DOMINGO DE PASCUA V (B)

Jesús habla en el evangelio de hoy de la vid y de los sarmientos, de la poda y de los frutos.
Una viña se poda para descargarla de elementos inútiles y para que dé frutos buenos y abundantes.

Un misionero en África tenía una planta eléctrica que iluminaba la iglesia y su pequeña casa. Un día le hicieron una visita unos hombres de unos campos lejanos. Uno de ellos se fijó en la bombilla que colgaba del techo de la sala. Cual no fue su sorpresa cuando el cura le dio al interruptor y la bombilla se encendió.
Uno de los visitantes le pidió una bombilla y pensando que la quería como adorno o Juguete le dio una bombilla fundida.
En una de sus visitas a los poblados el misionero entró en la choza del que le había pedido la bombilla y la vio colgada de una cuerda cualquiera.
El misionero tuvo que explicarle que para que diera luz necesitaba una planta, unos cables, una conexión y una bombilla nueva.


PAUTAS PARA LA MISA FAMILIAR

SALUDO

El domingo pasado veíamos el evangelio del “Buen Pastor”, que “da su vida por las ovejas”, hoy Jesús cuenta la alegoría de “la vid” y los sarmientos en su discurso de despedida, para instruir a sus discípulos sobre cómo continuará su relación con la comunidad de los discípulos.

Con esta eucaristía ponemos Broche de oro a la Semana misionera, que estamos celebrando en la Parroquia, animada por nuestro hermano Claretiano Antonio.

Juntos cantamos la alegría de ser Iglesia de Dios.


En una ocasión, un periodista fue enviado a convivir durante quince días con la comunidad de la Madre Teresa de Calcuta con el fin de elaborar un artículo bien documentado sobre su forma de vida y su tarea asistencial.
Al concluir la experiencia, y cuando se despedía de la Madre Teresa, le dice: “Bien, muy bien; me ha parecido todo estupendo. Pero hay algo que no entiendo. He visto que están desbordadas de trabajo, de pobres que las asedian; y he visto que se pasan ustedes cuatro horas al día de oración.
Cuatro horas por tres mil religiosas que forman el Instituto son 12.000 horas, que ustedes podrían emplear al servicio de los pobres más pobres”.
La Madre Teresa se le queda mirando fijamente, le tiende la mano y, dibujando una sonrisa compasiva y comprensiva, le dice: “Lo siento mucho, pero usted no ha entendido nada de lo nuestro”.

 


PETICIONES

Decimos: Padre, ayúdanos.

1. Para que la Iglesia resplandezca ante el mundo con los frutos abundantes del Espíritu y anuncie el auténtico evangelio de Jesús. OREMOS…

2. Para que desaparezcan del mundo los frutos amargos del odio, la injusticia y la violencia. OREMOS…

3. Para que los excluidos por falta de medios, de trabajo, de salud encuentren la ayuda para su realización. OREMOS…

4. Para que los misioneros y colaboradores laicos seamos portadores de tu Palabra de salvación en especial para los jóvenes que buscan al Dios Salvador.
OREMOS…

5. Para que todos los que formamos la comunidad parroquial Corazón de María, aprendamos de la vid y de la espiga a entregar nuestra vida con generosidad sirviendo a los que más lo necesitan. OREMOS…

6. Para que los aquí reunidos experimentemos en nuestras vidas la fuerza de Cristo resucitado y llevemos, por el amor y el perdón, su alegre noticia al mundo que nos rodea. OREMOS…


SÍMBOLOS:

Esqueje de planta:

Una planta de romero que se pueda podar…..

Racimo de uvas, pan y vino:

El fruto de la vida, alimento verdadero se comparte humildemente en el seno de la fraternidad.

 


HIMNO COTIDIANO

En este nuevo día que me concedes, Señor,
dame mi parte de alegría,
que sea tu amigo entrañable y que consiga ser mejor.

Dichoso yo si al fin del día, un odio menos llevo en mí;
si una luz más mis pasos guía y si un error más yo extinguí.

Dichoso yo si aun con la rudeza mía nadie sus lágrimas vertió;
y si alguien tuvo la alegría que mi ternura le ofreció.

Que cada tumbo en el sendero me vaya haciendo conocer
cada pedrusco traicionero que mi ojo al fin no supo ver.

Y más potente me incorpore, sin protestar, sin blasfemar;
y mi ilusión la senda dore, y mi ilusión me haga amar.

Y que por fin el siglo engreído, en su grandeza material,
no me deslumbre hasta el olvido, de que soy barro y soy mortal.

Que ame a los seres este día, a todo trance halle la luz.
Que ame mi gozo y mi agonía, ¡Que ame la prueba de mi cruz¡

(Cf. Gabriela Mistral)



PREPARANDO EL DÍA DE LA MADRE




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