DOMINGO 14ºB

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Ezequiel, San pablo y Jesús son tres ejemplos de lo difícil que es ser testigos de la verdad entre los hombres.

Jesús experimenta este rechazo en la sinagoga de Nazaret, en su propio pueblo, en su propia carne.

Que sean los hechos los que hablen.

«Profeta de soledades

labio hiciste de tus iras,

para fustigar mentiras

y para gritar verdades.


Cuentan de una viejecita que nunca, nunca.. hablaba mal de nadie. Un día murió un hombre conocido por todos y de muy mala reputación en el pueblo.
La noche de su muerte, en el velatorio, llegó la viejecita a la sala donde se rezaba por el difunto.

Todos se miraban y se decían para sí: «Seguro que de este no dice nada bueno». La viejecita estuvo un momento callada. Parecía que, efectivamente, no tenía nada que decir.

Pero, al fin, habló: «Sabía silvar…. la verdad es que daba gusto oírle cuando pasaba por debajo de mi ventana todas las mañanas. Lo echaré de menos.


Un domingo más, en pleno verano, hacemos un hueco par a encontrarnos con el Señor en la celebración de la Eucaristía.

Las lecturas de hoy nos presentan a Jesús frecuentando la sinagoga, y uniéndose a los fieles de su pueblo cada semana para rezar con ellos. Sus vecinos no entendían cómo aquél vecino suyo, al que conocían desde niño, tenía tan grandes pretensiones. A Jesús le extraña su falta de fe.

Vamos a pedir que el Señor dé fortaleza a nuestra fe y aumente nuestra confianza en Él.


SALUDO

Un domingo más, en pleno verano, hacemos un hueco para encontrarnos con el Señor en la celebración de la Eucaristía.

Jesús se acerca a la sinagoga de su pueblo, para rezar. Sus vecinos no entendían cómo aquél vecino suyo, al que conocían desde niño, tenía tan grandes pretensiones. A Jesús le extraña su falta de fe.

Vamos a pedir al Señor que aumente nuestra fe y confianza en Él.

PERDÓN

1. Por nuestras faltas de fraternidad y generosidad. Señor, ten piedad.

2. Perdona nuestros pecados de vanidad, orgullo y rivalidad. Señor, ten piedad.

3. Perdona nuestra desconfianza en la debilidad, nuestra falta de compromisos serios. Señor, ten piedad.


PETICIONES

1.- Por toda la Iglesia, para que, fiel a su Misión, anuncie sin miedo el Mensaje de Jesús. Roguemos al Señor.

3.- Por todos los que arriesgan su vida en defensa de la verdad, para que encuentren Tu fortaleza en su debilidad. Roguemos al Señor.

4. Un recuerdo especial por todos los que ponen su verano al servicio de los que no tienen veranos que vivir, auténticos profetas de nuestro tiempo. Roguemos al Señor.

5.- Por todos nosotros, para que la rutina de sentirnos cristianos no nos impida renovar, cada día, nuestro entusiasmo profético. Roguemos al Señor.

6. Por todos los que se encuentran de vacaciones. Para que vivan este verano disfrutando de la naturaleza, de la familia, sin olvidarse de Dios. Roguemos al Señor.


CONTIGO PODRÉ, SEÑOR

Anunciar tu Palabra

a pesar de que muchos

no la quieran

Llevar tu nombre

a pesar de que algunos

no lo quieran escuchar

CONTIGO PODRÉ, SEÑOR

Ser valiente,

a pesar de mi debilidad

Portar alegría,

aunque esté triste

Anunciar tu verdad,

ante tanta mentira

CONTIGO PODRÉ, SEÑOR

Ser profeta, aunque me digan que no lo soy

Ser de Dios, aunque me quieran alejar de El

Ser sal, aunque me quieran diluir

Ser luz, aunque pretendan oscurecerme

CONTIGO PODRÉ, SEÑOR

Ser pregonero de tu amor

Ser altavoz de tus sentimientos

Ser amigo de tu causa

Amen

Javier Leoz


VOLVIERON MUY CONTENTOS

No les fue fácil;

para muchos era la primera vez

y no tenían experiencia;

quizá hubieran deseado otra compañía

para la aventura;

y los pueblos y aldeas tenían ya su fama,

unos de acogedores, otros de indiferencia.

Iban ligeros de equipaje,

con las entrañas enternecidas, aradas,

y la utopía del Reino desatada

porque portaban tu mensaje.

Y la experiencia y misión

estuvo llena e todo lo que tiene la vida

y trae la historia.

Acogida, cercanía,

casas abiertas,

mesa compartida,

descanso y despedidas…

También de risas socarronas,

de portazos y rupturas,

de hambre e indiferencia,

y de poca sintonía.

Pero volvieron contentos,

llenos de alegría,

con la misión cumplida

y con ganas de compartir

la experiencia tenida.;

y te regalaron uno de los momentos

más gozosos de la vida.

¡Cuánto tenemos que aprender

los que nos sentimos elegidos hoy día!

Salir fuera y andar por plazas, cruces y veredas;

destilar paz… y un poco de osadía;

aligerar las pertenencias

y desbordar de alegría;

sacudirnos títulos y prebendas ;

no sentirnos en casa inhóspita;

ofrecer buenas noticias y vida

y gozar siempre en compañía.

Florentino Ulibarri


EN MI DEBILIDAD

En mi miedo, tu seguridad.

En mi duda, tu aliento.

En mi egoísmo tu amor.

En mi rencor, tu misericordia.

En mi yo», tu «nosotros».

En mi rendición, tu misericordia.

En mi silencio, tu voz.

En mi ansiedad, tu pobreza.

En mi tempestad, tu calma.

En mi abandono, tu insistencia.

En mi dolor, tu alivio.

En mi debilidad, tu fuerza.

Olaizola

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