DOMINGO 22ºB

Terminado el paréntesis de los cinco domingos que hemos dedicado al c. 6 del evangelio de Jn, retomamos el de San Marcos.

El texto contrapone la práctica de los discípulos con la enseñanza de los letrados y fariseos. Jesús se pone de parte de los discípulos, pero va mucho más lejos y nos advierte de que toda norma religiosa, escrita o no, tiene siempre un valor relativo.

Cuando dice que nada que entra de fuera puede hacer al hombre impuro, está dejando muy claro que la voluntad de Dios no viene de fuera; solo se puede descubrir en el interior y está más allá de toda Ley.

No hay una esfera sagrada en la que Dios se mueve, y otra profana de la que Dios está ausente. En la realidad creada no existe nada impuro..

La única impureza que existe la pone el hombre cuando busca su propio interés a costa de los demás.


Lo fundamental es Cristo y lo demás puede ir cambiando. Cristo permanece.

Lo que tenemos que hacer es no hablar tanto de falta de fe, y procurar acomodar nuestra fe a todas esas cosas que van cambiando.

Si nuestra fe esta apoyada en Cristo nos dan poco miedo los cambios.

Nos da lo mismo rezar así o de la otra forma. Comulgar en la mano o en la boca. Celebrar la Eucaristía en el templo o en otro local. Que el sacerdote vista con sotana o de paisano: Todo eso y otras muchas cosas son algo accidental.

Lo fundamental es seguir la Enseñanza de Cristo: «Amaos los unos a los otros».
…vamos a pedir a Dios que nos ayude a mantener la fe, que es algo sencillo, pero complicado a la vez:
– sencillo porque es confiar en una persona, Jesús, que además es Dios; y seguirle.
– complicado porque la fe la vivimos en una sociedad pluralista, con muchas formas de pensar, que debemos respetar. En una sociedad en la que las costumbres, incluso las religiosas, cambian a menudo.
Pero el Evangelio de hoy nos enseña que: «Pasan las costumbres religiosas, pero la fe debe seguir su camino, la fe se mantiene y no se pierde por eso».

Fray Marcos

MEJOR DORMIR QUE MURMURAR

Cuando yo era niño, era un muchacho piadoso, ferviente en la oración y en las devociones. Una noche estaba yo velando con mi padre, mientras sostenía el Corán en mis rodillas.

 Todos los que se hallaban en el recinto comenzaron a adormilarse y no tardaron en quedar profundamente dormidos. De modo que le dije a mi padre:
—Ni uno solo de esos dormilones es capaz de abrir sus ojos o alzar su cabeza para decir sus oraciones.
Diría que están todos muertos.
Y mi padre me replicó:

Mi querido hijo, preferiría que también tu estuvieras dormido como ellos, en lugar de murmurar.

 

Sr. Obispo, ¿no es verdad que la tradición de arrodillarse durante la plegaria eucarística ha sido siempre la correcta?

No, esa no fue siempre la tradición, contestó el Obispo.

Entonces, estar de pie fue y es la tradición correcta.

No, contestó el Obispo, esa no fue la tradición.

Sr. Obispo, dijo el joven párroco, lo que tenemos es el caos; la mitad arrodillados y la otra mitad de pie.

Ahora sí, dijo el Obispo, esa fue siempre la tradición.


JUEGO DE LAS DOS CAJAS

Para los padres:

Nuestra sociedad es una sociedad de la apariencia: las modas, la juventud permanente, guardar m línea, las marcas…

Es la sociedad de consumo, en la que hay una verdadera “carrera” para ver quién; aparenta más que ios demás…

Nos quejamos de la corrupción, y nos escandalizamos de las personas, “importantes» a las que un día las “pillan” con las manos en la masa y van a la cárcel, ¿pero nos fijamos, alguna vez en las pequeñas corrupciones que vivimos y que, sin querer, enseñamos a nuestros hijos?


PARA LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA


MONICIÓN DE ENTRADA

Recibid nuestra bienvenida más fraterna. Celebramos hoy el primer domingo de septiembre. Un domingo más, hemos acudido a nuestra cita con el Señor.
La mesa de su Cuerpo y de su Palabra está a nuestra disposición. Jesús nos va a pedir limpieza de corazón y ojos limpios para ver al mundo y a los hermanos.
Que, nunca, nuestro Maestro y Amigo, nos vea sucios por dentro, que nos importe más el interior que lo exterior, más el fondo que la forma.
Comenzamos la Eucaristía cantando.


PERDÓN:

1. Porque a veces somos falsos y no hacemos lo que prometemos. Señor ten piedad.
2. Por las veces que rechazamos a los que nos caen mal solo por las apariencias externas. Cristo, ten piedad.
3. Porque engañamos a los demás poniendo cara de buenos y no lo somos. Señor, ten piedad.


Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (4,1-2.6-8):

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os mando cumplir. Así viviréis y entraréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar. No añadáis nada a lo que os mando ni suprimáis nada; así cumpliréis los preceptos del Señor, vuestro Dios, que yo os mando hoy. Ponedlos por obra, que ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos que, cuando tengan noticia de todos ellos, dirán: «Cierto que esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente.» Y, en efecto, ¿hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros, siempre que lo invocamos? Y, ¿cuál es la gran nación, cuyos mandatos y decretos sean tan justos como toda esta ley que hoy os doy?»
Palabra de Dios



Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol Santiago (1,17-18.21b-22.27):

Todo beneficio y todo don perfecto viene de arriba, del Padre de los astros, en el cual no hay fases ni períodos de sombra. Por propia iniciativa, con la palabra de la verdad, nos engendró, para que seamos como la primicia de sus criaturas. Aceptad dócilmente la palabra que ha sido plantada y es capaz de salvaros. Llevadla a la práctica y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos. La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre es ésta: visitar huérfanos y viudas en sus tribulaciones y no mancharse las manos con este mundo.
Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,1-8.14-15.21-23):
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.)
Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: «¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?»
Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: «Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.» Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.»
Entonces llamó de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.»

Palabra del Señor

 

PETICIONES

1. • Para que, en la Iglesia, todos los cristianos seamos transparentes en todas nuestras acciones. Roguemos al Señor.
2. • Para que seamos capaces de reconocer nuestros fallos con sencillez y sinceridad, y de pedir perdón por nuestros errores. Roguemos al Señor.
3. • Para que sepamos decir siempre la verdad. Roguemos al Señor.
4. • Para que sepamos pedir perdón sin querer disimular cuando nos hemos portado mal. Roguemos al Señor.
5. Para que defendamos siempre la verdad y denunciemos con valentía las cosas malas que perjudican a los demás. Roguemos al Señor.


 

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