dice que tenemos que actuar movidos únicamente por el amor a Dios y hacia los demás.

Sólo el amor debe guiar nuestros actos, y sólo el amor puede justificar lo que hagamos en nuestro día a día. Vamos a empezar nuestra celebración con alegría y cantando.

 

PETICIONES DE PERDÓN
1. Por las veces en que nos enfadamos y rechazamos a los demás en vez de ayudarlos. Señor, ten piedad.
2. Por las veces en que no nos comportamos como se comportarían los amigos de Jesús. Cristo, ten piedad.
3. Por las veces en que nos creemos mejores que los demás y despreciamos a los que no son como nosotros. Señor, ten piedad.


MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
La primera lectura nos recuerda que los preferidos de Dios son los más pobres, los que más le necesitan, y que hay que ayudarles para que descubran que Dios también los quiere. 

Lectura del libro del Éxodo (22,20-26):

Así dice el Señor: «No oprimirás ni vejarás al forastero, porque forasteros fuisteis vosotros en Egipto. No explotarás a viudas ni a huérfanos, porque, si los explotas y ellos gritan a mí, yo los escucharé. Se encenderá mi ira y os haré morir a espada, dejando a vuestras mujeres viudas y a vuestros hijos huérfanos. Si prestas dinero a uno de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero, cargándole intereses. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol, porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo, ¿y dónde, si no, se va a acostar? Si grita a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo.»
                                                                                       Palabra de Dios

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
En esta segunda lectura, San Pablo felicita a los cristianos de una ciudad griega que se llamaba Tesalónica, los felicita por su fe y los invita a ser modelo para las demás comunidades.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1,5c-10):

Sabéis cuál fue nuestra actuación entre vosotros para vuestro bien. Y vosotros seguisteis nuestro ejemplo y el del Señor, acogiendo la palabra entre tanta lucha con la alegría del Espíritu Santo. Así llegasteis a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya. Desde vuestra Iglesia, la palabra del Señor ha resonado no sólo en Macedonia y en Acaya, sino en todas partes. Vuestra fe en Dios había corrido de boca en boca, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la acogida que nos hicisteis: cómo, abandonando los ídolos, os volvisteis a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro.

Palabra de Dios

MONICIÓN AL EVANGELIO
Y Jesús nos recuerda en el Evangelio que si somos amigos de Jesús nos importa todo lo que les pase a las demás personas.

Estemos atentos.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,34-40):

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»

Él le dijo: «»Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.» Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.»

Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

                                                                           Palabra del Señor


PETICIONES

1. Por todos los que formamos la Iglesia, para que sea el amor y sólo el amor, el motor de nuestros actos hacia quienes nos necesitan. Roguemos al Señor.

2. Por los gobernantes de todos los países, que se comprometieron a trabajar para que no haya pobres en nuestro mundo, para que lo cumplan. Roguemos al Señor.

3. Por las familias en las que falta el amor porque la realidad que viven les ha hecho perder la esperanza, para que recobren la alegría de amar. Roguemos al Señor.

4. Por nosotros, niños y niñas de todo el mundo, para que sea Jesús quien guíe nuestros actos de ayuda, perdón, comprensión y solidaridad. Roguemos al Señor.

5. Por todos los padres y mayores que habéis venido hoy a esta Misa, para que, con vuestro amor hacia nosotros, vuestros hijos, nos ayudéis a acercarnos cada día más a Jesús de Nazaret. Roguemos al Señor.


SÍMBOLO-OFRENDA
Presentar el cartel con la Oración del Padre Claret y rezarla todos juntos con los gestos aprendidos.




Si el amor te escogiera 

Si el amor te escogiera y se dignara
llegar hasta tu puerta y ser tu huésped
¡Cuidado con abrirle e invitarle,
si quieres ser feliz como eras antes! 

Pues no entra solo: tras él vienen
los ángeles de la niebla. Tu huésped solitario
sueña con los fracasados y los desposeídos
con los tristes y con el dolor infinito de la vida. 

Despertará en ti deseos que nunca podrás olvidar,
te mostrará estrellas que nunca viste antes;
te hará compartir, en adelante
el peso de su tristeza divina sobre el mundo. 

¡Listo fuiste al no abrirle! y, sin embargo,
¡qué pobre, si lo echaste de un portazo! 

