DOMINGO 3ºB

 

Hablaba junto al lago, en la ribera.
Al primer pescador le llama amigo,
al segundo le dice, ven conmigo,
mar adentro remad, pero a mi vera.

Soñaremos la pesca verdadera
pescaremos al pobre y al mendigo,
sembraremos del reino el mejor trigo,
la más apasionante sementera.

Pescadores de noches y de días
se dejaron pescar a la alborada,
con las artes y redes del Mesías.

Pescador, marcharemos en cordada
a pescar esa pesca que decías.


MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a esta celebración. Dios llama y tenemos que saber para qué. Cuando tu mamá te llama, enseguida sabes para qué: para desayunar, para ir al colegio, para hacer recados, para dejar de hacer ruido… También Dios llamaba a los profetas y les encomendaba distintas misiones.

Cuando Jesús llamó a los apóstoles les dijo para qué los necesitaba. Y a nosotros nos sigue hablando y llamando. Abramos nuestro corazón para escucharle.


ACTO PENITENCIAL

Jesús nos llama, pero a veces no le escuchamos. Nos vamos a poner un momento de espaldas al altar en silencio, y luego nos volvemos para pedir perdón por no escuchar la llamada de Jesús.

-Tú, Señor, que siempre esperas un cambio en nuestras actitudes. Señor, ten piedad.
-Tú, Señor, que nos traes la Buena Noticia de un Reino de verdad, de justicia y de paz. Cristo, ten piedad.
-Tú, Señor, que nos llamas para que colaboremos contigo en la construcción de un mundo más humano. Señor, ten piedad.


MONICIÓN A LAS LECTURAS

Dios es salvación y vida. Su presencia siempre es un cambio para el que cree y espera en El. Por ello mismo, si creemos en El, todos somos iguales, somos hermanos. Que el Evangelio de hoy, además, nos ayude a escuchar al Señor y a seguirle con todo su corazón. Su Reino merece la pena ser anunciado, querido y proclamado en el mundo.


Primera lectura

Lectura de la profecía de Jonás (3,1-5.10):
En aquellos días, vino la palabra del Señor sobre Jonás: «Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo.»
Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla.
Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando: «¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!»
Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños.
Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.       
                                                                                                 Palabra de Dios

Salmo


Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (7,29-31):
Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante. Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina.
                                          Palabra de Dios

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,14-20):
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el evangelio de Dios. Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»

Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.       Palabra del Señor


LA TAZA DE CAFÉ

Unos profesionales todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntaron para visitar a su antiguo profesor.

El profesor les ofreció café, fue a la cocina y regreso con una cafetera grande y tazas de distintas clases y colores. Les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco de café recién preparado. El maestro se dio cuenta de que iban escogiendo las tazas más bonitas y llamativas, dejando aparte las más sencillas.

» Les aseguro que la taza no le añade calidad al café»

» Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores. Después se pusieron a mirar la tazas de los demás»

«Ahora piensen en esto: la vida es el café. Los trabajos, el dinero, la posición social… son meras tazas, que le dan forma y soporte a la vida..»

«A menudo, por concentrarnos solo en la taza dejamos de disfrutar el café.. ¡disfruten el café! La gente más feliz no es la que tiene lo mejor, sino la que hace lo mejor con lo que tiene; así pues, que vivan de manera sencilla»

«¡Que disfruten el café»


A PARTIR DE HOY…

Durante la segunda guerra mundial un pueblecito de Baviera fue destruido por las bombas.

La iglesia también quedó reducida a escombros. Entre las ruinas, los vecinos encontraron una imagen de Jesús sin brazos ni piernas.

Terminada la guerra reconstruyeron el pueblo y la iglesia. Dudaban entre reconstruir la imagen o dejarla tal como la encontraron. Optaron por dejarla como la encontraron y le pusieron esta inscripción: «Ahora no tengo manos ni pies.

A partir de hoy, ustedes serán mis brazos y mis pies para ayudar y curar este mundo roto.»


PETICIONES

Presentemos al Señor nuestras súplicas diciendo: -Cuenta conmigo, Señor.

1. Queremos que la Iglesia sea la casa grande en la que todos los que seguimos a Jesús vivamos unidos. Oremos.
2. Queremos sentirnos orgullosos de seguir a Jesús, de ser sus apóstoles, sus enviados en esta época de la historia. Oremos.
3. Queremos construir el Reino de Dios, ayudar a que la vida, la justicia y la paz sean más reales. Oremos.
4. Queremos que el Señor nos dé un corazón enorme para querer a todas las personas. Oremos.
5. Queremos ser mensajeros de Jesús, anunciar la Buena Noticia del Reino, de que Dios nos ama como Padre y que todos somos hermanos. Oremos.
6. Queremos recordar a los misioneros que han seguido la llamada de Jesús a ir a países lejanos, para que sirvan con amor a los pueblos a los que han sido enviados. Oremos.


 


 

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