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DOMINGO XV (C)

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PRÓJIMO: "Cualquiera que tenga necesidad de mí y que yo pueda ayudar"

SAMARITANO: Poco piadoso, pagano, infiel, no amigo de los judíos.
- se compadece y actúa.
- los extraños son amigos.
- no actúa por recompensa.

Dios no nos quiere héroes ni santos, nos quiere prójimos:
- un gesto.
- un apoyo.
- una mirada de complicidad.
- una sonrisa.
- un silencio


El sacerdote y el levita ven, pero ignoran; miran, pero no proveen. Ni siquiera existe un verdadero culto si ello no se traduce en servicio al prójimo.

No lo olvidemos jamás: ante el sufrimiento de tanta gente agotada por el hambre, por la violencia y la injusticia, no podemos permanecer como espectadores. ¡Ignorar el sufrimiento del hombre, ¿qué cosa significa? Significa ignorar a Dios! Si yo no me acerco a aquel hombre, a aquella mujer, a aquel niño, a aquel anciano o aquella anciana que sufre, no me acerco a Dios.

Al inicio de la parábola para el sacerdote y el levita el prójimo era el moribundo; al final el prójimo es el samaritano que ha hecho cercano.

Jesús cambia la prospectiva: no clasificar a los demás para ver quién es el prójimo y quién no lo es.

Tú puedes hacerte prójimo de quien se encuentra en la necesidad, y lo serás si en tu corazón tienes compasión, es decir, tienes esa capacidad de sufrir con el otro.

Papa Francisco


PARA LA EUCARISTÍA

ENTRADA

Hermanos: Sed bienvenidos a nuestra celebración dominical. Todos nos hemos hecho alguna vez la pregunta: “¿Qué hacer para alcanzar la vida eterna?” Quizá no se la hemos formulado a Cristo. Él nos da la respuesta en el evangelio de hoy, dando un paso de la teoría a la práctica. Con espíritu fraterno iniciamos nuestra reunión cantando:

SALUDO Y ACTO PENITENCIAL.

La paz de Jesús, que nos ama y nos salva, esté con todos vosotros.

Ante Cristo, el Buen Samaritano, que nos recoge en la cuneta de la vida, reconozcámonos con humildad necesitados de perdón.

 Tú, que nunca nos abandonas: SEÑOR, TEN PIEDAD.

 Tú, que nos das el amor y el perdón: CRISTO, TEN PIEDAD.

 Tú, que nos llamas a una vida renovada: SEÑOR, TEN PIEDAD.

1ª LECTURA. [Deuteronomio 30, 10-14] Moisés exhorta a su pueblo al cumplimiento de los Mandamientos. Y para animarlos les dice que no son difíciles de cumplir, porque se reducen al amor, lo más propio del corazón.

2ª LECTURA. [2ª Colosenses 1, 15-20] Con fe escuchemos este texto de Pablo. Nos habla con entusiasmo de Jesucristo, cabeza de este inmenso cuerpo que es la Iglesia, del que nosotros formamos aparte.

EVANGELIO. [Lucas 10, 25-37] Escuchamos con devoción la parábola del Buen Samaritano. ¡Abramos nuestro corazón a la llamada que Jesús nos hace a cada uno de nosotros!


ORACIÓN DE LOS FIELES

Hermanos: Hagamos ahora nuestra súplica confiada al Señor, rico en misericordia, que se compadece de todos los hombres.

Respondemos: HAZNOS COMPASIVOS Y MISERICORDIOSOS.

1. Por la Iglesia universal y las comunidades cristianas: Para que vivan siempre la Gran Ley del Amor a Dios, y del Amor al prójimo. Oremos.

2. Por los gobernantes de todos los países del mundo: Para que acierten a promulgar leyes y aquellas condiciones sociales que favorezcan la vida, la justicia, la paz y la hermandad entre las naciones. Oremos.

3. Por los enfermos y los que sufren: Para que no les falten los cuidados, atenciones y medicinas que necesitan. Oremos.

4. Por los prójimos que están heridos física o moralmente en cualquiera de los caminos de la vida…: Para que encuentren buenos samaritanos, que les aporten solidaridad y ayuda fraterna. Oremos.

5. Por nosotros, en particular: Para que no pasemos de largo ante los maltratados por la vida…; y sepamos derramar sobre ellos el aceite y el bálsamo de la caridad fraterna. Oremos.

Escucha, Padre, nuestra oración, y derrama tu amor sobre el mundo entero. Por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN.


.

Digo que eres amor,
y es a medias.
Que eres bueno y justo,
y es injusto decirlo.

Cuando digo que eres fiel,
es poca cosa.
sólo si digo que tú eres Dios,
que eres fiel, justo, bueno,
y que me quieres
parece que acierto.

Y si añado que eres Padre/Madre
-y me detengo,
gozo y guardo silencio-
comprendo qué es ser tu hijo.

¡Es todo lo que creo y pienso!


ORACIÓN DEL BUEN SAMARITANO

Señor, no quiero pasar de lejos
ante el hombre herido en el camino de la vida.

Quiero acercarme
y contagiarme de tu compasión
para expresar tu ternura,
para ofrecer el aceite que cura heridas,
el vino que recrea y enamora.

Tú, Jesús, buen samaritano,
acércate a mí,
como hiciste siempre.

Ven a mí para introducirme en la posada de tu corazón.
acércate a mí,
herido por las flechas de la vida,
por el dolor de tantos hermanos,
por los misiles de la guerra,
por la violencia de los poderosos.

Sí, acércate a mí,
buen samaritano;
llévame en tus hombros, pues soy oveja perdida;
carga con todas mis caídas,
ayúdame en todas mis tribulaciones,
hazte presente en todas mis horas bajas.

Ven, buen samaritano,
y hazme a mí tener tus mismos sentimientos,
para no dar nunca ningún rodeo
ante el hermano que sufre,
sino hacerme compañero de sus caminos,
amigo de tus soledades,
cercano a tus dolencias,
para ser, como Tú, "ilimitadamente bueno"
y pasar por el mundo "haciendo el bien"
y "curando las dolencias"

Amén.

Lunes 4 de julio de 2016, por Parroquia Corazón de María (Zaragoza)


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