(S.R. Lysaght) 

DOMINGO XXIX (A) DOMUND

El domingo se celebra la Jornada Mundial de las Misiones,
el DOMUND, con el lema “ AQUÍ ESTOY, ENVÍAME»

PARA TRABAJAR CON LOS NIÑOS

La belleza que provocan los pequeños gestos humanitarios regenera el mundo, y el amor lo salva. (Luz Casal)


El domingo se celebra la Jornada Mundial de las Misiones, el DOMUND, con el lema “Sé valiente, la misión te espera“.

El DOMUND es una Jornada universal que se celebra cada año en todo el mundo, el penúltimo domingo de octubre, para apoyar a los misioneros en su labor evangelizadora, desarrollada entre los más pobres.

Es, además, una llamada a la responsabilidad de todos los cristianos en la evangelización. Es el día en que la Iglesia lanza una especial invitación a amar y apoyar la causa misionera, ayudando a los misioneros.

El año pasado España destinó 12.256.618,25 euros para atender 658 proyectos en 176 diócesis de 37 países.

La Jornada Mundial de las Misiones es un momento privilegiado en el que los fieles de los diferentes continentes se comprometen con oraciones y gestos concretos de solidaridad para ayudar a las Iglesias jóvenes en los territorios de misión.


                                                DOMUND 2014: RENACE LA ALEGRÍA


PARA LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA

Buenos días a todos y bienvenidos. La Iglesia celebra hoy, UN AÑO MÁS, el día del Domund, la jornada mundial de las misiones.
En nuestra reunión de hoy vamos a recordar a los misioneros y a pedir a Dios por ellos.
También vamos a pedir por nuestros catequistas, auténticos misioneros en nuestra parroquia.
Todos formamos parte de la Iglesia Misionera y debemos colaborar, pequeños y mayores, para dar a conocer a Jesús.
“¡No nos dejemos robar la alegría evangelizadora!” nos dice el Papa.
Estamos todos muy atentos.


PERDÓN:

1. Millones de personas no conocen a Jesús y su evangelio porque nadie se lo contado. Señor, Ten piedad.
2. No nos atrevemos a decir que somos amigos de Jesús y no invitamos a los amigos a catequesis. Señor, ten piedad.
3. Diez millones de niños mueren de hambre antes de cumplir los cinco años y sin conocer a Jesús. Señor, ten piedad.


LECTURAS

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (45,1.4-6):

Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la mano: «Doblegaré ante él las naciones, desceñiré las cinturas de los reyes, abriré ante él las puertas, los batientes no se le cerrarán. Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí, no hay dios. Te pongo la insignia, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.»

Palabra de Dios



Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1,1-5b):

Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz. Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordarnos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor. Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda.
                                           Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,15-21):

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.
Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?»
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.»
Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta cara y esta inscripción?»
Le respondieron: «Del César.»
Entonces les replicó: «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»
                                                                                                                                                  Palabra del Señor
 

PETICIONES
1.Por todos los que enseñan la Palabra de Dios, para que sean transmisores alegres, testigos de su fuerza salvadora, y no se cansen de anunciar el Evangelio. roguemos al Señor.
Catequista
2. Por todos los niños y niñas que van a recibir catequesis para que sientan a Jesús como amigo y les acompañe siempre, roguemos al Señor.
Niño/a:
3. Por nuestros catequistas y todas las personas que nos ayudan en la catequesis, que aunque seamos unos trastos no se desanimen, y cuenten con nuestro cariño y el apoyo de Jesús. Roguemos al Señor.

4. Por todos los que han dejado su país y sus familias para ayudar a otros a vivir con dignidad y defender sus derechos. Roguemos al Señor.


OFRENDAS (SÍMBOLOS)
CARTEL:
Te traemos, Señor, nuestro cartel del Domund, lo hemos hecho tu equipo de catequesis.

Que nada ni nadie nos robe la alegría.


HUCHA:
Mira, Señor esta hucha queremos que sea el símbolo de la generosidad de todos para ayudar a los misioneros del mundo.


ESFERA:
Te presentamos toda la tierra, el mundo, con todas sus necesidades. Hoy te pedimos que llegue a los que aún no te conocen, el regalo de la fe y del evangelio.


