DOMINGO 30B

¡SEÑOR, QUE VEA!

 

Nos hallamos ante un texto simbólico: Jericó es la tierra; el ciego, la humanidad; las gentes que impiden los gritos del ciego, las fuerzas que distraen del cristianismo; el camino a Jerusalén, el camino hacia otro mundo celeste.

La fe ha conducido a Bartimeo no sólo a recobrar la vista, sino a la adhesión personal y al seguimiento de Jesús «por el camino».


Perdón Señor

– por las veces que mi fe es débil y frágil
– por las veces que me dejo condicionar por otros
– por las veces que no te creo ni espero en ti
– por las veces que Tú eres sólo una teoría para mí
– por las veces que desconfío de ti
– por las veces que mis razones son más fuertes que tu Palabra
– por las veces que no dejo que Tú saques mis cegueras
– por las veces que quiero seguirte, pero a mi estilo
– por las veces que no te busco ni hago el esfuerzo de conocerte
– por las veces que …..


1. Porque a veces venimos a misa y a catequesis porque nos mandan y no queremos ser amigos de Jesús. Señor, ten piedad

2. Por tantos cristianos que ya no se preocupan de rezar y de dirigirse a Dios. Cristo, ten piedad.

3. Por tantos gritos que se escuchan en la tierra y son gritos de guerra. Señor, ten piedad.


 PETICIONES

1. Por la Iglesia, para que cumpla su misión de anunciar la buena noticia del
Evangelio. Roguemos al Señor.

2. Por los que no conocen a Dios o están alejados de Él, para que lo sientan cercano, con la fuerza de su Espíritu. Roguemos al Señor.

3. Por los niños y niñas que han comenzado las catequesis o los grupos de formación, para que sean constantes en ir a las reuniones. Roguemos al Señor.

4. Por nuestros padres para que como los amigos de Bartimeo nos digan: Vamos, levántate, Jesús te llama. Roguemos al Señor

5. Por los misioneros y misioneras, y por los jóvenes que sienten la vocación: sacerdotes, religiosos, religiosas, catequistas y animadores de la fe.
Roguemos al Señor.

6. Por los que a causa de la crisis se ven obligados a pedir por las calles, a buscar comida en los contenedores de la basura, a robar para dar de comer a su familia para que como cristianos nos paremos ante ellos, les escuchemos y en la medida de lo posible les echemos una mano. Roguemos


EVANGELIO

GENTE: «Ánimo, levántate, que te llama».
CIEGO: Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
JESÚS : «¿Qué quieres que haga por ti»?
CIEGO: «Maestro que pueda ver».
JESÚS: «Anda, tu fe te ha curado».
CIEGO: Recobró la vista y lo seguía por el camino.




REFLEXIÓN
La sombra va hacia la luz; la ceguera, a la muerte.
Señor, me imagino que soy el ciego Bartimeo.
Estoy en el camino con inmensos deseos de verte.
Por eso gritaba, y grito, aunque a tus apóstoles,- todavía no imbuidos de tu mensaje-, me mandaban que callara.
El milagro de verte es el gran placer de cualquier creyente que está adherido a ti ya en este mundo.
Mientras tanto, Señor, quiero que mis manos sean constructivas.
Sé que puedo hacer mucho con ellas: acariciar una buena amistad, tomar la mano de un enfermo, ayudar al desvalido o discapacitado.
Haz que un apretón de manos construya puentes de amigos entre la gente que me rodea o con la que me cruzo cada día.
Te pido que mi corazón se mantenga cálido y no frío.
Tú me llamas a que sea una persona así: bondadoso, amable, acogedor, tierno y fuerte al mismo tiempo.
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