NUEVO ARZOBISPO DE ZARAGOZA

Mons. Vicente Jiménez Zamora, hasta ahora obispo de la diócesis de Santander, ha sido nombrado arzobispo de Zaragoza por el papa Francisco.

 


El papa Francisco ha nombrado arzobispo de Zaragoza a Mons. Vicente Jiménez Zamora, hasta ahora obispo de la diócesis de Santander.

La toma de posesión y entrada en la Archidiócesis tendrá lugar, D. m., el próximo domingo 21 de diciembre a las 17.00 horas en la catedral basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza.

Recibimos con gozo el nombramiento de Mons. Vicente Jiménez Zamora como arzobispo de Zaragoza y pedimos al Señor, por intercesión de nuestra Virgen del Pilar, que sea un buen pastor, que nos anime en la fe, nos congregue en la caridad y fortaleza en la esperanza.


Santander, 12 de diciembre de 2014.
SALUDO Y MENSAJE
DEL NUEVO ARZOBISPO ELECTO DE ZARAGOZA

Mons. Vicente Jiménez Zamora

Queridos hermanos:

Gracia y paz a vosotros de parte de Dios, nuestro Padre y del Señor
Jesucristo (1 Cor 1, 3). Con estas palabras del Apóstol San Pablo os saludo
como vuestro nuevo Arzobispo electo de la querida Archidiócesis de
Zaragoza, que peregrina en la noble tierra aragonesa. Doy gracias a Cristo
Jesús, Señor nuestro, que me hizo capaz, se fio de mí y me confió este
ministerio (1 Tim 1, 12).

Expreso mis sentimientos de profunda gratitud al Santo Padre el
Papa Francisco, Obispo de Roma y Sucesor de Pedro, por la confianza que
ha depositado en mi humilde persona al nombrarme Arzobispo de
Zaragoza, en el día de hoy 12 de diciembre de 2014, a la vez que le
manifiesto mi fraterna adhesión y fidelidad, y le ofrezco mi humilde
oración.

Voy a vosotros en el nombre del Señor, fiado en su Palabra, y con el
empeño de poder anunciaros la alegría del Evangelio (Evangelii gaudium),
en comunión con el Papa Francisco. Quiero ser una imagen viva de Cristo,
el Buen Pastor, que da la vida por las ovejas, fiel a mi lema episcopal
amoris officium, porque «oficio de amor’ es pastorear la grey del Señor
(San Agustín). Quiero ser el Arzobispo de todos y para todos, al servicio de
la comunión con Cristo y entre los hermanos. Que el Señor me conceda la
audacia de profeta, la fortaleza de testigo, la clarividencia de maestro, la
seguridad de guía y la mansedumbre de padre.

Provengo de la Diócesis de Osma-Soria, de la que fui primero
sacerdote y luego Obispo durante tres años. Mi pueblo natal es Agreda, que
tiene vínculos de fe y de historia con Aragón. Es la cuna de la Venerable
Madre Sor María de Jesús, autora de la Mística Ciudad de Dios, que tanto
ha contribuido a difundir la devoción a la Virgen del Pilar. El Moncayo nos
une también.

He ejercido mi ministerio episcopal durante siete años y tres meses
en la querida Diócesis de Santander, en cuyo territorio nace el Ebro, río de
la fe, que hermana Cantabria con Aragón.

Saludo con afecto fraternal, en la comunión del Colegio Episcopal
presidido por el Sucesor de Pedro el Papa Francisco, a mi hermano Mons.
Don Manuel Ureña Pastor, anterior Arzobispo metropolitano, que ha regido
la Archidiócesis con entrega pastoral. Saludo al Sr. Administrador
Diocesano en Sede Vacante, D. Manuel Almor y le agradezco sus muestras
de afecto, su labor eficaz y delicada de gobierno en este período junto con
el Colegio de Consultores. Igualmente saludo con recuerdo agradecido al
querido hermano D. Elías Yanes, Arzobispo emérito, y a mis hermanos
Obispos que residen en Zaragoza, D. Victorio Oliver, D. Carmelo Borobia
y D. José Luis Redrado. Asimismo dirijo mi saludo lleno de
agradecimiento a mis hermanos Obispos de las Diócesis de la Provincia
Eclesiástica de Zaragoza, D. Alfonso Milián, D. Eusebio Hernández, D.
Carlos Escribano y D. Julián Ruiz.

