BAUTISMO DE JESÚS (C)

¿Estamos bautizados?
¿Somos cristianos?
¿ en qué se nos nota o se nos debería notar?



La tarea de Bautizar, en estos tiempos de increencia y de alejamiento de la Iglesia, es gozosa e inquietante a la vez.

A veces se convierte también en un auténtico laberinto de intenciones difíciles de conjugar. Laberinto del que la Iglesia no logra encontrar la salida.

Hay quien se atreve a afirmar que algunos padres nos solucionan el problema al no bautizar ya a sus hijos, les basta con darles de alta en el registro civil.

Sabemos, ya en la primera entrevista, que muchos padres nunca pisarán la iglesia con su «niño», aunque pidan el bautismo para él, nunca le enseñarán a llamar «Padre» a Dios, nunca…. Sólo piden un seguro que les libre de…., una purificación inicial o un rito cultural sin contenido religioso.


GUIÓN PARA LA EUCARISTÍA


MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos, una vez más, al encuentro de la Eucaristía. Hoy celebramos la fiesta del BAUTISMO DE JESUS EN EL RIO JORDAN, vemos cómo Dios manifiesta que, Jesús, es su Hijo amado.

También nosotros, desde el día de nuestro Bautismo, formamos parte de esa gran familia de Hijos de Dios a los cuales, el Señor, nos ayuda y nos anima por la fuerza del Espíritu Santo.

Hoy, el Niño Jesús, comienza su misión. Y ¿cuál es? Cumplir la voluntad de su Padre, Dios.


PERDÓN

a) A veces nos da vergüenza decir que estamos bautizados, que vamos a catequesis porque queremos hacer la Primera Comunión.

b) Nos olvidamos de que somos importantes para Dios. Cristo, ten piedad.

c) Nos importan mucho algunas fechas la fecha de nuestro bautismo la hemos olvidado. Señor, ten piedad.


LECTURAS

Las lecturas que vamos a proclamar en este día, tienen un objetivo: QUE DESCUBRAMOS LA MISION DE JESUS. Es decir, el porqué de la Navidad. Dios nos envía a Jesús para ser Salvador del mundo y Salvación del hombre. Escuchemos todos con atención.


Primera lectura

Lectura del libro del profeta Isaías (42,1-4.6-7):
Mirad a mi Siervo,
a quien sostengo;
mi elegido, en quien me complazco.
He puesto mi espíritu sobre él,
manifestará la justicia a las naciones.
No gritará, no clamará,
no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará,
la mecha vacilante no la apagará.
Manifestará la justicia con verdad.
No vacilará ni se quebrará,
hasta implantar la justicia en el país.
En su ley esperan las islas.
«Yo, el Señor,
te he llamado en mi justicia,
te cogí de la mano, te formé
e hice de ti alianza de un pueblo
y luz de las naciones,
para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la cárcel,
de la prisión a los que habitan en tinieblas».
Palabra de Dios


Salmo

Segunda lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (10,34-38):
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
«Ahora comprendo con toda verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.
Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él».
Palabra de Dios

Evangelio

 
Lectura del santo evangelio según san Lucas (3,15-16.21-22):
EN aquel tiempo, el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
«Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego».
Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo:
«Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».Palabra del Señor

PETICIONES

1.-Para que el Señor, en la iglesia y con la iglesia, nos haga sentirnos más hijos suyos. Oremos.
2.- Por la paz duradera en la tierra de Jesús de Nazaret y en todo el mundo. Oremos.
3.- Por los pobres, los enfermos, los tristes, los abandonados, los que no se sienten queridos por nadie para que sientan el afecto y el apoyo de los hermanos. Oremos.
4.- Por los niños y niñas bautizados en esta parroquia, especialmente los de este último año, para que Dios tenga un lugar en sus familias y se sientan parte de la Iglesia de Jesús.
5.- Por todos nosotros, reunidos en la Eucaristía, para que demostremos la alegría que sentimos por ser Hijos de Dios, gracias al Bautismo. Oremos.


OFRENDAS-SÍMBOLOS

-Ante el altar una planta de granaditas, al lado un tiesto en el que sembraremos semillas de la misma planta. Como el crecimiento de esta planta es más lento pondremos en el mismo tiesto algunos granos de maíz o lentejas para que en menos tiempo podamos ver su crecimiento.

-Se pueden presentar también los nombres de los niños bautizados este año.

-O un libro de bautismos de la parroquia)

a) Con estos símbolos del Bautismo queremos recordarnos que estamos bautizados y que Dios es desde entonces nuestro Padre que nos ayuda a crecer.

b) Finalmente traemos hasta el altar el pan y el vino. Con ellos queremos simbolizar nuestro deseo de alimentar nuestra vida cristiana con la Eucaristía, la oración y la fe.


Esto es lo que Jesús escucha de Dios en su interior:

«Tú eres mío. Eres mi hijo. Tu ser está brotando de mí. Yo soy tu Padre. Te quiero entrañablemente; me llena de gozo que seas mi hijo; me siento feliz». En adelante, Jesús no lo llamará con otro nombre: Abbá, Padre.

De esta experiencia brotan dos actitudes que Jesús vivió y trató de contagiar a todos: confianza increíble en Dios y docilidad. Jesús confía en Dios de manera espontánea. Se abandona a él sin recelos ni cálculos. No vive nada de forma forzada o artificial. Confía en Dios. Se siente hijo querido.

Por eso enseña a todos a llamarle a Dios «Padre».

Le apena la «fe pequeña» de sus discípulos. Con esa fe raquítica no se puede vivir. Les repite una y otra vez: «No tengáis miedo. Confiad».

Toda su vida la pasó infundiendo confianza en Dios

Al mismo tiempo, Jesús vive en una actitud de docilidad total a Dios. Nada ni nadie le apartará de ese camino. Como hijo bueno, busca ser la alegría de su padre. Como hijo fiel, vive identificándose con él, imitándole en todo.

Es lo que trata de enseñar a todos: «Imitad a Dios. Pareceos a vuestro Padre. Sed buenos del todo como vuestro Padre del cielo es bueno.

Reproducid su bondad. Es lo mejor para todos»

José Antonio Pagola


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