DOMINGO XX (A)

• Frente a la “poca fe” de Pedro el domingo anterior, hoy una mujer pagana (no judía) deja sorprendido a Jesús por su “gran fe”.

• Este evangelio necesita una profunda contemplación: admirar la postura de una mujer madre que insiste e insiste, además inteligentemente, para conseguir de Jesús la sanación de su hija; sorprendernos de la postura “remolona” de Jesús, que tarda en atender a la mujer (una estrategia narrativa de Mateo para enseñarnos cómo debe ser nuestra fe); extrañarnos de una inusual dureza en las palabras de Jesús (el evangelista pone el diminutivo de “perro” en el refrán usado por Jesús).

* El evangelio nos presenta la “sorpresa” de la mujer sirofenicia, que confía ciegamente en Jesús, en contraposición a los discípulos y Pedro en el episodio de la tempestad calmada y, sobre todo, en contraposición a los fariseos y maestros de la Ley (escribas) del relato anterior (15,1-20).


SALUDO

Un domingo más, el Señor nos reúne de nuevo para celebrar la Eucaristía.

Hoy, la Palabra de Dios nos pide que elevemos nuestra mirada de las cosas locales para hacerla universal. Jesús vino a traer la salvación a todos los hombres y a todos los pueblos, y nos señala unos caminos para acercarnos a ella: cumplir la voluntad de Dios y vivir con sinceridad la comunión con Dios y con los hermanos.

En estos tiempos de individualismos tan fuertes, Jesús nos llama a romper fronteras y a vivir nuestra fe con mirada universal.


LECTURAS DEL DOMINGO

Primera lectura  Lectura del libro de Isaías (56,1.6-7):

A través de un pueblo concreto quiere hacer llegar su revelación a toda la tierra.
Así dice el Señor: «Guardad el derecho, practicad la justicia, que mi salvación está para llegar, y se va a revelar mi victoria. A los extranjeros que se han dado al Señor, para servirlo, para amar el nombre del Señor y ser sus servidores, que guardan el sábado sin profanarlo y perseveran en mi alianza, los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración, aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios; porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos.» Palabra de Dios

Segunda Lectura.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (11,13-15.29-32):

Un día todos, judíos y paganos, lleguen a vivir la misma fe y la misma salvación.
Os digo a vosotros, los gentiles: Mientras sea vuestro apóstol, haré honor a mi ministerio, por ver si despierto emulación en los de mi raza y salvo a alguno de ellos. Si su reprobación es reconciliación del mundo, ¿qué será su reintegración sino un volver de la muerte a la vida? Pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Vosotros, en otro tiempo, erais rebeldes a Dios; pero ahora, al rebelarse ellos, habéis obtenido misericordia. Así también ellos, que ahora son rebeldes, con ocasión de la misericordia obtenida por vosotros, alcanzarán misericordia. Pues Dios nos encerró a todos en la rebeldía para tener misericordia de todos. Palabra de Dios

Evangelio.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (15,21-28):

Hermosísimo evangelio el de hoy, que nos invita a contemplar la escena sin perder detalle. En el corazón de Dios, en la Iglesia, cabemos todos. Puestos de pie cantamos aleluya.

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.» Él no le respondió nada.
Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando.»
Él les contestó: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: «Señor, socórreme.»

Él le contestó: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»
Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»
Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.»
En aquel momento quedó curada su hija. Palabra del Señor


PETICIONES

1. Por la Iglesia, para que viva y transmita el mensaje de Jesús con mirada universal. ROGUEMOS AL SEÑOR
2. Por los gobernantes de pueblos y naciones, para que trabajen siempre por la paz, la justicia y la promoción de los más desfavorecidos. ROGUEMOS AL SEÑOR
3. Por los que no tienen fe y los que las dudas les hacen tambalearse, para que puedan experimentar la fuerza y la luz de Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR
4. Por los enfermos y los que están pasando momentos de dolor y dificultad. ROGUEMOS AL SEÑOR
5. Por todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía nos ayude a mirar a todos los hombres como hermanos, hijos del mismo Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR.



DOMINGO XIII (A)

El evangelista en el texto de hoy utiliza tres frases (refranes) que condensan el mensaje de Jesús. Parecen exageradas: Preferirle a él por encima de todo, de la familia, de la misma vida.. Tomar la cruz de cada día y seguir en camino. La grandeza de un vaso de agua…

Jesús sabe, también nosotros, que lo que los demás esperan de nosotros no siempre es dinero, sino un detalle, una atención, una mirada de complicidad, un poco de nuestro tiempo, una palabra amable, una mano tendida, un abrazo..


