DOMINGO XVII (A)

 

Con el evangelio de hoy termina el discurso de las parábolas de Mt 13.
Este pasaje recoge tres parábolas con una breve explicación y, una conclusión de todo el discurso de estos tres últimos domingos.

 

JORNADA POR LOS
AFECTADOS DE LA PANDEMIA

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        Reunidos para la celebración de nuestra fe en el domingo, día del Señor, abrimos nuestro corazón a la Palabra de Dios. Hoy queremos, tener presentes a todos los afectados por esta pandemia y, de modo especial, con motivo de este día de los santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María, a nuestros mayores, que han sido duramente golpeados por la covid-19.

         Vamos a dar gracias a Dios por nuestros mayores, también vamos a pedir por ellos, por todo lo que ellos nos dan y, en especial, por la herencia de la fe.

         Participemos todos en esta celebración de forma activa, el testimonio de nuestros mayores nos ayudará a renovar y fortalecer el tesoro de la fe.

 Acto penitencial

  • Tú, que nos das el don del perdón y de la paz. Señor, ten piedad.
  • Tú, que nos diste ejemplo de gratitud y obediencia a Dios Padre. Cristo, ten piedad.
  • Tú, que aceptas nuestra acción de gracias por todos tus beneficios. Señor, ten piedad.


Cuenta la leyenda, que el rey Salomón tenía que tomar una decisión muy importante. Reunió a todas las criaturas existentes para que le aconsejaran.
Salomón tenía en la mano una hermosa copa que estaba llena del agua de la vida para siempre. El que bebiera de esa agua no moriría, viviría siempre.
Todas las criaturas estuvieron de acuerdo en que el rey debería beberla y vivir para siempre.

Pero la paloma no había llegado.
Cuando llegó la paloma, Salomón le preguntó su opinión y ésta le dijo: Señor, si mi compañero muere yo también debo morir. ¿De qué me serviría vivir siempre y ser inmortal si todos mueren y muere todo lo que yo amo?
Escuchado el consejo de la paloma, Salomón derramó el agua de la vida sin fin y no la probó.

Sí sabemos, lo que pidió.

“Da a tu siervo un corazón que sepa escuchar para juzgar a las personas y distinguir el bien del mal”.

Vivimos en una sociedad que vive de seguridades. Se asegura contra todo. Se asegura incluso contra el riesgo de mal tiempo durante las vacaciones. El más importante y frecuente es el seguro de vida. Pero reflexionemos un momento: ¿a quién le es útil un seguro tal y contra qué nos asegura? ¿Contra la muerte? ¡Ciertamente no! Asegura que, en caso de muerte, alguien reciba una indemnización.

El reino de los cielos es también un seguro de vida y contra la muerte, pero un seguro real, que sirve no sólo a quien se queda, sino también a quien se va, a quien muere. «Quien cree en mí, aunque muera, vivirá», dice Jesús.

Estar dispuestos, si es necesario, a cualquier sacrificio. No para pagar el precio del tesoro y de la perla, que por definición son «sin precio», sino para ser dignos de ellos.

No se dice en la parábola que «un hombre vendió todo lo que tenía y se puso en busca de un tesoro escondido». Sabemos cómo acaban estas historias.

No: un hombre halló un tesoro y por ello vendió todo lo que tenía para adquirirlo. Hay que haber encontrado el tesoro para tener la fuerza y la alegría y vender todo. .


LECTURAS DEL DOMINGO

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (3,5.7-12):

En aquellos días, el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: «Pideme lo que quieras.»
Respondió Salomón: «Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?»
Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo: «Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti.»

Palabra de Dios

 

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,28-30):

Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

Palabra de Dios

Evangelio
Lectura del evangelio según san Mateo (13,44-52):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra. El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido.

Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»
Ellos le contestaron: «Sí.»

Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»

Palabra del Señor


Oración de los fieles

1. Que la Iglesia se mantenga en la alegría o la recupere si la perdió, para que pueda anunciar el Evangelio como una noticia buena para el mundo.

2. Por todas las personas que viven en la resignación y han dejado de buscar, vencidos por el fatalismo. Que recuperen la capacidad de soñar.

3. Para que nosotros, los creyentes en Jesús, no perdamos la capacidad de sorprendernos y vivamos abiertos a la novedad del Reino que se hace presente en cualquier momento, en medio de la vida de cada día.

4. Para que realmente hagamos la experiencia del encuentro con Jesucristo y sea éste el tesoro en función del cual vivamos todo lo demás.

• Que seamos unos cristianos alegres y esperanzados, sin falsos optimismos ni pesimismos, testigos creíbles para una nueva evangelización.
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XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
(Santos Joaquín y Ana, padres de la bienaventurada Virgen María)

Jornada por los afectados de la pandemia
(Se pueden añadir algunas de las siguientes a las habituales del domingo)

A . Por el personal médico y de enfermería, responsables sanitarios, por todos los que ofrecieron su trabajo profesional o voluntario con generosidad, para que sea reconocida su entrega y dedicación. Roguemos al Señor

B. Por los difuntos, especialmente los fallecidos en los hospitales y en las residencias de ancianos, por las familias que no pudieron acompañar y despedir a sus seres queridos, para que el Dios de la vida los acoja en su presencia y a sus allegados los llene de consuelo, fortaleza y esperanza. Roguemos al Señor.

Te presentamos, Padre, estos nuestros deseos y ponemos toda nuestra confianza en ti.

 

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