DOMINGO XXVII (C)

¿Qué le pedimos a Dios?
Le pedimos la salud, le pedimos trabajo, le pedimos que nos libre del sufrimiento, le pedimos la felicidad del matrimonio, le pedimos por los hijos… ¿Le pedimos alguna vez que nos aumente la fe?

Hoy, le vamos a pedir todos que nos aumente la fe. Y el Señor no nos va a negar este don que quiere ofrecer a todos. Pero hay que pedirlo. Hay que estar abiertos a la obra de Dios.

Hablamos de creyentes y no creyentes: unos tienen fe, otros no. En realidad, todos llevamos dentro un creyente y un no creyente. Por eso, también los que nos llamamos “cristianos” nos hemos de preguntar: ¿Somos realmente creyentes? ¿Quién es Dios para nosotros? ¿Lo amamos? ¿Es él quien dirige nuestra vida?

¿Qué podemos hacer? Lo primero es rezar como aquel desconocido que un día se acercó a Jesús y le dijo: “Creo, Señor, pero ven en ayuda de mi incredulidad”.

SEÑOR:

Aumenta nuestra fe para percibir tu presencia en el centro mismo de nuestra debilidad.
Aumenta nuestra fe para predicar sólo lo que creemos. Que no condenemos ligeramente a quienes necesitan sobre todo calor y cobijo.
Aumenta nuestra fe para encontrarte no sólo en las iglesias sino en el dolor de los que sufren; para escuchar tu llamada no sólo en las Escrituras Sagradas sino en el grito de quienes viven y mueren de hambre.                      Auméntanos la fe para creer en un mundo nuevo como creías tú, para amar la vida de todos como la amabas tú.
-Recuérdanos que nuestra primera tarea es poner en tu nombre signos de misericordia y esperanza en medio del mundo.


Etty Hillesum, joven judía que murió en Auschwitz en 1943, descubre la presencia de Dios en un ambiente de hostilidad y desesperación. En uno de sus diarios escribe:

«…Quiero ayudarte, Dios, a que no me abandones, pero no puedo garantizar nada por adelantado. Sólo una cosa tengo clara: que Tú no nos puedes ayudar, que nosotros tenemos que ayudarte a Ti y que haciéndolo nos ayudamos en definitiva a nosotros mismos. Eso es lo único que importa: salvar en nosotros mismos un pedacito de Ti, Dios. Quizá podamos contribuir a hacerte resucitar en los corazones atormentados de los demás».

«Probablemente vivirás tiempos de escasez en mí, Dios mío, en los que mi fe no se nutrirá con tanta energía, pero, créeme, seguiré obrando para Ti y te seré fiel y no te echaré de mi interior. […] la vida es algo magnífico y grande; después tendremos que construir un mundo completamente nuevo y oponernos a cada crimen, a cada crueldad, un trocito de amor y bondad que tenemos que conquistar en nosotros mismos».


PAPA LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA


ENTRADA

Hermanos: Bienvenidos a celebrar la Eucaristía.
Con el mes de Octubre la vida se vuelve ya definitivamente normal, con todas las actividades en marcha.
Es una ocasión favorable para escuchar la voz del Señor, para avivar el calor de la vida cristiana, para pedir a Dios que aumente nuestra fe, y seamos cristianos “firmes en la Fe y generosos en el amor”.
A esto nos invita la Palabra de Dios que hoy escucharemos.

ACTO PENITENCIAL

 Tú, nos quieres humildes de corazón, SEÑOR TEN PIEDAD.
 Tú, no has venido a condenar sino a salvar, CRISTO TEN PIEDAD.
 Tú, con el perdón nos das la paz, SEÑOR TEN PIEDAD.



ENVÍO DE LOS CATEQUISTAS


Hoy es el día de la Educación en la fe en todas las diócesis de Aragón. Bienvenidos a esta Eucaristía en la que van a ser presentados los Catequistas de esta comunidad. Son los catequistas los que tienen la misión de acompañar en el proceso de crecimiento en la fe a niños, jóvenes y adultos. Hoy van a ser presentados a la comunidad y enviados a desempeñar esa misión. Vivamos con gozo esta celebración

Unos niños saldrán con la palabra GRACIAS (7 niños) e irán diciendo otros 7 niños: 

  1. GRACIAS catequistas, por acompañarnos en el camino de la fe.
  2. GRACIAS  catequistas, por hablarnos de Dios Padre.
  3. GRACIAS  catequistas, por contarnos historias de Jesús.
  4. GRACIAS catequistas, por enseñarnos a rezar.
  5. GRACIAS catequistas, por ayudarnos a ser Iglesia. 
  6. GRACIAS catequistas, por hacer de nosotros mejores personas.
  7. GRACIAS catequistas, por regalarnos tiempo y muchas gracias por vuestro cariño.

Como los discípulos le pedimos a Jesús que aumente nuestra fe y atienda a las súplicas que le presentamos.
  1. Por la Iglesia en Sínodo, para que aprendamos a caminar juntos y vivir la corresponsabilidad en la misión evangelizadora. Roguemos al Señor
  2. Por el papá, los obispos, los sacerdotes, diáconos y catequistas, para que sean maestros y testigos de la fe. Roguemos al señor
  3. Por nuestra diócesis, para que vivamos el nuevo plan pastoral Vita como un momento de gracia para la evangelización y nos ayude al responder a las situaciones nuevas de nuestro mundo. Roguemos al señor
  4. Por todos los que están viviendo un proceso de iniciación cristiana y sus familias, para que el Espíritu Santo los ilumine y acompañe en su camino de fe. Roguemos al señor
  5. Por nuestra comunidad parroquial “Corazón de María” para que sea una comunidad acogedora y evangelizadora. Roguemos al señor

PETICIONES 2

Respondemos: ¡SEÑOR, AUMENTA NUESTRA FE!

1. Por la Iglesia: Para que no decaiga nunca en su misión de transmitir la fe cristiana a todos los pueblos y culturas. Oremos.
2. Pidamos para que los sacerdotes, los padres, los profesores, los catequistas de nuestras parroquias, movimientos y asociaciones den testimonio de fe. Oremos.
3. Por los gobernantes de las naciones: Para que fomenten la paz y las buenas relaciones entre los pueblos… Y para que respeten la fe y la práctica religiosa de todos los ciudadanos. Oremos.

4. Por los que no creen y por los que pasan crisis de fe…, para que sientan la fuerza de Dios que les anima… Oremos.
5. Por todos los niños y niñas de catequesis. Para que se nos note, interior y exteriormente, que somos cristianos. Oremos.