ADVIENTO III (A)

EL PROFETA:
Decid a los cobardes de corazón: «Sed fuertes, no temáis».

JUAN BAUTISTA:
Primer domingo:

Velad. Estad despiertos. El Señor viene pero no sabemos qué día vendrá.
Segundo domingo:
Preparad el camino. Cambiad de vida y de corazón.
Tercer domingo:
Juan empieza a dudar de Jesús. Y le envía emisarios a preguntarle: ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?



Las abuelas de los niños de catequesis van tejiendo con cariño la bufanda con la que arroparemos a Jesús en Navidad y nuestra poetisa particular hace del gesto poesía.


PARA LA MISA DE LA FAMILIA


MONICIÓN 1

Amigos: hemos venido a la eucaristía con la alegría de que ya se acerca la fiesta de navidad. Si participaras en un concurso y te preguntaran ¿quién es Jesús de Nazaret? ¿qué respuesta darías? Hoy vamos a escuchar la respuesta que da el mismo Jesús. La tercera vela que hoy encendemos es un signo de nuestro camino de adviento. Juntos cantamos.

MONICIÓN 2. (Los niños entrarán con emoticones: caritas sonrientes)

-Lector 1.  Felices de vivir un nuevo Adviento.
-Lector 2. Felices de preparar los caminos al Señor.
-Lector 1. Felices de participar en la catequesis de comunión y confirmación.
-Lector 2. Felices de celebrar la Eucaristía en familia cada domingo.
-Lector 1. Felices de tener amigos con los que jugar y pasarlo bien.
-Lector 2. Felices porque nuestros padres nos quieren y nos cuidan.
-Lector 1. Felices y agradecidos a los catequistas que nos enseñan a conocer y a querer a Jesús.
-Lector 2. Felices de decorar nuestras casas con el Belén y el árbol de Navidad.
-Lector 1. Felices porque este tiempo nos llena de alegría y de esperanza.
– Lector 2. Felices porque en Navidad un Dios pequeño nacerá.


PETICIÓNES DE PERDÓN

1. Porque a veces no somos “buena noticia” para los demás. SEÑOR, TEN PIEDAD.
2. Por las veces en que no sabemos verte en las personas necesitadas. SEÑOR, TEN PIEDAD.
3. Por las veces que somos egoístas y no compartimos con los demás. CRISTO, TEN PIEDAD.


EVANGELIO (Mateo 11, 2-11). “¿Eres tú el que ha de venir”?

Narrador:
En aquel tiempo, Juan Bautista, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, mandó a sus discípulos a preguntarle:
Discípulo 1:¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?
Narrador: 

Jesús les respondió:
Jesús: Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo; los ciegos ven y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y los pobres son evangelizados. ¡Y bienaventurado el que no se escandalice de mí!
Narrador: Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan:
Jesús: «Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? O qué salisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Mirad, los que viven con lujo habitan en los palacios. Entonces ¿a qué salisteis? ¿A ver a un profeta?
Sí, os digo, y más que profeta.
Este es de quien está escrito: Yo envío a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino ante ti». En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista, aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.»  Palabra del Señor


El látigo nuevo

Una mañana muy fría, dos jinetes cabalgaban por un camino campestre. Uno de ellas, que era ciego dejó caer su látigo. Se bajó del caballo y, arrodillado, palpó la tierra buscándolo. No lo pudo encontrar, pero dio con otro que le pareció más elegante, más suave.
Montó en su animal y continuó la cabalgata. El otro jinete, que sí podía ver, le preguntó qué había buscado en el suelo.
El ciego le respondió: “Perdí mi látigo y bajé a buscarlo; no lo logré, pero encontré este otro que es más largo, suave y flexible que el primero”.
El hombre que podía ver le dijo: “¡Arrójalo! ¡Lo que tienes en la mano, no es un látigo sino una serpiente adormecida por el frío!”.
El ciego rehusó tirarla, diciendo que el hombre que podía ver estaba envidioso de su nueva fusta…
Un rato más tarde, el calor del día, despertó a la serpiente, la cual mordió al ciego, envenenándolo.


PETICIONES 1

1. • Por todos aquellos que no tienen paz y alegría, para que Dios se la conceda estas Navidades, ROGUEMOS AL SEÑOR.

2. • Por todas las familias que tienen problemas, por las que se encuentran enemistadas y por todos nuestros familiares enfermos, para que en estos días se alivien sus dificultades, ROGUEMOS AL SEÑOR.
3. • Para que llegue al mundo entero la Buena Noticia del Nacimiento de Jesucristo, acaben las guerras y el terrorismo y las armas se conviertan en instrumentos de paz y trabajo, ROGUEMOS AL SEÑOR.
4. • Por toda la Iglesia y todos los cristianos, para que demostremos al mundo la alegría de sentirnos sostenidos por la presencia de Jesús, ROGUEMOS AL SEÑOR.
5. • Por todos los que nos reunimos cada domingo a celebrar la eucaristía. Para que nuestra vida y nuestro mensaje sea de alegría y paz en estos días de preparación a la Navidad, ROGUEMOS AL SEÑOR.

PETICIONES 2

  1. Para que todos los que formamos la Iglesia seamos, como Jesús, personas que hacen el bien. ¡Ven Señor Jesús!
  2. Para que el bien y la bondad vayan ganando terreno al mal y al egoísmo en nuestra sociedad. ¡Ven Señor Jesús!
  3. Para que Jesús llene de alegría a las personas que se entregan a ayudar a los demás. ¡Ven Señor Jesús!
  4. Para que todos los niños del mundo tengan lo necesario para vivir. ¡Ven Señor Jesús!
  5. Para que las campañas solidarias no existan solo en Navidad. ¡Ven Señor Jesús!



ORACIÓN FINAL:

Querido Dios,
gracias por todos los días felices,
por divertirnos,
por los amigos,
por el trabajo y el juego,
gracias porque nos cuidas con cariño aquí,
en casa y en todas partes.


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