PARA LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA


SALUDO:

Hermanas y hermanos: Cada domingo, el Señor Jesús nos congrega para celebrar el misterio de su muerte y resurrección. Y cada domingo nos ofrece su Palabra que da vida, y que nos invita a seguirle decididamente, aún a riesgo de la propia vida. Hoy nos invita también a anunciar su Buena Nueva, a descubrirle a Él y a acogerle en el prójimo.

Iniciamos esta celebración puestos de pie y uniéndonos en el canto.

ACTO PENITENCIAL

  1. Olvidamos la acogida sincera, la sencillez con los demás, la hospitalidad. Señor, ten piedad.
  2. No hacemos uso de nuestra la dignidad de ser cristianos. Cristo, ten piedad.
  3. Nos instalamos en nuestras pequeñas seguridades sin dejarnos afectar por nada ni por nadie. Se-ñor, ten piedad.

MONICIÓN DE LAS LECTURAS

La primera lectura, nos presenta a Eliseo, el profeta es acogido por un matrimonio sunamita que no tiene hijos, como don gratuito de Dios, tendrán un hijo, fruto de la misma bendición divina.
En la segunda lectura, el apóstol Pablo anima y exhorta a su comunidad a vivir según nuestro bautismo.

Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes (4,8-11.14-16a):
Un día pasaba Eliseo por Sunam, y una mujer rica lo invitó con insistencia a comer. Y, siempre que pasaba por allí, iba a comer a su casa.
Ella dijo a su marido: «Me consta que ese hombre de Dios es un santo; con frecuencia pasa por nuestra casa. Vamos a prepararle una habitación pequeña, cerrada, en el piso superior; le ponemos allí una cama, una mesa, una silla y un candil, y así, cuando venga a visitarnos, se quedará aquí.»
Un día llegó allí, entró en la habitación y se acostó.
Dijo a su criado Guejazi: «¿Qué podríamos hacer por ella?»
Guejazi comentó: «Qué sé yo. No tiene hijos, y su marido es viejo.»
Eliseo dijo: «Llámala.»
La llamó. Ella se quedó junto a la puerta, y Eliseo le dijo: «El año que viene, por estas fechas, abrazarás a un hijo.» Palabra de Dios


 


Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (6,3-4.8-11):
Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios. Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús. Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,37-42):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.» Palabra del Señor

ORACIÓN DE LOS FIELES

Abrimos con confianza nuestro corazón a Dios para presentarle nuestra oración.

  1. Para que la Iglesia, sea experta en humanidad e ilumine desde el Evangelio todos los aspectos de la vida. Roguemos al Señor.
  2. Por los hombres y mujeres que trabajan de forma gratuita y callada, por los están junto a quienes sufren. Roguemos al Señor.
  3. Para que quienes tienen el poder de gobernar se comprometan en la promoción de la justicia y la paz y respeten los derechos de todas las personas en este tiempo de dificultades graves para tantas personas. Roguemos al Señor.
  4. Para que nuestra comunidad (parroquial) sea cercana, acogedora y solidaria con quienes menos tienen, y sea lugar de encuentro entre las personas. Roguemos al Señor.

SEÑOR,
ayúdanos a ser transparentes
para que podamos ofrecer a todos
palabras sinceras y verdaderas.
Aleja de nuestros labios
mentiras y engaños.

SEÑOR,
ayúdanos a ser generosos
para que quien está en necesidad
halle en nuestra mesa
un sitio común y compartido.
Aleja el egoísmo que nos divide y enfrenta.

SEÑOR
haznos generosos
y tendremos tu sonrisa
como recompensa.

 

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Hoy es la gran fiesta Cristiana.
El gran Domingo.

El día de la Pascua. ¡Aleluia!


La Parroquia CORAZÓN DE MARÍA y la Comunidad Claretiana os desean a todos ¡Feliz Pascua de Resurrección!

documennn

Entre tantas de sus cosas, un día a Dios se le ocurrió bajar al mundo a divertirse con los hombres jugando con ellos al escondite.

Como no estaba acostumbrado a esos juegos, consultó primero con los ángeles. ¿Dónde encontraría el mejor escondite para que los hombres no pudiesen dar con él?
Algunos le dijeron: “Lo mejor es que te escondas en el fondo del mar. Allí nadie te irá a buscar”.
Otros le aconsejaron que el mejor lugar sería el cementerio del pueblo. Con el miedo que tiene la gente a los muertos, jamás se les va a ocurrir buscarlo allí.

