DOMINGO 19ºB

«¡Basta, Señor! ¡Quítame la vida,……. De pronto un ángel lo tocó y le dijo: «¡Levántate, come!»

Comió, bebió y se volvió a echar. Pero el ángel del Señor le volvió a tocar y le dijo: «¡Levántate, come!, …..Elías se levantó, comió y bebió, y, con la fuerza de aquel alimento, caminó …..

 

Una madre, toda preocupada, fue a exponer a su párroco el problema de su hijo. Éste acababa de hacer su primera comunión y se quejaba de que Dios sólo sabía a pan. No sabía que contestar a su hijo.

El viejo cura le dijo: ¿Cuál es el problema, que Dios sólo sabe a pan o que todo el pan sabe a Dios?

 

Hemos convertido la misma eucaristía en cosa sagrada en sí, olvidándonos de que es, sobre todo, sacramento (signo) del amor y de la entrega a los otros.

El fin de la eucaristía no es el consagrar un trozo de pan y un poco de vino sino hacer sagrado (consagrar) a todo ser humano, identificándolo con Dios mismo y haciéndole objeto de nuestro servicio y adoración.

Cada vez que nos arrodillamos ante Dios, estamos creando un ídolo. Dios no es objetivable. Cuando me arrodillo estoy poniendo a Dios de rodillas ante mi falso yo, que intento potenciar.

Seguimos empeñados en que en la eucaristía, el pan se convierte en Jesús, pero el evangelio dice que Jesús se convierte en pan.

No tengo que adorar a Jesús, convertido en pan sino convertirme yo en pan, como él, para que todos me coman.

Fray Marcos


PARA LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA


Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (19,4-8):

En aquellos días, Elías continuó por el desierto una jornada de camino, y, al final, se sentó bajo una retama y se deseó la muerte: «¡Basta, Señor! ¡Quítame la vida, que yo no valgo más que mis padres!»
Se echó bajo la retama y se durmió. De pronto un ángel lo tocó y le dijo: «¡Levántate, come!»
Miró Elías, y vio a su cabecera un pan cocido sobre piedras y un jarro de agua. Comió, bebió y se volvió a echar. Pero el ángel del Señor le volvió a tocar y le dijo: «¡Levántate, come!, que el camino es superior a tus fuerzas.»
Elías se levantó, comió y bebió, y, con la fuerza de aquel alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.
   Palabra de Dios



Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (4,30–5,2):
No pongáis triste al Espíritu Santo de Dios con que él os ha marcado para el día de la liberación final. Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo. Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor.

Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,41-51):

En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían: «¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?»
Jesús tomó la palabra y les dijo: «No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: «Serán todos discípulos de Dios.»
Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

Palabra del Señor

 


Silba, Señor, tu canción
Ofreciendo alimento y vida;
que se oiga por lomas y colinas,
barrancos y praderas.

Despiértanos de esta siesta.
Defiéndenos de tanta indolencia.
Condúcenos
al banquete de tu promesa.
Danos vida verdadera,
aunque no te la pidamos
vayamos por otra acera.

Ulibarri


ORACIÓN

Porque todos, Señor, tenemos hambre de ti,
no nos dejes pasar por la vida sin regalar nuestra risa,
las caricias, los detalles…

Porque tenemos hambre de ti, Señor,
hemos de llenar la tierra de confidencias,

de nuestro ser amigos,
de crear buen clima de vecinos,
de generar ambiente cálido entre los compañeros,
de saber agradecer todo lo que la vida nos regala,
de intentar comprender a todo el mundo

Porque Tú sacias nuestra hambre infinita,
ayúdanos a compartir con los demás la alegría del nuevo día,
la ternura de vivir en compañía,
la ilusión de disfrutar cada momento,
la emoción de poner amor en todos,
la sorpresa de lo nuevo de cada persona,
la salud del enfermo acompañado,
el compromiso con el mundo injusto y frío.

Porque el mundo tiene hambre de Dios,
impúlsanos a hablar de ti con sencillez,
a contar lo que vas haciendo en cada uno,
a recordar que Tú liberas de toda atadura,
a acompañar vidas, haciéndote presente,
a ser chispa alegre y cotidiana,
a cambiar la rutina por tu vida en abundancia,
a entusiasmar con la revolución del Evangelio,
y a ser buena noticia en donde estemos,
pues Tú estás en nosotros para hacernos como Tú.


NADIE TOQUE ESTE PAN SI NO HA CREÍDO EN DIOS


Marcar el enlace permanente.

Comentarios cerrados.