DOMINGO 13B

Vencer el miedo a la enfermedad.
vencer el miedo a la muerte.
Acercarse.
Que Jesús nos coja de la mano.
Tocar su manto.
Quitar los miedos.

Nadie sabe que es una mujer marcada por una enfermedad secreta.
Los maestros de la Ley le han enseñado a mirarse como una mujer «impura», mientras tenga pérdidas de sangre.
Se ha pasado muchos años buscando un curador, pero nadie ha logrado sanarla.
¿Dónde podrá encontrar la salud que necesita para vivir con dignidad?

Muchas personas viven entre nosotros experiencias parecidas.
Humilladas por heridas secretas que nadie conoce, sin fuerzas para confiar a alguien su «enfermedad», buscan ayuda, paz y consuelo sin saber dónde encontrarlos.
Se sienten culpables cuando muchas veces solo son víctimas.


Personas buenas que se sienten indignas de acercarse a recibir a Cristo en la comunión; cristianos piadosos que han vivido sufriendo de manera insana porque se les enseñó a ver como sucio, humillante y pecaminoso todo lo relacionado con el sexo; creyentes que, al final de su vida, no saben cómo romper la cadena de confesiones y comuniones supuestamente sacrílegas… ¿No podrán conocer nunca la paz?   Pagola


.MONICIÓN DE ENTRADA

Nuestra fe en el Señor nos reúne en comunidad para celebrar la Eucaristía, cada domingo.

Es evidente que en nuestro mundo, en nuestras familias, existen problemas y sufrimientos, unas veces debidos a la pobreza, otras a la enfermedad y a la muerte.

De estas tres cosas nos va a hablar hoy la Palabra de Dios para ofrecernos un rayo de luz, de esperanza y de consuelo.

En esta celebración pidamos al Señor que nos aumente la fe.

PEDIMOS PERDÓN

En un breve silencio, reconozcamos ante Dios nuestra falta de amor.

* Tú, que nos das todo sin poner condiciones. Señor, ten piedad,

* Tu, que nos has entregado tu vida entera, Cristo, ten piedad.

* Tu, que nos invitas siempre a tu mesa. Señor, ten piedad.


Primera lectura

Lectura del libro de la Sabiduría (1,13-15;2,23-24):

Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte, ni el abismo impera en la tierra. Porque la justicia es inmortal. Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entró en el mundo por la envidia del diablo; y los de su partido pasarán por ella.    Palabra de Dios



Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (8,7.9.13-15):

Ya que sobresalís en todo: en la fe, en la palabra, en el conocimiento, en el empeño y en el cariño que nos tenéis, distinguíos también ahora por vuestra generosidad. Porque ya sabéis lo generoso que fue nuestro Señor Jesucristo: siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza. Pues no se trata de aliviar a otros, pasando vosotros estrecheces; se trata de igualar. En el momento actual, vuestra abundancia remedia la falta que ellos tienen; y un día, la abundancia de ellos remediará vuestra falta; así habrá igualdad. Es lo que dice la Escritura: «Al que recogía mucho no le sobraba; y al que recogía poco no le faltaba.»   Palabra de Dios


Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Marcos (5,21-43):

En aquel tiempo Jesús atravesó de nuevo a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago.
Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y al verlo se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.»
Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos y se había gastado en eso toda, su fortuna; pero en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido, curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado.
Jesús, notando que, había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio le la gente, preguntando: «¿Quién me ha tocado el manto?»
Los discípulos le contestaron: «Ves como te apretuja la gente y preguntas: «¿quién me ha tocado?»»
Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo.
Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.»
Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?»
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe.»
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos.
Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos, y con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: «Talitha qumi (que significa: contigo hablo, niña, levántate).»
La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar –tenía doce años–. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Palabra del Señor

PETICIONES

1.- Para que la Iglesia sea cada día más fiel reflejo del amor de Dios a todos y cada uno de sus hijos, en especial a los más necesitados Y se preocupe de transmitir a nuestra sociedad el mensaje de vida y esperanza que procede del Evangelio . Roguemos al Señor.

2.- Para que no nos cansemos en nuestro esfuerzo por construir un mundo más justo y solidario. Roguemos al Señor.

3. – Por los pobres, los enfermos, los que sufren dificultades y problemas en su vida; para que no pierdan la confianza en Dios, y nosotros sepamos atenderles con cariño. Roguemos al Señor.

4.– Por los que han comenzado las vacaciones; para que las puedan dedicar al descanso y a la relación gratuita con la familia, con los amigos, con la naturaleza y también con Dios. Roguemos al Señor.

5. – Por todos nosotros; para que en nuestros problemas o dudas, acudamos a Dios con confianza, sabiendo que él ofrece la paz y la vida. Roguemos al Señor.


Y TÚ, ¿TRAJISTE EL PARAGUAS?

Había una vez una gran sequía… el pueblo, un pueblo mayormente agrícola, vivía de las cosechas que sembraban… y sus habitantes pasaban grandes penurias porque las cosechas se estaban echando a perder por la falta de lluvia…

Dentro de su desesperación acudieron al sacerdote del pueblo para que les ayudara… y éste les exhortó a hacer ayuno y oración pidiéndole al Señor un milagro… después de nueve días se reunirían en la Iglesia para ofrecer una Misa en acción de gracias por esa lluvia que le estaban pidiendo al Señor…

Todos en el pueblo ayunaron… y cada mañana y cada tarde, por nueve días corridos, se reunían en la plaza del pueblo para rezar el Rosario todos juntos… al cumplirse el plazo fueron todos a la Iglesia para celebrar la Misa por su intención… se veía la expectativa en sus rostros cuando el sacerdote comenzó la celebración,

“¿Cuántos aquí esperan un milagro del Señor en el día de hoy?”, les dijo… a lo que el pueblo, a una sola voz, respondió con un gran “¡AMÉN!”…

“Entonces, supongo que todos ustedes trajeron sus paraguas…”, pero ninguno lo había llevado…

DOMINGO 14ºB

.Ezequiel, San pablo y Jesús son tres ejemplos de lo difícil que es ser testigos de la verdad entre los hombres.

Jesús experimenta este rechazo en la sinagoga de Nazaret, en su propio pueblo, en su propia carne.

Que sean los hechos los que hablen.

«Profeta de soledades
labio hiciste de tus iras,
para fustigar mentiras
y para gritar verdades. Continue reading