FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

Solemnidad cristiana instituida en honor de Todos los Santos.

Hombres y mujeres que viven su vida cristiana con gran autenticidad y que predican con su vida y su palabra el evangelio del amor.

Ser cristiano es buscar la verdadera felicidad por el camino señalado por Jesús.

«El Día de Todos Los Santos es una solemnidad cristiana instituida en honor de Todos los Santos, conocidos y desconocidos, según el papa Urbano IV, para compensar cualquier falta a las fiestas de los santos durante el año por parte de los fieles.

En los países de tradición católica, se celebra el 1 de noviembre. En ella se venera a todos los santos que no tienen una fiesta propia en el calendario litúrgico. Por tradición es un día feriado no laborable.

QUIÉNES SON LOS SANTOS?


SI QUIERES SABER MÁS SOBRE LOS SANTOS (para niños)

https://youtu.be/VSNf8mCvb0U



HISTORIA de la fiesta de TODOS LOS SANTOS.

La Iglesia Primitiva acostumbraba celebrar el aniversario de la muerte de un mártir en el lugar del martirio. Frecuentemente los grupos de mártires morían el mismo día, lo cual condujo naturalmente a una celebración común.
En la persecución de Diocleciano el número de mártires llego a ser tan grande que no se podía separar un día para asignársela.

Pero la Iglesia, sintiendo que cada mártir debería ser venerado, señalo un día en común para todos. La primera muestra de ello se remonta a Antioquia en el Domingo antes de Pentecostés.
Gregorio IV extendió la celebración del 1 de noviembre a toda la Iglesia, a mediados del siglo IX.

La vigilia parece haber sido llevada a cabo antes que la misma fiesta.
Esta vigilia, resultó sin embargo, coincidir con la celebración pagana de Samhain el 31 de octubre, ahora llamado Halloween (nombre que proviene de la frase «All hallow’s Eve» o «Víspera de Todos los Santos» entre los anglosajones), que marcaba el final del año celta. En esta fecha se celebraba entre los antiguos, la apertura dimensional entre el mundo tangible y el mundo de las tinieblas.


PARA LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA


SALUDO

Buenos días, bienvenidos a esta celebración. En esta fiesta de TODOS LOS SANTOS no celebramos ningún santo particular, lo que celebramos es que, junto con aquellos hombres y mujeres que amaron hasta el extremo, todos nosotros estamos llamados a ser santos.
Para ello Jesús nos da una fórmula: LAS BIENAVENTURANZAS.

En este mundo en el que hay déficit de alegría y optimismo, la fiesta de hoy nos invita a tener ánimos. Estamos todos invitados a mirar hacia adelante y alegrarnos, porque Dios también cuenta con nosotros.


ACTO PENITENCIAL

Tú, Señor que nos das vida y vigor para ser fieles al ejemplo de todos tus Santos, perdona los pecados contra los más débiles del mundo.
Señor Ten Piedad
Tú, Señor, que quisiste que tu Iglesia recordará la santidad de sus hijos, olvida nuestras faltas de egoísmo que producen la soledad y el abandono de muchos de nuestros hermanos. Cristo Ten Piedad
Tú, Señor, que hiciste que ellos fueran santos por amor a la humanidad, disculpa nuestras dureza de corazón para con el hambre, la sed y la soledad de nuestros hermanos y hermanas. Señor Ten Piedad


Pensar y vivir las Bienaventuranzas en su dimensión horizontal:

