DOMINGO XX (C)

“ Un Hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa; que desea eficazmente y procura por todos los medios encender a todo el mundo en el fuego del divino amor” (Autobiografía, 494)

Teresa de Jesús

“Viale en las manos un dardo de oro largo, y al fin de el hierro me parecía tener un poco de fuego. […] Al sacarle, me parecía las llevaba consigo y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios.» (Libro de la Vida, cap. XXIX).

Joaquina de Vedruna:

“Si sois fieles a la gracia, el mismo Señor os iluminará, porque en la intimidad de la oración, os manifestará su gran amor. Y si tenéis deseos de corresponderle, suplicaréis sin cesar que os encienda en el fuego de su mismo amor” (Epistolario, 98).


  1. Estamos en verano y el fuego devasta bosques y ciudades. Jesús no habla de este fuego, sino del fuego del Espíritu de pentecostés que descenderá en formas de lenguas de fuego.. FUEGO es el mismo Espíritu causa de división y provocador de reacciones distintas. Los vínculos que crea Jesús son más fuertes que los de la sangre…
  2. Hablar de los Evangelios es hablar de los años 70 d.C. Època de revueltas y guerras que impactaron en el ánimo de los evangelistas. 
    Tito Vespasiano destruye la ciudad de Jerusalén, arrasa el templo y se pierde toda referencia religiosa, civil y cultural… Desde este ámbito tenemos que leer el texto evangélico de hoy. 

PARA LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA


SALUDO

Bienvenidos hermanos a esta celebración:
Hoy nos encontramos con un Jesús que es consciente de que se acerca a Jerusalén. Que su camino es duro y le va a exigir valor y fortaleza. Este Jesús apasionado por su misión nos invita a poner fuego en nuestros corazones apagados para poder ser así transmisores de la auténtica paz en medio de los contratiempos y dificultades.


ACTO PENITENCIAL

1. Señor Jesús, enciende en nosotros el fuego de una fe valiente. R/ Señor, ten piedad.
2. Cristo Jesús, enciende en nosotros un amor que se entregue generosamente a ti y a los hermanos. R/ Cristo, ten piedad.
3. Señor Jesús, que la fuerza de tu amor nos despierte de nuestra indiferencia y de nuestros temores. R/ Señor, ten piedad.


EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,49-53):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!
¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra». Palabra del Señor



PETICIONES

1. Por una Iglesia renovada y comprometida, para que viva con coherencia y fidelidad el mensaje de Jesús. ROGUEMOS AL SEÑOR

2. Por los gobernantes de pueblos y naciones, para que se esfuercen en construir un mundo más justo, donde sea posible la igualdad, la justicia y el bien común. ROGUEMOS AL SEÑOR

3. Por los países que viven en guerra y conflictos, para que puedan vivir la paz como una realidad cotidiana. ROGUEMOS AL SEÑOR

4. Por nuestra parroquias que salgan de la rutina y se conviertan en comunidades vivas y acogedoras donde la fe se haga contagiosa. ROGUEMOS AL SEÑOR

5. Por todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía nos anime a dar un sí generoso y confiado a Dios, saliendo de la comodidad y pasividad. ROGUEMOS AL SEÑOR.


He venido a prender fuego:
a encender las conciencias apagadas,
a despejar las mentes embotadas,
a levantar los ánimos decaídos,
a infundir energía a los abatidos.
A eso he venido, a eso os envío:
a alentar, a estimular,
a reconfortar a los esforzados,
a avivar las mechas humeantes,
a prender fuego.
He venido a prender fuego:
el mío es el fuego que arde sin consumirse,
el fuego que ilumina a todo hombre y mujer,
el fuego que incendia los corazones,
el fuego que alumbra en la oscuridad,
A eso he venido, a eso os envío:
a arder e incendiar, a brillar e iluminar,
a prender fuego.
Joaquín Suárez

DOMIGO XVIII (C)

Una lechera llevaba en la cabeza un cubo de leche recién ordeñada y caminaba hacia su casa soñando despierta. «Como esta leche es muy buena», se decía, «dará mucha nata. Batiré muy bien la nata hasta que se convierta en una mantequilla blanca y sabrosa, que me pagarán muy bien en el mercado. Leer más