Quiero saludaros a todos los diocesanos, si me dejo a alguien, espero
que me disculpéis:

A mis hermanos los sacerdotes, principales e insustituibles
colaboradores del orden episcopal, llamados a ser testigos de Dios y
ministros de su misericordia; quiero contar desde ahora con vuestra fiel
colaboración y os manifiesto mi confianza; el Señor, Buen Pastor, nos
llama a trabajar en estrecha comunión según el ministerio recibido al
servicio pastoral de nuestro pueblo. A los seminaristas, los pastores del
mañana. Sois llamados por el Maestro para seguir su voz y avanzar hacia el
sacerdocio atraídos por su mirada amorosa.

A los miembros de vida consagrada, hombres y mujeres, que sois un
don de Dios para la Iglesia y la sociedad, en este Año dedicado a la Vida
Consagrada por el Papa Francisco, que os quiere alegres, con audacia de
profetas, llamados a vivir la espiritualidad de comunión y en camino hacia
las periferias existenciales y las otras orillas. Celebramos, además, el Año
Jubilar Teresiano, con motivo del Vº centenario del nacimiento de Santa
Teresa de Jesús, que nos invita a seguir al Señor por los caminos de la
alegría, la oración, la fraternidad y el propio tiempo. Mi gratitud se
extiende también a los misioneros, pregoneros del Evangelio por todo el
mundo.

A los fieles laicos, que sois Iglesia en el mundo y mundo en la
Iglesia; a los niños, adolescentes, jóvenes, adultos, ancianos; a las familias;
a los enfermos; a los pobres; a los inmigrantes; a los parados; a las familias
que más sufren las consecuencias de la crisis social y económica; a los que
sufren en el cuerpo o en el alma; a los encarcelados.

Permitidme que tenga un saludo especial, lleno de agradecimiento,
para la numerosa población de surianos que viven en Zaragoza, entre ellos
parte de mi familia.

Saludo a los cristianos de otras Iglesias y comunidades eclesiales y a
los miembros de otras religiones no cristianas; también deseo manifestar mi
cercanía a los que por diversas circunstancias se sienten alejados de Cristo
y de su Iglesia.

Saludo con respeto y deferencia a las autoridades regionales y
locales, a las instituciones políticas, judiciales, académicas y militares. La
Iglesia valora y reconoce la nobleza y dignidad moral del compromiso
social y político para la consecución del bien común de la sociedad.
Extiendo mi saludo a los diversos Medios de Comunicación Social de
Aragón, que son instrumento de información y formación de los
ciudadanos.

Junto con mi saludo y mensaje, mi petición: os pido que os acordéis
de mí en vuestra oración para que sea para vosotros un Pastor según el
corazón de Dios: maestro de la fe y heraldo de su Palabra; ministro de la
gracia del supremo sacerdocio; pastor y guía de la Iglesia particular de
Zaragoza, llevando al mismo tiempo en mi corazón la solicitud por todas
las Iglesias del mundo (cfr. 2 Cor 11, 28).

Desde la ardiente espera del Adviento, os deseo a todos una feliz
Navidad, fiesta de gozo y salvación.

Me pongo ya desde ahora bajo la protección maternal de la Virgen
abrazado a su Pilar en este Año Jubilar de su venida a Zaragoza.
Con mi afecto, oración y bendición,

+ Vicente Jiménez Zamora

Arzobispo electo de Zaragoza

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