DOMINGO DE RESURRECCIÓN

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HOY ES LA GRAN FIESTA CRISTIANA.

EL GRAN DOMINGO.

EL DÍA DE LA PASCUA. ¡ALELUYA!


.

La Parroquia CORAZÓN DE MARÍA
y la Comunidad Claretiana os desean a todos


Dame, Señor Resucitado,
la alegría serena de la fe,
la certeza profunda de la vida
y el Espíritu inquieto de la Pascua.

Ayúdame a encontrarte
vivo, glorioso, amigo
en el ir y venir de cada día.

Que alrededor de la Cruz,
y en torno a la tumba vacía,
haya revuelo de ángeles
y sienta el rumor de tus pasos
resucitados.

Así sabré
que Tú vas, delante de mí,
a Galilea.


Mirad: el arco de la vida traza
el iris sobre el campo que verdea.
Buscad vuestros amores, doncellitas,
donde brota la fuente de la piedra.
En donde el agua ríe y sueña y pasa,
allí el romance del amor se cuenta.

¿No han de mirar un día, en vuestros brazos,
atónitos, el sol de primavera,
ojos que vienen a la luz cerrados,
y que al partirse de la vida ciegan?
¿No beberán un día en vuestros senos
los que mañana labrarán la tierra?

¡Oh, celebrad este domingo claro,
madrecitas en flor, vuestras entrañas nuevas!.
Gozad esta sonrisa de vuestra ruda madre.

Antonio Machado


Emma-Margarita R. A.-Valdés

Cuando abrí mi sepulcro, el monumento
enterrado en la cuna del olvido,
brotaron en mi pecho, roto, herido,
aromas de jazmines de tu aliento.
Con raíces y espinas construí

tu altar del sacrificio en mi interior,
se iluminó la sombra del dolor
y el vacío hecho luz me habló de Ti.
Mi cuerpo se descarna del silencio
al eco de mi nombre en tu llamada,
hoy te sigo, Rabboni, enamorada
y me postro a tus pies, te reverencio.
En mi sembrado manan las espigas
cascadas de semillas celestiales,
las riegas con tus dones bautismales
y anhelan que, en tu mano, las bendigas.
Llegaré hasta tu faro, a la atalaya
donde rompen las olas sucesivas,
fragmentaré mi piedra en sensitivas
arenas refulgentes de tu playa.

Y volveré al camino, a los senderos
alejados del ruido de tu mar,
enseñaré en secano tu remar
a náufragos que esperan ser barqueros.

Emma-Margarita R. A.-Valdés


DÍA DE PASCUA
Escrito por Florentino Ulibarri

Siempre esperando ese día de fiesta,
gozo y gracia que podía transformar nuestra vida
con experiencias extraordinarias.
Siempre viéndolo acercarse por el horizonte
dejando a nuestro alrededor su perfume,
pero sintiéndolo, una y otra vez, alejarse.

Siempre convencido que los grandes acontecimientos
suceden en fechas importantes
que dejan huella en los calendarios y en los corazones...
Siempre.
Hasta que comprendí, hace bien poco,
escuchando silenciosa y abiertamente
a alguien de palabra honesta y breve,
que la Pascua,
la Pascua de tu resurrección, Jesús de Nazaret,
el paso de Dios por nuestra historia,
el florido anhelo de toda persona
y de la misma naturaleza,
sucedió
pasada la fiesta,
pasado el sábado,
el primer día de la semana.
O sea, ¡un día de resaca!,
un día para el olvido,
un día sin historia,
un día del montón,
un día sin aliciente,
un día de cuerpos y espíritus decaídos,
un día de oscuro horizonte,
un día con el crédito gastado,
un día nacido para pocas ilusiones,
gris, triste, pesado,
con dolores en el cuerpo y el espíritu,
hecho simplemente para digerir los excesos
o vomitarlos en los rincones.
¡Peor que un día cualquiera!
En un día así
resucitaste Tú,
y floreció nuestra esperanza.
Ahora comprendo por qué cualquier día,
aún el más insospechado,
puede ser día de paso y Pascua.
Y al recordarlo
siento que florece la Buena Nueva
en mi tierra yerma.
¡Bendito seas Tú, Dios de la vida y de la historia,
que rompes todos nuestros esquemas
y nos llenas de sorpresas y Buenas Nuevas!

