DOMINGO XXIV (C)

Tres parábolas de la misericordia: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo.

En el evangelio de Lucas se describen tres parábolas de la misericordia: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo. En los tres relatos se repiten los binomios, perdido-encontrado y tristeza-alegría. La lejanía de Dios es lo que produce la pérdida y su cercanía la posibilidad del encuentro.
La tristeza por la soledad experimentada lejos de Dios se transforma en alegría tras el encuentro. Es Dios quien toma la iniciativa de buscar al extraviado, simbolizado en la oveja perdida, la moneda o el hijo pródigo. Es Dios el auténtico protagonista de las tres parábolas


Un famoso predicador comenzó su sermón enseñando un billete de 100 euros. Y preguntó a los asistentes: «¿Quién de ustedes quiere este billete de 100 euros?Las manos empezaron a alzarse.
Les dijo: «Voy a dar este billete a uno de ustedes, pero antes déjenme hacer esto». Y empezó a estrujar el billete.
Siguió preguntado; «¿Todavía lo quieren?» La gente levantó las manos.
Bien, les dijo: «¿Y si hago esto?» Dejó caer el billete al suelo y comenzó a pisarlo y ensuciarlo con sus zapatos.
Lo recogió, ahora arrugado y sucio. «¿Todavía lo quiere alguien?».
Las manos seguían levantándose.
Amigos, han aprendido una valiosa lección. Hiciera lo que hiciera al billete, ustedes seguían deseándolo porque, a pesar de su aspecto cada vez más feo, sabían que su valor seguía siendo el mismo. Seguía valiendo 100 euros.


Jesús sabe contar hermosas historias.
Jesús no habla de oídas, porque es el único que habla desde su conocimiento de Dios Padre.
Jesús en una frase, fácil de recordar, nos dice todo el mensaje: «No se puede servir a dos señores».
Cada domingo, nos reunimos para celebrar el encuentro con Jesús, la salvación de Jesús, el perdón de los pecados por Jesús.
Dios no está quieto.
Dios hace campaña, pero no busca tu voto, nos busca a cada uno, para llevarnos junto a él, para vendar nuestras heridas, para cargarnos sobre sus hombros. Y nos busca para perdonarnos.


TENIA CONFIANZA EN SU PADRE

Un grupo de turistas en la región montañosa de Escocia quería apoderarse de algunos huevos que estaban en un nido situado en un lugar inaccesible frente a un precipicio. Trataron de convencer a un niño que vivía por allí cerca de que podía bajar hasta donde estaba el nido si le ataban a una soga, que sería sostenida por ellos desde arriba.

Le ofrecieron una gruesa suma de dinero, pero como no era gente conocida, el muchacho se negó a bajar. Le dijeron que no le pasaría nada, pues ellos sostendrían firmemente la soga.

Por fin el muchacho dijo: – La única condición que pongo para bajar es que sea mi padre el que sujete la soga.


Los hombres no confían en los extraños. Yo necesito conocer a una persona antes de depositar en ella mi confianza. Pero hace cuarenta años que conozco a Dios, y cada día tengo más confianza en él.


RECURSOS PARA CELEBRAR LA EUCARISTÍA


SALUDO

Hermanos: Cuando nos encontramos perdidos, una cosa es segura: Dios nos está buscando.
Ésta es la buena noticia de Jesús. Dios es alguien que nos busca.
Las parábolas que hoy nos contará Jesús nos dicen el empeño que Dios tiene por el hombre.
Dios se preocupa y busca el bien de cada uno de nosotros.
Con la alegría de sabernos “perseguidos” por el amor de Dios, vamos a dar comienzo a esta celebración, llenos de esperanza y de gozo.


PERDÓN

-Señor Jesús, tú no esperas a que vaya a ti, sino que vienes a mi encuentro: R/ Señor, ten piedad de nosotros.
-Cristo Jesús, es una alegría para ti perdonar de corazón: R/ Cristo, ten piedad de nosotros.
-Señor Jesús, tú te alegras y regocijas cuando el perdón restaura a los hombres a la vida: R/ Señor, ten piedad de nosotros.


Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (15,1-32):

EN aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:
«¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra,

 se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice:
“¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”.
Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
O ¿qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice:
“Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”.
Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta». Palabra de Dios


PETICIONES

1. Por la Iglesia, para que sea siempre acogedora y portadora del perdón y la misericordia de Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR
2. Que los criterios y actitudes de nuestra sociedad económica y miren más por las personas. ROGUEMOS AL SEÑOR
3. Por los maestros y educadores, para que con su labor ayuden a construir un mundo de personas libres, conscientes y generosas. ROGUEMOS AL SEÑOR
4. Para que en nuestros hogares cristianos los padres enseñen a sus hijos, de palabra y de obra, a ser personas que sepan perdonar y recibir el perdón con humildad y sencillez. ROGUEMOS AL SEÑOR
5. Por todos nosotros, para que en cada Eucaristía vivamos la alegría de sentirnos acogidos, amados y perdonados por Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR



«Una mañana cuando me dirigía al trabajo en mi coche recién estrenado fui golpeado levemente en el parachoques por otro automóvil.
Me daba terror tener que contarle a mi padre lo que me había sucedido, sabiendo que sólo hacía dos días que mi padre lo había comprado.
Cuando abrí la guantera para sacar los documentos me encontré con un sobre donde vi una nota de puño y letra de mi padre, que decía: «hijo, en caso de accidente, recuerda que a quien quiero es a ti, no al coche».

Marcar el enlace permanente.

Comentarios cerrados.