DOMINGO 20ºB

 

Comer su carne y beber su sangre.
Comerse a Jesús: vocación de comunión,
amor hasta el extremo y resurrección.

El domingo es el día del Señor.
Cristo nos congrega
como hermanos.

Valoremos el domingo y la Eucaristía.

 

¿PARA QUÉ SIRVE REZAR

Después de una exhaustiva sesión matinal de oraciones en el monasterio, el novicio le preguntó al abad: ¿Todas estas oraciones que usted nos enseña hacen que Dios se acerque a nosotros?
—Te voy a responder con otra pregunta dijo el abad. ¿Todas estas oraciones que rezas harán que el sol salga mañana?
—¡Claro que no! ¡El sol sale porque obedece a una ley universal!
Pues ahí tienes la respuesta a tu pregunta. Dios está cerca de nosotros, independientemente de las oraciones que recemos.
El novicio entonces protestó diciendo: ¿Quiere usted decir que todas nuestras oraciones son inútiles?
—Por supuesto que no respondió con calma el maestro.
Si tú no te despiertas temprano jamás podrás ver la salida del sol.
Si tú no rezas, aunque Dios esté siempre cerca, nunca conseguirás notar su presencia.


ORACIÓN 1

Sabemos, Señor, que Jesús nos dio el pan vivo para comerlo entregando la vida por los otros como él nos enseñó.
Danos, Padre, la fuerza para seguir sus pasos haciéndonos, también nosotros, pan que se parte para la vida del mundo.

ORACIÓN 2

Comer tu pan y beber tu vino es atrevernos a hacer de nosotros un testimonio viviente de la entrega de Jesús, que partió el pan y derramó el vino de su vida.
Al ofrecértelos ahora queremos ser con ellos comunión en nuestra entrega de cada día.

ORACIÓN 3

Te damos gracias por la Eucaristía, en la que Jesús, una vez más, parte y comparte el pan y el vino de su vida.
Que nuestro comulgar sea, comunión con Él, de vida y de destino, para la vida del mundo.


Jesús, sigue con la misma letra del pan, pero le cambia la partitura musical.
Y comienza a hablarles, no del pan que hacen los panaderos, sino del pan de la Eucaristía. Y se declara El mismo como “el pan vivo que ha bajado del cielo”. “El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”.
Y esta música ya les suena a otra cosa. “¿Cómo puede este darnos a comer su carne?”

El pan del estómago ¡todo lo que quiera! Y gratis, tanto mejor. Esta es música “pop”.
Pero el pan del espíritu, ¡como que no tenemos apetito! Esta música suena a gregoriano.

Si no consigo trabajo, me enojo con Dios, que no me escucha.
Si mi hijo no entra a la universidad, la culpa la tiene Dios que no escuchó mi oración.
Si no me sana de mis enfermedades, le hago bronca por no atenderme.

Los que le seguían, totalmente conformes con un Jesús “panadero”.
Pero lo que ya no entienden es a un Jesús que él mismo se hace pan del espíritu.
Un Dios para el estómago, de acuerdo.
Un Dios para el espíritu, no lo necesitamos.

El hombre no encontrará su verdadera felicidad si no retorna a los valores evangélicos más hondos: la sencillez, la sobriedad, la solidaridad con todos, la acogida a los pequeños, la amistad sincera, el encuentro gozoso con el Padre.
En Jesucristo no vamos a encontrar ante todo una doctrina, ni una moral, ni una filosofía. Vamos a encontrarnos con un acontecimiento capaz de dar nueva vida a nuestra existencia: Dios compartiendo la aventura de nuestro vivir diario.

¿Seremos capaces de «alimentarnos de este pan?».
Escuchemos la promesa: «El que coma de este pan vivirá para siempre».

P. Juan Jáuregui Castelo


SALUDO

Un domingo más, venimos a encontrarnos con el Señor en la celebración de la Eucaristía.

Si la Eucaristía es siempre acción de gracias, hoy lo es de una forma especial, por el contenido de las lecturas. Jesús nos dirá que él es el Pan vivo y que el que lo come vivirá para siempre.

El Señor nos llama a sentarnos a su mesa. Vamos a dar gracias a Dios por dejarnos a Jesús hecho alimento, comida para el camino, que nos ayuda a recorrer el camino de nuestra vida con la meta puesta en el cielo.

PETICIONES DE PERDÓN

1- Señor Jesús, creemos que para crecer solo necesitamos cosas materiales, tú nos invitas a “comerte”. Señor, ten piedad de nosotros.
2- Cristo Jesús, cuando salimos de misa se nos olvidan tus palabras, tú nos invitas a vivir en ti y a ser uno contigo. Cristo, ten piedad.
3- Señor, tú nos invitas a tomarte como alimento, como nuestro pan que nos hace vivir para siempre. Señor, ten piedad de nosotros.


PARA CELEBRAR LA EUCARISTÍA


Primera lectura

Lectura del libro de los Proverbios (9,1-6):
La Sabiduría se ha construido su casa plantando siete columnas, ha preparado el banquete, mezclado el vino y puesto la mesa; ha despachado a sus criados para que lo anuncien en los puntos que dominan la ciudad: «Los inexpertos que vengan aquí, quiero hablar a los faltos de juicio: «Venid a comer de mi pan y a beber el vino que he mezclado; dejad la inexperiencia y viviréis, seguid el camino de la prudencia.»»
Palabra de Dios
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Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (5,15-20):
Fijaos bien cómo andáis; no seáis insensatos, sino sensatos, aprovechando la ocasión, porque vienen días malos. Por eso, no estéis aturdidos, daos cuenta de lo que el Señor quiere. No os emborrachéis con vino, que lleva al libertinaje, sino dejaos llenar del Espíritu. Recitad, alternando, salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y tocad con toda el alma para el Señor. Dad siempre gracias a Dios Padre por todo, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Palabra de Dios


Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,51-58):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»
Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»
Palabra del Señor


PETICIONES
• 1. Para que Jesús sea el principal alimento para la Iglesia. Roguemos al Señor.
• 2. Para que los gobernantes se preocupen de distribuir en justicia los bienes de nuestro mundo. Roguemos al Señor.
• 3. Para que, como padres, enseñemos a nuestros hijos a alimentarse con el pan de Jesús. Roguemos al Señor.
• 4. Para que el pan de Jesús nos ayude a trabajar por la justicia y la paz. Roguemos al Señor.
• 5. Para que losa niños que han hecho su primera comunión no dejen de acudir a encontrarse con Jesús en la Eucaristía. Roguemos al Señor.
• 6. Para que el pan de Jesús nos ayude a ser amigos suyos y de los demás. Roguemos al Señor.


Te damos gracias, Padre nuestro,
por Jesús que es el Pan de vida
que tenemos que conocer, amar y seguir
para que podamos ser felices de verdad,
como Tú quieres que lo seamos.
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