De pronto escuchó a hablar de un gran sabio que había en la tierra. Y Dios se dijo a sí mismo: mejor le consulto al sabio porque debe conocer muy bien a los hombres.

Cuando Dios le consultó al sabio, éste muy sereno le respondió: “Si no quiere que nadie le encuentre, escóndase en el corazón de los hombres. Y verá que allí nadie lo va a buscar”.
No tienes por qué ir tan lejos. Porque lo tienes demasiado cerca. Dentro de ti mismo.
Además lo puedes ver, cerrando tus ojos.
Le puedes hablar sin necesidad de palabras.
Le puedes adorar sin necesidad de ponerte de rodillas.


Este fue el problema de la Pascua para María Magdalena y los discípulos.
Lo buscaban entre los muertos y El estaba jugando con las flores en el jardín.
Lo buscaban entre los muertos y El estaba divirtiéndose con los vivos.
Lo buscaban en el sepulcro y El estaba ya en sus corazones.
La Pascua de Resurrección fue un verdadero jugar de Dios con los hombres al escondite.
Resucitó donde menos ellos lo podían esperar.
Pensaron en un robo, y él estaba escondido en su propio corazón.
Pensaron en un muerto, imposible dar con Él si estaba vivo.
Miraban a la oscuridad del sepulcro, y El disfrutando del bello sol del jardín.

RECURSOS PARA LA EUCARISTÍA DEL DOMINGO DE PASCUA

SALUDO
Hoy es domingo.
Hoy es el primer día de la semana.
Hoy es el día de la Resurrección del Señor.
Hoy renace la vida y la muerte deja de ser el final de la historia humana.
Celebramos con toda la Iglesia el triunfo de Jesús, Luz del mundo, sobre las tinieblas del orden injusto e insolidario, que conduce a la muerte a millones de hermanos nuestros.


Entra el sacerdote desde el fondo con los monaguillos, delante va el cirio que lleva en alto una persona mayor.

A la persona mayor se unen los monaguillos y levantan el cirio en alto delante del altar mientras se proclama:
Señor, tenías razón, has resucitado:
¡ALELUYA, ALELUYA!
Señor, era verdad, la muerte no era tan fuerte como Tú:

¡ALELUYA, ALELUYA!
Señor, Tú tienes Palabras de vida eterna:

¡ALELUYA, ALELUYA!
Señor, nos hemos asomado al sepulcro y no estabas:

¡ALELUYA, ALELUYA!
Señor, lo que hemos visto lo creemos: has resucitado

¡ALELUYA, ALELUYA!
Señor, si Tú has vencido a la muerte, nosotros también:

¡ALELUYA, ALELUYA!
Señor, Tú has vencido al odio con amor:

¡ALELUYA, ALELUYA!
Señor, Tú eres la gran alegría del mundo:

¡ALELUYA, ALELUYA!
Señor, Tú vives en el corazón de los que aman:

¡ALELUYA, ALELUYA!
Señor, ¡Gracias por tu muerte y por tu Resurrección!


PETICIONES:

R.- DANOS, SEÑOR, TU ALEGRÍA.
1. – Por todos los que formamos la Iglesia de Jesús para que seamos constantes en la alegría de la predicación de Cristo resucitado. OREMOS
2. – Por los dirigentes de las naciones para que su principal objetivo sea la construcción de tu Reino de Paz y Justicia y de fraternidad. OREMOS
3. – Por todos los habitantes del planeta, para que reciban y acojan la alegría de Cristo resucitado. OREMOS
4.- Por todos aquellos que recibirán algún sacramento en los próximos meses, para que se comprometan a ser testigos en su vida de que Jesús vive resucitado entre nosotros. OREMOS
5. – Por los que nos reunimos cada domingo para celebrar nuestra amistad con Jesús que el sentirnos amigos de Jesús nos mantenga siempre alegres y optimistas ante la vida. OREMOS


ORACIÓN FINAL:

Gracias, señor, por la Eucaristía
recordaremos con ella tu presencia
Gracias, señor, por tu iglesia
la sentiremos como a nuestra familia
Gracias, señor, por hablarnos de Dios
sabemos que es Padre
Gracias, Señor, por el domingo: ¡JESÚS HA RESUCITADO!



PUEDES CONSULTAR TAMBIÉN: DOMINGO DE RESURRECCIÓN – (cormariazaragoza.es)