DOMINGO XXI (A)

Y tú, ¿quién dices que soy yo?
Ser cristiano significa responder a esta interpelación de Jesús.

No de manera teórica y aprendida,
sino con las actitudes vitales que él me exige hoy.

En el momento que deje de hacerme la pregunta,
he dejado de ser cristiano.

Si tengo ya la respuesta definitiva,
me he colocado fuera del camino.


También hoy nos dirige Jesús a los cristianos la misma pregunta que hizo un día a sus discípulos: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». ¿Qué le podemos responder desde nuestras comunidades?
No sirve yo opino como el otro, yo digo lo mismo, yo como dice la Biblia, yo como dice el párroco, yo como dice la iglesia…

Llega un momento en la vida en que nuestra respuesta tiene que ser personal, salir del corazón y brotar del amor.
¿Nos esforzamos por conocer cada vez mejor a Jesús o lo tenemos «encerrado en nuestros viejos esquemas aburridos» de siempre? ¿Somos comunidades vivas, …… o vivimos estancados en la rutina y la mediocridad?

Quienes se acercan a nuestras comunidades, ¿pueden sentir la fuerza y el atractivo que tiene para nosotros?

¿Nos da igual vivir de cualquier manera o hemos hecho de nuestra comunidad una escuela para aprender a vivir como Jesús?

¿Miramos desde nuestras comunidades a los necesitados y excluidos con compasión y responsabilidad o nos encerramos en nuestras celebraciones,….

¿Seguimos a Jesús colaborando con él en el proyecto humanizador del Padre o seguimos pensando que lo más importante del cristianismo es preocuparnos de nuestra salvación?
¿Sabemos ser testigos del misterio de esperanza que llevamos dentro de nosotros?

Pagola


SALUDO:
Bienvenidos todos a esta celebración Eucarística.
La vida continúa, y la liturgia quiere acompañarnos en nuestra vida de fe.
Hoy, apoyándose en la lectura del Evangelio, quiere que nos tomemos el pulso de nuestra fe y nos pregunta por boca del mismo Jesús ¿Quién dice la gente que soy yo? Y ¿Quién dices tú que soy yo, para ti? Jesús nos invita en medio de nuestro verano particular a definirnos a tomar partido por su causa.

Que el encuentro con Jesús en esta Eucaristía nos ayude, una vez más a reafirmar nuestra fe en El.
Que la Palabra que vamos a escuchar llene de alegría y confianza nuestros corazones y nos dé fuerza para seguir caminando llenos de optimismo.
Hagamos silencio en nuestro interior, pongámonos ante Dios y pidámosle que derrame sobre nosotros su bondad y su perdón.

PERDÓN:
1. Tú el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Señor, ten piedad.
2. Tú la roca firme que sostiene la Iglesia. Cristo, ten piedad.
3. Tú, el camino, la verdad y la vida. Cristo, ten piedad.


LECTURAS DEL DOMINGO

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (22,19-23):

Así dice el Señor a Sobná, mayordomo de palacio: «Te echaré de tu puesto, te destituiré de tu cargo. Aquel día, llamaré a mi siervo, a Eliacín, hijo de Elcías: le vestiré tu túnica, le ceñiré tu banda, le daré tus poderes; será padre para los habitantes de Jerusalén, para el pueblo de Judá. Colgaré de su hombro la llave del palacio de David: lo que él abra nadie lo cerrará, lo que él cierre nadie lo abrirá. Lo hincaré como un clavo en sitio firme, dará un trono glorioso a la casa paterna.»

Palabra de Dios

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (11,33-36):

¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,13-20):

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿ quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»
Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.
                  Palabra del Señor


PETICIONES:

Con la fuerza del Espíritu que nos conduce y nos revela a Jesús, presentamos al Padre nuestras peticiones y necesidades.

1. Por la Iglesia edificada sobre la fe en Jesucristo, para que sea fiel a la fe de los apóstoles y por los cristianos de todas las iglesias y confesiones.
ROGUEMOS AL SEÑOR.
2. Por el Papa, sucesor de Pedro, y por todos los que ejercen autoridad en la Iglesia, para que su trabajo sea siempre un auténtico servicio eclesial que nos aliente a todos a vivir con alegría nuestra fe.
ROGUEMOS AL SEÑOR
3. Por la paz en el mundo, para que la distribución justa de los recursos y bienes contribuya a la pacificación de los países en guerra y los gobernantes busquen de verdad la solidaridad y cooperación entre los pueblos.
ROGUEMOS AL SEÑOR
4. Por todos los que sufren las tristes consecuencias de terremotos, incendios, accidentes de tráfico, terrorismo. Que el Señor acoja el dolor de los que viven y las vidas de los que han muerto y a nosotros nos cambie el corazón para que ayudemos en lo que podamos y le alabemos y demos gracias cada mañana por el don de la vida.
ROGUEMOS AL SEÑOR.

5. Por todos nosotros para que seguir a Jesucristo e identificarse como cristianos no sea motivo de orgullo ni de cobardía, sino una forma de vida. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Que nuestra oración, Señor, sea coherente con nuestra vida y experimentemos diariamente el gozo de
creer y de vivir. Por J.N.S. Amén.



 

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