DOMINGO 5ºB

Motivación

Bienvenidos a esta celebración. Dios nos llama para que llevemos a buen término distintas misiones:

– para que anunciemos el Evangelio,

-para que hagamos el bien

-y para que transmitamos ilusión y esperanza a nuestro alrededor.

No siempre somos capaces de levantar el ánimo de los compañeros que están solos y tristes.

Jesús alimentaba su vida hablando con Dios. Él es el amigo que nunca falla y que puede devolvernos las ganas de luchar y seguir adelante.

Comenzamos esta Eucaristía pidiéndole perdón a Dios.


Peticiones de perdón

  • 1- Por las veces en que nos hemos desanimado y hemos dejado que cada uno se las arregle como pueda, te decimos, Señor, ten piedad.
  • 2- Porque no siempre nosotros somos buen ejemplo para los compañeros que tenemos a nuestro alrededor. Por eso te decimos, Cristo, ten piedad.
  • 3- Porque tenemos a Jesús para acudir a Él pero a veces nos olvidamos de rezar y por eso te decimos, Señor, ten piedad.

Primera lectura

Lectura del libro de Job (7,1-4.6-7):

Habló Job, diciendo: «El hombre está en la tierra cumpliendo un servicio, sus días son los de un jornalero; Como el esclavo, suspira por la sombra, como el jornalero, aguarda el salario. Mi herencia son meses baldíos, me asignan noches de fatiga; al acostarme pienso: ¿Cuándo me levantaré? Se alarga la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba.
Mis días corren más que la lanzadera, y se consumen sin esperanza. Recuerda que mi vida es un soplo, y que mis ojos no verán más la dicha.»  Palabra de Dios


Salmo Sal 146,1-2.3-4.5-6


Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (9,16-19.22-23):

El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio. Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio. Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles. Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles; me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos. Y hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes. Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,29-39):


En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.


Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a su puerta. 

Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían no les permitía hablar. 

Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.


Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.»
Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

Palabra del Señor


 Una buena mentira

Había una vez un abad que estaba atravesando el desierto con otros frailes, cuando se dieron cuenta de que aquel que los guiaba se había equivocado de camino.
Era de noche y los hermanos dijeron al abad:
¿Qué hacemos? Este hermano, nuestro guía, se ha equivocado de camino y nosotros tenemos el gran riesgo de perdernos y morir todos en el desierto. ¿No será mejor pasar aquí la noche y emprender el camino mañana, al despuntar el sol?
El abad respondió:
Pero si le decimos que se ha equivocado se pondrá muy triste. Escuchad, pues. Yo fingiré que estoy cansado y diré que no me siento bien para proseguir el camino y que me quedo a descansar hasta mañana.
También los otros dijeron: estamos muy cansados y lo mejor sería quedarse aquí a descansar con el abad.
Y así se las ingeniaron para no entristecer a aquel hermano, que no supo nunca que se había equivocado de camino.

Peticiones

  • 1- Pedimos por todos nosotros, para que nunca nos olvidemos de rezar y acudamos con confianza a Jesús siempre que tengamos algún problema, roguemos al Señor.
  • 2- Para que Dios ayude a todos los que sufren porque están enfermos, están solos, están en guerra, la vida no les sonríe, roguemos al Señor.
  • 3- Para que todos los que formamos la comunidad parroquial sepamos anunciar, con nuestro ejemplo y con nuestro testimonio, que Dios ama a todos, sobre todos a los más necesitados, roguemos al Señor.
  • 4- Por todos nosotros, para que seamos fieles a nuestros compromisos cristianos, aunque a veces se nos haga difícil, roguemos al Señor.


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