DOMUND 2013

Siempre debemos tener el valor y la alegría de proponer, con respeto, el encuentro con Cristo, de hacernos heraldos de su Evangelio; Jesús ha venido entre nosotros para mostrarnos el camino de la salvación, y nos ha confiado la misión de darlo a conocer a todos, hasta los confines de la tierra.

Con frecuencia vemos que son la violencia, la mentira, el error las cosas que destacan y se proponen. Es urgente hacer que resplandezca en nuestro tiempo la vida buena del Evangelio con el anuncio y el testimonio, y esto desde el interior mismo de la Iglesia.

Porque, en esta perspectiva, es importante no olvidar un principio fundamental de todo evangelizador: no se puede anunciar a Cristo sin la Iglesia. Evangelizar nunca es un acto aislado, individual, privado, sino que es siempre eclesial.



El DOmingo MUNDial de las misiones, es el día de orar y colaborar económicamente a la evangelización de toda la Iglesia. Cuando cooperas tú también estás haciendo Iglesia.

FE+CARIDAD: No es legítimo separar, y menos, oponer, fe y caridad, dos virtudes teologales íntimamente unidas. “La existencia cristiana consiste en un continuo subir al monte del encuentro con Dios para después volver a bajar, trayendo el amor y la fuerza que derivan de este, a fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios” (Benedicto XVI).

= MISIÓN. La mayor obra de caridad, que nace de la fe, es la evangelización. “Ninguna acción es más benéfica y, por tanto, caritativa hacia el prójimo que partir el pan de la Palabra de Dios, hacerle partícipe de la Buena Nueva del Evangelio […]: la evangelización es la promoción más alta e integral de la persona humana” (íd.).

El anuncio del Evangelio se convierte en una intervención de ayuda al prójimo, justicia para los más pobres, posibilidad de instrucción y asistencia médica, entre otras implicaciones sociales.

ORACIÓN:

Señor Jesús, Tú que guías a la Iglesia
-por medio de tu Espíritu
-para conducirnos al Padre:
-haz que, continuando fielmente tu misión,
-abramos tus puertas a nuestros hermanos
-y seamos la presencia de tu amor;
-que anunciemos de manera convincente,
-con las palabras y con la vida,
-que Tú eres el único Salvador del mundo;
-que demos testimonio de la fe
-con caridad, bondad y ternura,
-para que todos puedan encontrarte.
-Te lo pedimos por intercesión de María,
-Madre tuya y nuestra
-y Reina de las Misiones.

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