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TESTIMONIOS MARTIRIALES

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BREVES TESTIMONIOS DE LOS MÁRTIRES.

La espiritualidad claretiana es esencialmente misionera. San Antonio María Claret dejó descrita la silueta del misionero en estos términos:

"Un Hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa; que desea eficazmente y trabajo por todos los medios encender a todo el mundo en el fuego del divino amor. Nada le arredra; se goza en las privaciones; aborda los trabajos; abraza los sacrificios; se complace en las calumnias y se alegra en los tormentos. No piensa sino en cómo seguirá e imitará a Jesucristo en trabajar, sufrir y en procurar siempre y únicamente la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas"

. Su actitud interior fue, en todo tiempo, grandiosamente martirial: “Todas mis aspiraciones han sido morir en un hospital como pobre, en un cadalso como mártir, o asesinado por los enemigos de la Religión sacrosanta que dichosamente profesamos y predicamos, y quisiera yo sellar con mi sangre las virtudes y verdades que he enseñado” . “Habitualmente no rehusaba las penas; al contrario, las amaba y deseaba morir por Jesucristo. Yo no me ponía temerariamente en los peligros, pero sí gustaba que el Superior me enviase a lugares peligrosos para poder tener la dicha de morir asesinado por Jesucristo”: Aut 465; cf. 466.


"Nos teníamos por felices en poder sufrir algo por la causa de Dios; porque nos iban a matar únicamente por ser religiosos y por ser sacerdotes o aspirantes al sacerdocio..." (Pablo Hall, cmf).

"Voy a ser fusilado por ser religioso y miembro del clero, o sea por seguir las doctrinas de la Iglesia Católica Romana. Gracias sean dadas al Padre por Nuestro Señor Jesucristo, Hijo suyo, que con el mismo Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén" (10-VIII-36). (Ramón Illa,cmf)

"No se nos ha encontrado ninguna causa política, y sin forma de juicio morimos todos contentos por Cristo y su Iglesia y por la fe de España. Por los mártires, Manuel Martínez, C.M.F."

Ramón Illa dirá: "Yo no cambiaría la cárcel por el don de hacer milagros, ni el martirio por el apostolado, que era la ilusión de mi vida".

Luis Javier Bandrés lo expresa así: "Quisiera ser sacerdote y misionero, ofrendo el sacrificio de mi vida por las almas".

"Muero tranquilo cumpliendo mi deber", dirá Luis Lledó.

"Todos estaban contentos y se felicitaban, como los apóstoles, -dice el estudiante argentino Pablo Hall- por haber sido hallados dignos de sufrir algo por el nombre de Jesús...Todos estábamos resignados a los designios de la divina voluntad: así lo fui oyendo de los labios de todos, y nos animábamos mutuamente con la esperanza de ir al cielo, y pedíamos para nosotros y para todos el don de la santa perseverancia hasta el fin..."

"El Señor se digna poner en mis manos la palma del martirio...Canten al Señor por el don tan grande y señalado como el martirio que el Señor se digna concederme " (R. Illa).

"¡Viva Dios! Nunca pensé ser digno de gracia tan singular" (F. Castán).

De diversas formas expresan su gozo, agradecimiento y esperanza.

FAMILIA

"No lloréis por mí. Soy mártir de Jesucristo... Mamá, no lloréis por mí, Jesús me pide la sangre; por su amor la derramaré; seré mártir, voy al cielo. Allá os espero" (Salvador Pigem).

"Pronto voy a ser mártir de Jesucristo. No lloren por mi muerte, pues que morir por Jesucristo es vivir eternamente...Yo, en estos instantes, ruego al Señor les dé a Vds. fortaleza para sobrellevar tan rudo golpe...Nunca como ahora les ama su hijo que muere sereno y tranquilo porque muere por Jesucristo" (José Figuero)

En un muro del colegio de los PP. Escolapios en el que estuvieron encarcelados pudo leerse -durante varios años- esta inscripción: “Perdonamos a nuestros enemigos... A los que vais a ser nuestros verdugos, os enviamos nuestro perdón”.

Al desenterrar a Salvador Pigem, encontraron en el bolsillo de la sotana un calendario en el que había escrito: “Nos matan por odio a la Religión. Domine, dimitte illis”.

En el taburete del piano que estaba en el escenario del salón aparecen escritos de perdón: “Perdono de todo corazón a todos los que voluntaria o involuntariamente me hayan ofendido” (Juan Sánchez Munárriz).

“Así como Jesucristo en lo alto de la cruz expiró perdonando a sus enemigos, así muero yo mártir perdonándolos de todo corazón y prometiendo rogar de un modo especial por ellos y sus familiares (Tomás Capdevila Miró).

