CLARET, 12 DATOS

DOCE DATOS SOBRE LA VIDA DEL PADRE CLARET

1.

 Nació  en Vic, Barcelona, España, el 23 de diciembre de 1807. Por la escasa salud de su madre le cuidó una nodriza. Se derrumbó la casa de la nodriza cuando Claret no estaba y todos murieron. Se consideró una señal de providencia sobre Antonio.  A los 5 años le impresionaba él siempre, siempre, siempre de los condenados.  El mismo Santo declaró “la idea de la eternidad quedó en mí tan grabada que es lo que tengo más presente, es lo que más me ha hecho y me hace trabajar aún más, mientras viva, en la conversión de los pecadores.

2.

Quiso ser cartujo.  Cuando el obispo de Vic supo de su decisión de ser sacerdote quiso conocerle salió de Barcelona camino de Sallent. A los 21 años decidió ser sacerdote. Cuando se encaminaba a la Cartuja de Montealegre se desató una tormenta que acabó con sus planes. Dios no lo quería cartujo. Regresó a Vic y a los 27 años el 13 de junio de 1835 el obispo de Solsona le confirió el sacerdocio. Celebró su primera misa con la alegría de su familia y fue destinado a Sallent, su ciudad natal.

3.

Su caridad no tenía límites  por eso los horizontes de una parroquia no satisfacían su ansia apostólica, con un hatillo y sin dinero, a pie, cruzó Los Pirineos llegó a Marsella y se embarcó rumbo a Roma a inscribirse en propaganda fide para predicar el Evangelio a los infieles. Hizo los ejercicios  espirituales con un jesuita y se sintió llamado a ser jesuita, pero Dios no lo quiso ni misionero ni jesuita. Un fuerte dolor en la pierna derecha le hizo comprender que su misión estaba en España. Después de 3 meses dejó el noviciado. En España fue destinado a Viladrau, en la provincia de Gerona, donde tuvo que hacer de médico.

4.

Pero no había nacido para permanecer en una parroquia. En 1841 a sus 33 años recibió de Roma el título de misionero apostólico que le destinaba al servicio de la palabra como los apóstoles, Estará siempre de viaje, a pie, con un mapa en la mano, su hatillo y su breviario, con nieve o entre tormentas entre barrancos y lodazales. Las catedrales de Solsona, Gerona, Tarragona, Lérida, Barcelona y tantas otras ciudades se abarrotaban para escuchar al padre Claret.

5.

Nombrado Arzobispo de Santiago de Cuba después de todos los intentos de renuncia fue consagrado el 6 de octubre de 1850 en la Catedral de Vic a sus 42 años. Antes de embarcarse para Cuba hizo tres visitas: a la Virgen del Pilar en Zaragoza a la Virgen de Montserrat y la Virgen de Fusimaña en Sallent. Estuvo seis años en Santiago de Cuba trabajando incansablemente y misionando, sembrando en aquella isla en la que reinaba la discriminación racial y la injusticia social pero ni en Cuba le dejaron en paz sus enemigos. Sufrió atentados, especialmente en Holguín donde fue herido por un sicario al que había sacado poco antes de la cárcel casi agonizando, perdonó al criminal.

6.

Al cabo de seis años en Cuba, un día recibió un despacho urgente del capitán general de La Habana por el que la reina Isabel II le llamaba a Madrid nombrándolo confesor de la reina. Contrariado aceptó, pero poniendo condiciones: no vivir en el Palacio, no implicarse en política, no guardar antesalas y libertad de acción apostólica. Restauró El Escorial y creó una Universidad eclesiástica, hizo de este monasterio uno de los mejores centros de España.

7.

