DOMINGO XIV (A)

TE DOY GRACIAS, PADRE…
porque has escondido estas cosas:
A SABIOS Y ENTENDIDOS:
. Los autosuficientes (no necesitan de nadie)
. Los que se creen justos (desprecian)
. Los sabiondos de la ley (la imponen)
. Los cegatos (cerrados a la novedad)
y se las has revelado
A LOS PEQUEÑOS:
Humildes, frágiles,
socialmente irrelevantes,
sin poder ni prestigio.
Nadie les avala.

Ojos limpios, intención sincera,
corazón dispuesto para los otros y para Dios.
A estos se manifiesta como un don el Dios de Jesús. 


  • Para ser buen judío había que cumplir 613 preceptos: 365 mandatos (uno por cada día del año) y 248 prohibiciones (partes del cuerpo según la anatomía de la época).

interesante saber que…

  • Muchos no los cumplían porque ni siquiera los conocían porque estaban escritos en hebreo clásico y el pueblo, que hablaba arameo, no lo entendía. En las sinagogas, un entendido, explicaba lo leído.
  • La lengua materna de Jesús fue el arameo. Al vivir en Galilea, zona bilingüe, también debió conocer el griego común. Y el suficiente hebreo como para poder leer en la sinagoga, como nos cuentan los evangelios. 

CUENTAN

que, hace mucho tiempo, el demonio montó una exposición con todas las herramientas que utilizaba para engañar a los humanos. Vivía por aquel lugar un hombre de Dios que, enterado, quiso acercarse para conocer las trampas de Satanás. Llegado al lugar, observó que el espacio mayor de la sala lo ocupaba una única trampa y, al aproximarse a ella, lleno de curiosidad, vio un cartel que decía: “DESALIENTO”.
Un tanto asombrado, se dirigió al demonio:
¿Tan eficaz es el desaliento?, le preguntó.- Es mi trampa más eficaz, respondió el demonio. Cuando consigo que una persona se desanime, hago de ella lo que quiero.
Preocupado, el hombre de Dios, volvió a preguntarle:
¿Y cuál es el remedio contra él?
El demonio se hizo de rogar, pero al final confesó:
– El único remedio contra el desaliento es la GRATITUD Una persona agradecida no se desalienta jamás.

LITURGIA DEL DOMINGO 

PRIMERA LECTURA
Lectura de la profecía de Zacarías (9,9-10):

Así dice el Señor: «Alégrate, hija de Sión; canta, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene a ti justo y victorioso; modesto y cabalgando en un asno, en un pollino de borrica. Destruirá los carros de Efraín, los caballos de Jerusalén, romperá los arcos guerreros, dictará la paz a las naciones; dominará de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra.»

Palabra de Dios


SALMO  Sal 144,1-2.8-9.10-11.13cd-14

R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás. R/.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R/.


SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,9.11-13):

Vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros.

El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.

Así, pues, hermanos, estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente.

Pues si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.
                                                                   Palabra de Dios


EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-30):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor.

Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor


SALUDO
Reunidos otro domingo más para celebrar la Eucaristía.
Nos proclamarán en el Evangelio: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré”.
En este mundo nuestro tan marcado por el dolor y la injusticia, por las prisas y el agobio, Jesús nos invita a llevar a todas partes su modo de actuar: humilde, sencillo, cercano a los pobres y a los que sufren, que acoge y libera. Un modo de actuar que tiene su fundamento en una profunda confianza en Dios, que es amor, que es Padre.


PETICIONES

1. Para que la Iglesia trabaje sin descanso para mejorar el mundo. ROGUEMOS AL SEÑOR
2. Para que los que tienen poder, en la sociedad, no lo utilicen solo para tener fama o darse importancia. ROGUEMOS AL SEÑOR.
3. Para que sepamos apreciar el valor de lo sencillo y lo pequeño. ROGUEMOS AL SEÑOR.
4. Por aquellos que se encuentran pasando por momentos desagradables en la vida: enfermos, en paro, marginados, lejos de los suyos, etcétera, etcétera … Ayudadles y ayudadnos a ayudarles…
ROGUEMOS AL SEÑOR
5. Por todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía nos ayude a vivir con la paz y la alegría de sentirnos amados y acogidos por Dios, y sepamos transmitirlo a los que nos rodean. ROGUEMOS AL SEÑOR.


¡CANSADO ESTOY, SEÑOR!

De la vida que llevo;
porque siento que se me escapa
entre mis manos, y no la disfruto.
De muchas palabras;
porque veo que son verdades a medias
y, por lo que sea, me fío más que de las tuyas.

De mis actitudes;
porque no son reflejo del amor que te tengo
porque se quedan de la sencillez que me pides

¡CANSADO ESTOY, SEÑOR!
¡Dame vida con tu Palabra!
Para que descubra el sendero verdadero
¡Dame luz con tu mirada!
Para que no me confundan
los que pregonan el mundo a su manera
¡Dame alegría con tu Espíritu!
Y no me quede con cara larga
ante tanto suceso trágico o triste
que sacuden lo más hondo de nuestra tierra

¡CANSADO ESTOY, SEÑOR!
Haz que me sienta débil;
para que Tú seas el fuerte
Haz que sea sencillo;
para que descubra tu belleza
Haz que recupere el brillo de la fe;
para que nunca diga “¡basta!”

Gracias, Señor;
porque, siendo como soy,
acercas tu hombro a mis fuerzas
asaeteadas por las prisas y los agobios,
los vacíos y los fracasos de mi existencia. Amén.

                                                Javier Leoz


NO VIVIR SOBRECARGADO
Me acerco a ti porque necesito respiro

y confío en tu palabra de maestro y amigo:
Venid a mí todos los que estáis abrumados
y no sabéis disfrutar el necesario descanso.
En el diario vivir dame, Señor, tu paz,
tu paz de resucitado siempre prometida.
En medio del ajetreo de cada día
enséñame a vivir con serenidad.
Que no me agobie, que no me estrese,
que no me abrume, que no me queme.
Que no me sienta urgido a llevar
cargas o yugos que doblan la espalda.
Que nada me turbe en este mundo en crisis;
que me sienta seguro en tu regazo día y noche.
Que no sea demasiado ambicioso en el trabajo
ni egoísta ni rácano con el descanso necesario.
Que nada me altere y malhumore:
ni la fatiga psíquica ni los fallos morales.
Que no me exija demasiado para estar contigo
ni lo haga a quienes quiero y viven a mi lado.
Contigo a mi lado, Señor y hermano,
que nunca me sienta sobrecargado,
pues las espaldas dobladas o mojadas
te duelen en tus entrañas humanas.
Y porque tu yugo es ligero y llevadero,
gracias te doy por haberme invadido
y revelado tu rostro y evangelio.

Florentino Ulibarri


Me gustaría ser solidario,
quiero ser solidario.
Que mi vida y las de los demás
tengan sentido.
A veces soy autosuficiente,
sabiondo y cegato.
Otras veces, 
me envuelve la apatía,
hago huelga de brazos caídos
y me cerca la desesperanza.
Tras mis máscaras
escondo sonrisas
y aparco encuentros y cansancios:

Dame, Señor 
unos ojos limpios
un corazón solidario, sin puertas.

Y las manos,
siempre abiertas.

 


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