DOMINGO XVIII (A)


+ DIOS convida a todos al «Banquete» del Reino…
-A los que viven el margen de la vida y de la historia,
-a los que tienen hambre de amor y de justicia,
-a los que viven hundidos en la desesperación,
-a los que el mundo condena y margina,
-a los que no tienen pan en la mesa, ni paz en el corazón, todos ellos están también convidados a la Mesa del Rey


INTERESANTE SABER QUE…..

* Junto al lago, los alimentos básicos de la gente, eran el pan y los peces.
* Los libros de la Ley eran cinco; y dos el resto de la Escritura: Profetas y Escritos.
* El número siete (5+2) símbolo de plenitud en la biblia.
* El número de los que comieron (cien grupos de cincuenta) es simbólico.
* Los doce cestos de sobras: Las doce tribus: es ese pan compartido el que debe alimentar al nuevo pueblo de Dios.
* La mirada al cielo: Dios es el único dueño, a Él hay que agradecer el don.
* Recostarse en la hierba…los esclavos comían de pie.
 

LECTURAS DEL DOMINGO 

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (55,1-3):

Así dice el Señor: «Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de balde. ¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y el salario en lo que no da hartura? Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos. Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme, y viviréis. Sellaré con vosotros alianza perpetua, la promesa que aseguré a David.»

                                                                                                     Palabra de Dios


Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,35.37-39):

¿Quién podrá apartar nos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada? Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

                                                                                                                  Palabra de Dios

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,13-21):

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.»
Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.»
Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.»
Les dijo: «Traédmelos.»
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
                                                                                                           Palabra del Señor

La eucaristía es memoria de Jesús que se partió y repartió.
Al partirse y repartirse, hizo presente a Dios que es don total.
El pan que verdaderamente alimenta, no es el pan que se come, sino el pan que se da.

 


PARA LA EUCARISTÍA


MONICIÓN DE ENTRADA

Hemos llegado de nuevo al día del Señor, y fieles a la cita buscamos su encuentro en este primer domingo de Agosto. Si hay algo que hoy resplandezca sobre todo es: «la Gran Misericordia de Dios». Él es: regalo, entrega, alimento, seguridad. Pero también, es el momento para tomar conciencia de cómo anidan estas actitudes en nuestro corazón. Hoy, le pedimos que nos conceda la gracia de reconocer nuestro egoísmo, nuestra falta de solidaridad para con los hermanos. Y para que nos infunda esa generosidad que nos muestra toda la liturgia de este domingo.

                                                           PETICIONES

Reunidos para compartir el misterio de nuestra redención, pidamos al Señor para que todo el mundo se llene de sus bendiciones y su vida.
R.- DANOS UN CORAZÓN COMPASIVO, SEÑOR.

1. Por la Iglesia, el Papa y todos los responsables de la pastoral para que no escatimen esfuerzos a La hora de ofrecer sus servicios a los demás. OREMOS.
R.- DANOS UN CORAZÓN COMPASIVO, SEÑOR.

2.- Por la paz de los pueblos, la paz de las familias, la paz de las personas, para que no olviden que esa paz no se consigue luchando sino amando. OREMOS.
R.- DANOS UN CORAZÓN COMPASIVO, SEÑOR.

3.- Por los ancianos que se quedan solos durante el verano, para que encuentren sitio donde se les atienda y se les acompañe. OREMOS.
R.- DANOS UN CORAZÓN COMPASIVO, SEÑOR.

4.- Por los que carecen de trabajo, casa, alimento, para que encuentren esa mano tendida que les ayude a suavizar su situación. OREMOS.
R.- DANOS UN CORAZÓN COMPASIVO, SEÑOR.

5.- Para que todos los cristianos dondequiera que nos encontremos sepamos acoger a todos y afianzarnos en la fe y en la unidad. OREMOS.
R.- DANOS UN CORAZÓN COMPASIVO, SEÑOR.

6.- Por todos los que nos hemos reunido para compartir la mesa del Señor, para que sepamos hacer buen uso de los bienes que Dios nos regala cada día y los repartamos con la mayor generosidad. OREMOS.

R.- DANOS UN CORAZÓN COMPASIVO, SEÑOR.

 

Atiende Señor las súplicas de todos los que confiamos en tu infinita misericordia. No mires nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén


¡DINOS, SEÑOR!

Cinco panes y dos peces, cuando hay fe y buena disposición para compartir, son suficientes para colmar y calmar las aspiraciones y las carencias de aquellos/as que llaman a nuestra puerta. Lo más fácil…escurrir el bulto. Lo más necesario y efectivo: hacer frente a tantas situaciones que son las nuevas caras y los nuevos rostros de hambre que caminan a nuestro lado.

¡DÍNOS, SEÑOR!
Dónde ir y a quien alimentar con nuestras presencias y palabras,
con nuestros gestos y compromiso.
Los nombres y las calles donde multiplicar y hacer presente
el pan y los peces de nuestra misericordia y delicadeza.
Los corazones solitarios necesitados de la masa
y la harina que es el pan de nuestra compañía.

 ¡DÍNOS CÓMO!
Permanecer atentos al sufrimiento humano
sin necesidad de huir despavoridos en dirección contraria.
Compartir parte de nuestra riqueza sin, a continuación,
mirar el vacío o la ansiedad que dejó en nuestros bolsillos.
Salir de nosotros mismos sin pensar que es de necios
poner en la mesa de la fraternidad el pan fresco de cada mañana
o las horas gratuitamente gastadas.
Cómo hacer posible ante los ojos del mundo la justicia cuando,
cada día que pasa, parece utópico y poco menos que un imposible

¡DÍNOS, SEÑOR!
Una palabra ante la situación de la violencia,
para poder llevar el pan de la PAZ
Una palabra ante el drama del egoísmo,
para que podamos ofrecer los peces de la hermandad
Una palabra ante la enfermedad,
para que inyectemos el pan de la solidaridad

¡DÍNOS CÓMO!
Dar de comer a quien no pide precisamente tu pan,
sino aquel otro que perece y que en esta vida caduca:
Presentar el mensaje de tu vida,
cuando hay tanta hartura de golosinas
que embaucan, endulzan y malogran el paladar de la humanidad.
Trabajar, y no caer en ese empeño,
para que la fuerza del hombre no esté en lo que aparentemente se multiplica
sino en aquello que, por dentro, de verdad le enriquece y que en el mundo escasea.

¡DÍNOS TÚ, SEÑOR! ¡DÍNOS CÓMO, SEÑOR!
¡Cómo con tan poco, pudiste Tú hacer tanto!
cuando, nosotros con tanto, llegamos a tan poco.

 


 

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