ACCIÓN DE GRACIAS: (Niño)

Yo pensaba, Jesús, que las misiones eran cuentos donde había leones y cosas de esas.
Pero hoy me he dado cuenta que yo también puedo ser misionero siendo amigo tuyo sin avergonzarme de ello.
Gracias; Jesús por hacerme sentir misionero, cuando hago los deberes, cuando juego, cuando sonrío, cuando me acerco a los que no me caen bien, cuando vengo a catequesis.

Gracias, Jesús.


ORACIÓN

Virgen y Madre mía
ayúdanos a decir nuestro «sí»
ante la urgencia más imperiosa que nunca
de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.
Intercede por la Iglesia
para que nunca se encierre ni se detenga
en su pasión por la actividad misionera

Ayúdanos a resplandecer
en el testimonio de la comunión
de la fraternidad y la solidaridad,
de la fe ardiente y generosa,
de la justicia y el amor a los pobres,
para que la gracia del evangelio
llegue a los confines de la tierra
y ninguna periferia se prive de su luz.

Madre del evangelio viviente,
manantial de alegría para los pequeños,
ruega por nosotros. Amén


MENSAJE PAPA FRANCISCO

Queridos hermanos y hermanas,

Hoy en día todavía hay mucha gente que no conoce a Jesucristo. Por eso es tan urgente la misión ad gentes, en la que todos los miembros de la Iglesia están llamados a participar, ya que la Iglesia es misionera por naturaleza: la Iglesia ha nacido “en salida”. La Jornada Mundial de las Misiones es un momento privilegiado en el que los fieles de los diferentes continentes se comprometen con oraciones y gestos concretos de solidaridad para ayudar a las Iglesias jóvenes en los territorios de misión. Se trata de una celebración de gracia y de alegría.

1. El evangelista cuenta que el Señor envió a los setenta discípulos, de dos en dos, a las ciudades y pueblos, a proclamar que el Reino de Dios había llegado,

2. Los discípulos estaban llenos de alegría, entusiasmados con el poder de liberar a las personas de los demonios. Sin embargo, Jesús les advierte que no se alegren tanto por el poder recibido, cuanto por el amor recibido: «porque vuestros nombres están escritos en el cielo» (Lc 10, 20). A ellos se les ha concedido la experiencia del amor de Dios, e incluso la posibilidad de compartirlo.

3. «Sí, Padre, porque así te ha parecido bien » (Lc 10, 21). La expresión de Jesús debe entenderse con referencia a su júbilo interior, donde la benevolencia indica un plan salvífico y benevolente del Padre hacia los hombres.

«La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría» (Exhort. Ap. Evangelii gaudium, 1).                                      

4.«El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada» (Exhort. Ap. Evangelii gaudium, 2).

La alegría del Evangelio nace del encuentro con Cristo y del compartir con los pobres. Animo, por tanto, a las comunidades parroquiales, asociaciones y grupos a vivir una vida fraterna intensa, fundada en el amor a Jesús y atenta a las necesidades de los más desf

avorecidos. Donde hay alegría, fervor, deseo de llevar a Cristo a los demás, surgen las verdaderas vocaciones. Entre éstas no deben olvidarse las vocaciones laicales a la misión.
Por eso es importante una formación adecuada, en vista de una acción apostólica eficaz.

 

5. «Dios ama al que da con alegría» (2 Cor 9, 7). La Jornada Mundial de las Misiones es también un momento para reavivar el deseo y el deber moral de la participación gozosa en la misión ad gentes
Queridos hermanos y hermanas, en esta Jornada Mundial de las Misiones mi pensamiento se dirige a todas las Iglesias locales. “¡No nos dejemos robar la alegría evangelizadora!” (Exhort. Ap. Evangelii gaudium, 83). Os invito a sumergiros en la alegría del Evangelio y a alimentar un amor capaz de iluminar vuestra vocación y vuestra misión. Os exhorto a recordar, como en una peregrinación interior, el “primer amor” con el que el Señor Jesucristo ha caldeado el corazón de cada uno, no por un sentimiento de nostalgia, sino para perseverar en la alegría. El discípulo del Señor persevera en la alegría cuando está con Él, cuando hace su voluntad, cuando comparte la fe, la esperanza y la caridad evangélica.

FRANCISCO