“Sólo el murmullo santo de las oraciones se deja sentir en esta sala, testigo de nuestras duras angustias; si rezamos, es para perdonar a nuestro enemigos.

¡Sálvalos, Señor, que no saben lo que hacen¡” (Faustino Pérez)

Carta de despedida a la Congregación:

“Querida Congregación: Anteayer, día 11, murieron, con la generosidad con que mueren los mártires, seis de nuestros hermanos; hoy, trece, han alcanzado la palma de la victoria 20, y mañana, catorce, esperamos morir los 21 restantes. ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios! ¡Y qué nobles y heroicos se están portando tus hijos, Congregación querida! Pasamos el día animándonos para el martirio y rezando por nuestros enemigos y por nuestro querido Instituto; cuando llega el momento de designar las víctimas hay en todos serenidad santa y ansia de oír el nombre para adelantar y ponernos en las filas de los elegidos; esperamos el momento con generosa impaciencia, y cuando ha llegado, hemos visto a unos besar los cordeles con que los ataban, y a otros dirigir palabras de perdón a la turba armada; cuando van en el camión hacia el cementerio, los oímos gritar ¡Viva Cristo Rey! Responde el populacho rabioso, ¡Muera! ¡Muera!, pero nada los intimida. ¡Son tus hijos, Congregación querida, éstos que entre pistolas y fusiles se atreven a gritar serenos cuando van hacia el cementerio ¡Viva Cristo Rey! Mañana iremos los restantes y ya tenemos la consigna de aclamar aunque suenen los disparos, al Corazón de nuestra Madre, a Cristo Rey, a la Iglesia católica y a ti, madre común de todos nosotros.

Me dicen mis compañeros que yo inicie los ¡vivas! y que ellos ya responderán.

Yo gritaré con toda la fuerza de mis pulmones, y en nuestros clamores entusiastas adivina tú, Congregación querida, el amor que te tenemos, pues te llevamos en nuestros recuerdos hasta estas regiones de dolor y muerte.

Morimos todos contentos sin que nadie sienta desmayos ni pesares; morimos todos rogando a Dios que la sangre que caiga de nuestras heridas no sea sangre vengadora, sino sangre que entrando roja y viva por tus venas, estimule tu desarrollo y expansión por todo el mundo.

¡Adiós, querida Congregación! Tus hijos, Mártires de Barbastro, te saludan desde la prisión y te ofrecen sus dolores y angustias en holocausto expiatorio por nuestras deficiencias y en testimonio de nuestro amor fiel, generoso y perpetuo.

Los Mártires de mañana, catorce, recuerdan que mueren en vísperas de la Asunción; ¡y qué recuerdo éste! Morimos por llevar la sotana y moriremos precisamente en el mismo día en que nos la impusieron.

Los Mártires de Barbastro, y en nombre de todos, el último y más indigno, Faustino Pérez, C.M.F.

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva el Corazón de María! ¡Viva la Congregación! Adiós, querido Instituto. Vamos al cielo a rogar por ti. ¡Adiós, adiós!”


Al llegar a Barbastro se encontraron con el P. Juan Díaz como formador.

Se puede decir que él les preparó de manera inmediata al martirio. En la tarde en que fueron detenidos habló a los estudiantes: "Nos animó -dice Parussini- en aquellas circunstancias tan inciertas. Nos incitó a más oración, a la tranquilidad y a la paz. Nos dijo que nos abandonáramos en los brazos de la Divina Providencia: que lo que Dios enviase eso sería lo mejor para nosotros". "Y si llegan a encarcelarnos, será una gran gloria sufrir persecución por la justicia, sufrir por Dios. Y si llega el trance supremo de darnos muerte, ¡qué alegría, hermanos; qué gloria y honor dar la vida por Jesús, morir por nuestros ideales..."

"Ninguna vida tiene efecto mayor que la de los mártires; porque el mártir comienza a actuar sólo después de la muerte" (S.Kierkegard).


Sólo en el "espíritu de nuestro Padre y de nuestra Madre cumpliremos el único objetivo que persigue la Congregación, "la gloria de Dios y la salvación de los hombres " como quiere el Señor para la dilatación del Reino".

Tomado de: Jóvenes y testimonio de la Fe. 51 Misioneros claretianos mártires.

Escrito del P. Aquilino Bocos sobre la relevancia del testimonio de los Mártires Claretianos de Barbastro para los jóvenes.

Miércoles 13 de agosto de 2014, por Parroquia Corazón de María (Zaragoza)


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