¡Bendito seas Tú, Jesús de Nazaret,
que nos mandaste hacer memoria
para celebrar la vida y la entrega!

¡Bendita seas Tú, Ruah divina,
que nos acompañas a lo largo de la vida
y nos animas a compartir y a hacer fiesta!

¡Aleluya, con todo mi ser,
con mi cuerpo y alma,
con mis gestos y palabras,
con mi canto y danza,
con mi vida resucitada!

¡Aleluya!

Florentino Ulibarri


HOJA PARROQUIAL /DOMINGO DE RESURRECCIÓN

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HIMNO

Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte en singular batalla
y, muerto el que es la Vida, triunfante se levanta.

¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?
A mi Señor glorioso, la tumba abandonada,
los ángeles testigossudarios y mortaja.

¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea, allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos la gloria de la Pascua.

Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia
que estás resucitado; la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate de la miseria humana
y da a tus fieles parte en tu victoria santa.


¡NO TENGÁIS MIEDO!

Jesús está con nosotros
y nos sostiene con su mano
cuando la oscuridad nos abruma,
cuando el desaliento o la duda
nos hunden en la desconfianza.

¡NO TENGÁIS MIEDO!

de hacer gestos de solidaridad y de comunión;
de dar el primer paso por reencontrar
a aquellos que no nos caen bien.

¡NO TENGÁIS MIEDO!

de decir la verdad.
De decirla a los otros y a nosotros mismos.
Jesús conoce el fondo de nuestro ser
y nos da siempre una nueva posibilidad,
una esperanza más grande
que la que el mundo nos ofrece.

¡NO TENGÁIS MIEDO!

de acercaros a los más pobres,
a aquellos que sufren
debido a la enfermedad,
las drogas, el Sida, la depresión, la soledad,
el desprecio o el abandono.
Es en ellos dónde encontramos a Jesús.

¡NO TENGÁIS MIEDO!

de perder la vida por los otros;
de darla en servicio del Evangelio,
de hacer presente el rostro de Dios
que en Jesús nos invita a dar lo mejor de nosotros mismos
por hacer adelantar en nuestro mundo la plenitud del Reino.

¡NO TENGÁIS MIEDO!


Entre tantas de sus cosas, un día a Dios se le ocurrió bajar al mundo a divertirse con los hombres jugando con ellos al escondite.

Como no estaba acostumbrado a esos juegos, consultó primero con los ángeles. ¿Dónde encontraría el mejor escondite para que los hombres no pudiesen dar con él?

Algunos le dijeron: “Lo mejor es que te escondas en el fondo del mar. Allí nadie te irá a buscar”.

Otros le aconsejaron que el mejor lugar sería el cementerio del pueblo. Con el miedo que tiene la gente a los muertos, jamás se les va a ocurrir buscarlo allí.

De pronto escuchó a hablar de un gran sabio que había en la tierra. Y Dios se dijo a sí mismo: mejor le consulto al sabio porque debe conocer muy bien a los hombres.

Cuando Dios le consultó al sabio, éste muy sereno le respondió: “Si no quiere que nadie le encuentre, escóndase en el corazón de los hombres. Y verá que allí nadie lo va a buscar”.

No tienes por qué ir tan lejos. Porque lo tienes demasiado cerca. Dentro de ti mismo.

Además lo puedes ver, cerrando tus ojos. Le puedes hablar sin necesidad de palabras. Le puedes adorar sin necesidad de ponerte de rodillas.


Este fue el problema de la Pascua para María Magdalena y los discípulos. Lo buscaban entre los muertos y El estaba jugando con las flores en el jardín. Lo buscaban entre los muertos y El estaba divirtiéndose con los vivos. Lo buscaban en el sepulcro y El estaba ya en sus corazones.

La Pascua de Resurrección fue un verdadero jugar de Dios con los hombres al escondite.

Resucitó donde menos ellos lo podían esperar.

Pensaron en un robo, y él estaba escondido en su propio corazón.