Escrutaba continuamente los signos de los tiempos.  Decía: «uno de los medios que la experiencia me ha enseñado a ser más poderoso para el bien es la imprenta. A sus 35 años publicó numerosos folletos y libros como EL CAMINO RECTO, que sería el libro más leído del siglo XIX. Escribió unas 96 obras propias, 15 libros y 81 opúsculos, y otras 27 editadas, anotadas y a veces traducidas por él.  Fundó la hermandad espiritual de los libros buenos que durante los años que estuvo bajo su dirección hasta su ida a Cuba imprimió gran cantidad de libros, opúsculos y hojas volantes con un promedio anual de más de medio millón de impresos cuya fundación recibió la felicitación personal del papá Pío IX.

8.

Gozó del privilegio de la conservación de las especies sacramentales de una comunión a otra durante 9 años, como escribió en su autobiografía «el día 26 de agosto de 1881 hallándome en oración en la iglesia del Rosario de la granja a las 19:00 h de la tarde el señor me concedió la gracia grande de la conservación de las especies herramentales y tener siempre un día y noche el sacramento en mi pecho desde entonces debía estar con mucha más devoción y recogimiento interior»  Por eso dijo: «en ningún lugar me encuentro tan recogido como en medio de las muchedumbres».

9.

La devoción y el amor a la Santísima Virgen marcaron su vida desde niño.  La Virgen era para él era la estrella que le guiaba la Virgen le había dicho «tú serás el Domingo de estos tiempos. Promueve el Santo Rosario. Amaba a María, pero María le amaba más a él, pues siempre le concedió lo que pedía incluso cosas que nunca pidió. La Virgen lo libró de enfermedades, de peligros e incluso de la muerte. Le libró de tentaciones y de ocasiones de pecar, decía el Santo: rezad el Santo Rosario todos los días y veréis cómo María, será siempre vuestra madre, vuestra abogada, vuestra medianera, vuestra maestra, vuestro todo, después de Jesús.

10.

El reconocimiento del reino de Italia equivalía a la aprobación del expolio de los Estados Pontificios. El padre Claret había advertido a la reina que si aprobaba este atropello se retiraría. El 15 de julio de 1885 el gobierno se reunía en la granja para arrancar a la reina su firma, pero la reina engañada, firmó. Claret no quiso ser cómplice y con gran dolor salió para Roma donde el papá Pío xix le consoló y le dijo que volviera otra vez a la corte. La familia real se alegró inmediatamente de su retorno pero de nuevo llovieron calumnias y ataques contra él. Fue uno de los hombres públicos más perseguidos del siglo XIX.

11.

El 18 de septiembre de 1868 la revolución era incontenible, 21 cañonazos de la fragata Zaragoza en la bahía de Cádiz anunciaban que el destronamiento de la reina Isabel II, con la derrota la revolución se extendió a toda España. El día 30 la familia real con su confesor salía desterrada hacia Pau y París. El padre Claret tenía 60 años. Enseguida quema de iglesias y asesinatos y el cumplimiento de la profecía del padre Claret de que la congregación tendría su primer mártir en esta revolución en la selva del Camp. Era asesinado el padre Crusat el 30 de marzo de 1869. Claret se separaba de la reina y se fue a Roma

12.

El 8 de diciembre de 1869 comenzó el Concilio Vaticano I, allí estaba el padre Claret. El 23 de julio de 1870, en compañía del padre Xifré, superior general de la Congregación, llegaba el arzobispo Claret a Prades, en el Pirineo francés.  La Comunidad de misioneros en el destierro, casi todos estudiantes, recibió con gran gozo al fundador ya enfermo, pero sus enemigos querían apresarlo. Tuvo que huir al monasterio cisterciense de Fontfroide donde fue acogido con gran alegría.  Su salud estaba minada.  El día 4 de octubre tuvo un ataque de apoplejía. El día 8 recibió los últimos segmentos e hizo la profesión religiosa como Hijo del Corazón de María. El día 24 de octubre Antonio María Claret entregó su espíritu, tenía 62 años, su cuerpo fue enterrado en el cementerio monacal con la descripción de Gregorio VII «amé la justicia y odiado la iniquidad por eso muero en el destierro»

Sus restos fueron trasladados a Vic donde se veneran. El 7 de mayo de 1950 el papá Pío XII lo proclamó Santo. 

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