Felices los pobres de espíritu, los que saben vivir con poco. Seguro que son más libres para atender a los necesitados.
Felices los mansos, los que vacían su corazón de violencia y agresividad. Con ellos la convivencia es una verdadera paz.
Felices los que lloran al ver sufrir a otros. Son gente buena. Con ellos se puede construir un mundo más fraterno y solidario.
Felices los que no han perdido el afán de hacer una sociedad más justa. En ellos alienta lo mejor del espíritu humano.
Felices los misericordiosos, los que saben perdonar de corazón. Junto a ellos se siente uno reconciliado
Felices los que mantienen su corazón limpio de odios, engaños e intereses ambiguos. Son muchos los que confían en ellos para construir el futuro.
Felices los que trabajan por la paz con paciencia y con fe, sin desalentarse ante las dificultades y buscando siempre el bien de todos. Los necesitamos para reconstruir la convivencia.
Felices los que son perseguidos por actuar con justicia, y responden con mansedumbre a las injurias y ofensas. Ellos nos ayudan a vencer el mal con el bien.
Felices los que son despreciados o sufren indiferencia por seguir fielmente la trayectoria de Jesús. Ser su amigo merece la pena.
El mismo Dios es garantía última de su felicidad. Y porque creemos en él estamos seguros que un día «serán consolados», «quedarán saciados de justicia», «alcanzarán misericordia», «verán a Dios» y disfrutarán eternamente en su Reino.


En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, se subió a la montaña,
se sentó y se acercaron sus discípulos; él se puso a hablar enseñándoles:

1. Dichosos los hombres pobres y sencillos que viven confiando en Dios.
2. Bienaventuradas las personas que sufren injustamente sin reaccionar con violencia.
3. Dichosos los que lloran porque no pueden ver que los otros sufran.
4. Dichosos los que tiene hambre y sed de un mundo más justo y más humano.
5. Dichosos los de corazón limpio que trabajan cada día para que haya paz.
6. Dichosos los que son “buenagente”, porque Dios los quiere mucho.
7. Felices los padres que abrazan cada día a sus hijos porque Dios camina con ellos.
8. Felices los hijos que quieren mucho a sus padres porque tendrán a Dios como Padre.

Dichosos vosotros cuando os persigan por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Palabra del Señor.

PETICIONES

1. Pedimos por todos los que formamos la Iglesia, para que sigamos el camino de las bienaventuranzas que Jesús nos indicó. Roguemos al Señor.
2. Por nuestros seres queridos que ya han fallecido y que recordamos con cariño en estos días. Roguemos al Señor.
3. Por los niños y niñas que quieren ser cada vez mejores seguidores de Jesús y por los niños que comienzan a alejarse del camino de Jesús. Roguemos al Señor.
4. Por nuestros padres, catequistas, monitores y educadores, para que Jesús les ayude a ser felices. Roguemos al Señor.


Ha cruzado centenares de kilómetros de desierto para estrellar su utopía en los mismos muros de la tierra prometida. El sueño arañado; los pies humillados. ¡Bienaventurados los pobres!
El abuelo, que arrastra tantas soledades. Depresión, tendencia al suicidio. La cara no le brilla; el pensamiento, oscuro. ¡Bienaventurados los que están de duelo!
La mujeres, siempre la mujeres. Hacen los trabajos que nadie quiere. Manos que huelen a lejía; en la pupila de los ojos, los hijos. ¡Bienaventurados los humildes!
Jóvenes de todo tipo. Están, aquí y más allá, en el voluntariado más generoso. Rastras en los cabellos; un piercing en cualquier lugar del cuerpo. ¡Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia!
Enfermeras al lado del enfermo. No se llevan ningún mérito, pero las encontraréis. Mirada de ángel; corazones que curan. ¡Bienaventurados los compasivos!
Discapacitado, vive en un hogar que lo acoge. El cuerpo curvado hacia un lado; emite sonidos guturales. ¡Bienaventurados los limpios de corazón!
Mediadores sociales, donde más los necesitan. Escucha atenta; palabra de conciliación. ¡Bienaventurados los que llevan paz! Oyen voces que los acosan. No están en paz. Los ojos, ausentes; el alma, partida. Una palabra terrible: esquizofrenia. ¡Bienaventurados los perseguidos!

Morían Baqués. «En aquest temps». Abadía de Montserrat. 2G07. Páginas 76





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