DOMINGO XIX (A)

DOMINGO XIX (A)   «SOY YO»

La tempestad, el viento y sobre todo el miedo nos hacen confundir a Jesús con un fantasma.

Dios no crea los fantasmas, ni las tormentas, ni el sufrimiento, ni las amenazas de muerte; de todo eso se encarga la dura realidad…El miedo, ayer y hoy, crea fantasmas. Pero del interior de lo que toman por un fantasma sale una voz conocida: “No temáis, soy yo”.


El episodio evangélico de hoy tiene validez en todo tiempo tanto a nivel personal como comunitario. Es una lección de la necesidad de la fe ante las crisis, las dudas y los fantasmas del miedo. Nos ronda el miedo, la desesperanza, la desconfianza,….

«Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».
-Una barca de los discípulos zarandeada por el mar de fondo
-en medio de una noche cerrada y 
-muy lejos de tierra.
-El «viento contrario» que les impide avanzar.
-Los discípulos están solos; no está Jesús en la barca.


JESÚS SE ACERCA

-Los discípulos no lo reconocen
-aterrados, comienzan a gritar llenos de miedo.
-su miedo no está provocado por la tempestad, sino por su incapacidad para descubrir la presencia de Jesús en medio de aquella noche horrible.

El verdadero drama del cristiano, de la Iglesia, comienza cuando su corazón es incapaz de reconocer la presencia salvadora de Jesús en medio de la crisis, y de escuchar su grito: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».


PARA LA EUCARISTÍA

SALUDO:

Las lecturas de esta domingo nos van a llevar a la montaña y también al mar. Inmediatamente después del relato de la multiplicación de los panes y los peces que escuchábamos el domingo pasado el evangelista San Mateo nos presenta a Jesús retirándose a la montaña y en la inquietud del mar de cada uno de nosotros. También en medio de nuestra reunión.

Hoy nos invita a ser brisa suave para los demás y nos pide que le acompañemos y subamos a la barca. Si algo falla él nos va a susurrar al oído: “No tengáis miedo”.

El mismo Dios nos invita a su mesa. Bienvenidos.

PERDÓN:

  1. Tú, el Dios de la felicidad. Señor, ten piedad.
  2. Tú, el Dios del amor. Cristo, ten piedad.
  3. Tú, el Dios de la Paz. Señor, ten piedad.

PETICIONES:

Presentemos nuestras necesidades al Señor, diciendo: ESCÚCHANOS, SEÑOR.

  1. Por la paz entre todos los hombres y mujeres del mundo, por los gobernantes de todas las naciones. Oremos.
  2. Por los viven en la soledad y en la enfermedad, por los que se encuentran dominados por la angustia, para que sepan escuchar la voz de Dios en su vida, cada día. Oremos.
  3. Por los que se encuentran en el paro y no pueden disfrutar de unos dias de vacaciones. Oremos.
  4. Por los difuntos de nuestras familias y por los que han muerto recientemente. Oremos.
  5. Por nosotros y por todos los cristianos que, como nosotros, se reúnen hoy para celebrar la Eucaristía, para que sepamos ayudarnos y animarnos a vivir la fe de forma comprometida. Oremos

LECTURAS DEL DOMINGO

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (19,9a.11-13a):

En aquellos días, cuando Elías llegó al Horeb, el monte de Dios, se metió en una cueva donde pasó la noche. El Señor le dijo: «Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va pasar!»
Vino un huracán tan violento que descuajaba los montes y hizo trizas las peñas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, vino un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó una brisa tenue; al sentirla, Elías se tapó el rostro con el manto, salió afuera y se puso en pie a la entrada de la cueva.

                                                                                     Palabra de Dios

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (9,1-5):

Digo la verdad en Cristo; mi conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento. Siento una gran pena y un dolor incesante, en mi corazón, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo. Ellos descienden de Israel, fueron adoptados como hijos, tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Suyos son los patriarcas, de quienes, según la carne, nació el Mesías, el que está por encima de todo: Dios bendito por los siglos. Amén.

                                                                                                            Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,22-33):

Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma.
Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!»
Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.»
Él le dijo: «Ven.»
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame.»
En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?» En cuanto subieron a la barca, amainó el viento.
Los de la barca se postraron ante él, diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios.»

                                                                                               Palabra del Señor


NO TENGAS MIEDO:

NO tengas miedo
a los que amenazan,
a los que se burlan,
a los que quieren dañar vuestra dignidad

Rebélate,
manifiesta en todos los sitios,
a tiempo y a destiempo,
tu fe en la vida y en la hermandad,
adquirida al abrigo de Dios Padre,
al lado de Jesús,
en el seno de la comunidad.

No tengas miedo
a los que ocultan la verdad
o creyéndose dueños de ella,
la manipulan, dosifican y venden.

No tengas miedo
a los que con el arma de la mentira
quieren dominar pueblos y personas.
Haz de esa fe
un gozo personal diario,
un estandarte de libertad,
una fuente de vida,
un banquete compartido,
una canción de esperanza,
tu reivindicación más sentida.

No tengas miedo
a los que por eso puedan castigarte,
retirarte el apoyo,
privarte del trabajo,
ignorar tu presencia,
ignorar tu historia, golpear tu debilidad,
hacerte mal.

No tengas miedo.
Fíate de Jesús, sé valiente, lucha.
Fíate de Dios Padre, acude a él.
Estás invirtiendo la vida
en el proyecto más grande y más maravilloso
puesto en nuestras manos.

¡No tengas miedo!


¡Cuéntame un CHISME!

«En la antigua Grecia Sócrates tenía una gran reputación de sabiduría. Un día vino alguien a encontrarse con el gran filósofo, y le dijo:
– ¿Sabes lo que acabo de oír sobre tu amigo?
– Un momento, respondió Sócrates, antes de que me lo cuentes, me gustaría hacerte una prueba, la de los tres filtros.

– ¿Los tres filtros?
– Sí,-continuó Sócrates– antes de contar cualquier cosa sobre los otros, es bueno tomar el tiempo de filtrar lo que se quiere decir. Lo llamo el test de los tres filtros. El primer filtro es la verdad. ¿Has comprobado si lo que me vas a decir es verdad?
– No, sólo lo escuché.
– Muy bien. Así que no sabes si es verdad.
Continuamos con el segundo filtro, el de la bondad. Lo que quieres decirme sobre mi amigo, ¿es algo bueno?
– ¡Ah, no! Por el contrario.
– Entonces, cuestionó Sócrates, quieres contarme cosas malas acerca de él y ni siquiera estás seguro de que sean verdaderas. Tal vez aún puedes pasar la prueba del tercer filtro, el de la utilidad.
¿Es útil que yo sepa lo que me vas a decir de este amigo?
– Pues, no.
– Entonces, concluyó Sócrates, 
si lo que ibas a contarme no es ni cierto, ni bueno, ni útil; ¿por qué querías decírmelo?


 

 

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