Pensaron en un muerto, imposible dar con Él si estaba vivo.

Miraban a la oscuridad del sepulcro, y El disfrutando del bello sol del jardín.


RECURSOS PARA LA EUCARISTÍA DEL DOMINGO DE PASCUA

SALUDO

Hoy es domingo.
Hoy es el primer día de la semana.
Hoy es el día de la Resurrección del Señor.
Hoy renace la vida y la muerte deja de ser el final de la historia humana.

Celebramos con toda la Iglesia el triunfo de Jesús, Luz del mundo, sobre las tinieblas del orden injusto e insolidario, que conduce a la muerte a millones de hermanos nuestros.


Entra el sacerdote desde el fondo con los monaguillos, delante va el cirio que lleva en alto una persona mayor.

A la persona mayor se unen los monaguillos y levantan el cirio en alto delante del altar mientras se proclama:

Señor, tenías razón, has resucitado:
¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, era verdad, la muerte no era tan fuerte como Tú:
¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, Tú tienes Palabras de vida eterna:
¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, nos hemos asomado al sepulcro y no estabas:
¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, lo que hemos visto lo creemos: has resucitado

¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, si Tú has vencido a la muerte, nosotros también:
¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, Tú has vencido al odio con amor:
¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, Tú eres la gran alegría del mundo:
¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, Tú vives en el corazón de los que aman:
¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, ¡Gracias por tu muerte y por tu Resurrección!



PETICIONES:

R.- DANOS, SEÑOR, TU ALEGRÍA.

1. – Por todos los que formamos la Iglesia de Jesús para que seamos constantes en la alegría de la predicación de Cristo resucitado. OREMOS

2. – Por los dirigentes de las naciones para que su principal objetivo sea la construcción de tu Reino de Paz y Justicia y de fraternidad. OREMOS

3. – Por todos los habitantes del planeta, para que reciban y acojan la alegría de Cristo resucitado. OREMOS

4.- Por todos aquellos que recibirán algún sacramento en los próximos meses, para que se comprometan a ser testigos en su vida de que Jesús vive resucitado entre nosotros. OREMOS

5. – Por los que nos reunimos cada domingo para celebrar nuestra amistad con Jesús que el sentirnos amigos de Jesús nos mantenga siempre alegres y optimistas ante la vida. OREMOS


ORACIÓN FINAL:

Gracias, señor, por la Eucaristía recordaremos con ella tu presencia

Gracias, señor, por tu iglesia la sentiremos como a nuestra familia

Gracias, señor, por hablarnos de Dios sabemos que es Padre

Gracias, Señor, por el domingo: ¡JESÚS HA RESUCITADO!



AFIRMACIÓN DE FE EN JESÚS - PREGÓN

Escrito por Florentino Ulibarri

Creemos en Jesús,
presente en la alegría y esperanza del pueblo
marcado por una historia de dolor y pobreza.

Creemos en Jesús,
presente en las personas que atraviesan situaciones críticas
a causas de las decisiones de otras personas.

Creemos en Jesús,
presente en los jóvenes marginados y sin trabajo
por causa de las estructuras que hemos creado.

Creemos en Jesús,
presente en el pobre que sufre,
en el triste y sin futuro,
en el perseguido y encarcelado,
en los emigrantes y exiliados,
en los niños explotados y abandonados,
en las mujeres humilladas y marginadas,
en las personas sin trabajo y sin salario digno,
en los desahuciados y sin techo,
en las personas sin derechos humanos...

Creemos en Jesús,
presente en las personas libres y compasivas,
en los cristianos perseguidos por ser solidarios,
en los creyentes ninguneados en la Iglesia,
en toda persona que lucha por un mundo nuevo,
en sus seguidores y mártires.

Creemos en Jesús,
y reafirmamos nuestra esperanza en él,
y la fuerza sanadora y liberadora
de su amor derramado en nosotros.

Creemos en Jesús, vivo y presente
en nuestro mundo e historia,
en nuestra vida e Iglesia,
en toda Pascua Florida
y acá, en este lugar y día.

Florentino Ulibarri

Viernes 10 de abril de 2020, por Parroquia Corazón de María (Zaragoza)

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