DOMINGO XVII (C)

Cuentan que el capitán de un barco de vela, ya en alta mar, mandó subir al palo mayor a un joven grumete. Una vez arriba, el muchacho miró triunfante hacia la cubierta… y la vio tan pequeña y con el balanceo del barco, empezó a tener miedo…

De pronto el capitán percibió que el muchacho podía desvanecerse y caer sobre la cubierta o bien en el mar y le gritó: “¡Muchacho, mira hacia arriba!”

El joven grumete, instintivamente, miró hacia el firmamento y se encontró con aquel cielo que él conocía.

El capitán le gritó de nuevo:
“Baja poco a poco, pero no dejes de mirar hacia arriba”


“Sin oración personal, resulta muy difícil tener una experiencia de Dios en las celebraciones comunitarias”…

Vendremos a misa, pero no nos encontraremos con Dios y por tanto saldremos igual que hemos entrado…

¿No es eso lo que sucede muchas veces? Sin oración nuestra vida cristiana y nuestra vida humana, comienza a tambalearse…

Martín Velasco


«Cuando partes a la hambriento tu pan, cuando recibas al pobre sin hogar en tu casa, cuando veas a un desnudo y lo cubras y cuando no te apartes de tu prójimo… entonces llamarás y el Señor te responderá, pedirás socorro y te dirá: Aquí estoy.»

No importa el tipo de palabras que decimos a Dios. Pueden ser palabras silenciosas, pobres y tímidas. Pueden elevarse del cielo alegremente como palomas plateadas que vuelan hacia el cielo de Dios, pueden ser expresión también de lágrimas y de congoja. Pueden ser palabras solemnes y grandes como el trueno cuyos sonidos se quebranta en los valles de las montañas. Pueden ser como el tembloroso confesar del primer amor. Siempre y cuando que surjan del corazón.

Con tal que el Espíritu de Dios esté en nosotros. Y entonces Dios escuchará. Entonces Dios no olvidará ni una palabra de lo que dijiste.

Entonces guardará tus palabras en su corazón porque no puede olvidar palabras de amor. Y así nos escuchará con paciencia, con felicidad, durante toda una vida hasta que hayamos dicho nuestra última palabra (K. Rahner).


CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA


SALUDO

Un domingo más el Señor nos convoca para celebrar la Eucaristía.
Como hijos de Dios que somos, hemos venido a su encuentro convencidos de que ¡Nunca es el hombre más grande que cuando se dirige a Dios como Padre bueno, generoso y amigo a través de la ORACIÓN personal y comunitaria.

Así se lo enseñó Jesús a los discípulos. El Evangelio de hoy se nos proclamará el modelo de toda oración: El PADRENUESTRO, la oración de la familia de Dios.
San Pablo nos dice que por el bautismo hemos sido incorporados a la muerte y resurrección de Jesús y se nos da una vida nueva.Cuando los discípulos le piden a Jesús que les enseñe a orar El les habla de la necesidad y la eficacia de la oración y les enseña el Padrenuestro.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (18,20-32): Abrahán regatea con Dios el perdón para Sodoma y Gomorra, ciudades acusadas por su mal comportamiento

EN aquellos días, el Señor dijo: «El clamor contra Sodoma y Gomorra es fuerte y su pecado es grave: voy a bajar, a ver si realmente sus acciones responden a la queja llegada a mí; y si no, lo sabré».
Los hombres se volvieron de allí y se dirigieron a Sodoma, mientras Abrahán seguía en pie ante el Señor.
Abrahán se acercó y le dijo: «¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable? Si hay cincuenta inocentes en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonarás el lugar por los cincuenta inocentes que hay en él? ¡Lejos de ti tal cosa!, matar al inocente con el culpable, de modo que la suerte del inocente sea como la del culpable; ¡lejos de ti! El juez de toda la tierra, ¿no hará justicia?».
El Señor contestó: «Si encuentro en la ciudad de Sodoma cincuenta inocentes, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos».
Abrahán respondió: «Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza! Y si faltan cinco para el número de cincuenta inocentes, destruirás, por cinco, toda la ciudad?».
Respondió el Señor: «No la destruiré, si es que encuentro allí cuarenta y cinco».
Abrahán insistió: «Quizá no se encuentren más que cuarenta».
Él dijo: «En atención a los cuarenta, no lo haré».
Abrahán siguió hablando: «Que no se enfade mi Señor si sigo hablando. ¿Y si se encuentran treinta?».
Él contestó: «No lo haré, si encuentro allí treinta».
Insistió Abrahán: «Ya que me he atrevido a hablar a mi Señor, ¿y si se encuentran allí veinte?».
Respondió el Señor: «En atención a los veinte, no la destruiré».
Abrahán continuó: «Que no se enfade mi Señor si hablo una vez más: ¿Y si se encuentran diez?».
Contestó el Señor: «En atención a los diez, no la destruiré».  Palabra de Dios


Salmo


Segunda lectura: Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (2,12-14):
San Pablo nos dice que por el bautismo hemos sido incorporados a la muerte y resurrección de Jesús y se nos da una vida nueva.Hermanos:
Por el bautismo fuisteis sepultados con Cristo y habéis resucitado con él, por la fe en la fuerza de Dios que lo resucitó de los muertos.
Y a vosotros, que estabais muertos por vuestros pecados y la incircuncisión de vuestra carne, os vivificó con él.
Canceló la nota de cargo que nos condenaba con sus cláusulas contrarias a nosotros; la quitó de en medio, clavándola en la cruz.
Palabra de Dios

Evangelio


Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,1-13):

UNA vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:
«Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos».
Él les dijo:
«Cuando oréis, decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación”».
Y les dijo:
«Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice:
“Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde:
“No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.
Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre.
¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?».Palabra del Señor

PETICIONES

Cuatro peticiones del Padre Nuestro

1. Danos hoy nuestro pan de cada día. Roguemos al Señor.
2. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Roguemos al Señor.
3. No nos dejes caer en la tentación. Roguemos al Señor.
4.Y líbranos del mal. Roguemos al Señor.


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