… Y DIJO LA MUJER…

Señor Jesús,
así como valoraste la actitud
de esa mujer que lavó tus pies
con sus lágrimas y que te los secó
con sus cabellos,
para reconocer su indignidad,
pero a su vez su confianza en ti.

Te pido, que derrames en mí,
la gracia de tu Espíritu Santo,
para que reconozca mis pecados,
mis faltas, mis debilidades,
y así recurra a ti,
para que Tú perdones mis pecados.

Dame también la gracia
de que recibiendo tu perdón,
pueda experimentar la gracia
de amar siempre más,
y así dar testimonio de tu misericordia,
anunciando con mi vida
tu perdón y tu compasión.

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