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DOMINGO 28B

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Yo no me acabo de creer que todo quedará así con el "joven rico" después de su charla con el Señor, estoy segura que volvió y siguieron charlando...


El libro "Las sonrisas de Jesús", dice que el joven rico después de dejar a Jesús, tuvo que viajar y cuando regresó se enteró de que Jesús había sido crucificado. Deambulando tristemente y sin rumbo, el Señor puso en su camino al apóstol Juan, que le miro y le sonrió, el joven rico vio en los ojos de Juan la mirada de nuestro Señor, entonces vendió todo lo que tenía y lo siguió para siempre.


Un niño de 7 años antes de acostarse solía leer el Nuevo Testamento. Una noche leía el evangelio del joven rico y se asustó. Bajó corriendo a la cocina y con lágrimas en los ojos le dijo a su madre: Mamá, no nos vamos a salvar. Su madre le dijo: Vete a la cama.


SALUDO

Es frecuente escuchar: no, no,no, no matarás, no robarás, no mentirás, no dirás palabrotas … si quieres ser buen cristiano.

Pero Jesús, sin quitar ningún valor a todos estos mandamientos, va más allá, nos presenta la vida en positivo. El evangelio de hoy nos presenta a un joven bueno que se acerca a Jesús y le dice “veo que eres bueno pero te falta una cosa” ¿Qué cosa?

En el evangelio escucharemos la respuesta. Comenzamos, con alegría, cantando.


Peticiones de perdón

1. Porque nos olvidamos de hablar con Jesús. Señor, ten piedad.

2. Porque sólo queremos a los papás para que nos den caprichos. Cristo, ten piedad.

3. Porque a veces lloramos cuando no nos dan lo que queremos. Señor, ten piedad


Evangelio Mc 10, 17-30

NARRADOR: Cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:

JOVEN: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».

NARRADOR: Jesús le contestó:

JESÚS: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».

NARRADOR: Él replicó:

JOVEN: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».

NARRADOR: Jesús se quedó mirándolo con cariño y le dijo:

JESÚS: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».

NARRADOR: A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:

JESÚS: «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».

NARRADOR: Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:

JESÚS: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».

NARRADOR: Ellos se espantaron y comentaban:

DISCIPULOOS: «Entonces, ¿ quién puede salvarse?».

NARRADOR: Jesús se les quedó mirando y les dijo:

JESÚS: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».

NARRADOR: Pedro se puso a decirle

PEDRO: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».

NARRADOR: Jesús dijo:

JESÚS: «En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna.


PETICIONES

1.- Por la Iglesia, para que dé testimonio del desprendimiento generoso que todos desean ver en ella. Roguemos al Señor.

2.- Para que Dios nos ayude a saber compartir nuestros bienes, nuestras cualidades, con los más necesitados. Roguemos al Señor.

3.- Por los ricos, los que tienen mucho dinero. Para que pongan al servicio de los más necesitados aquellos medios que son necesarios para promover la justicia y el desarrollo de las personas. Roguemos al Señor.

4.- Por todas las personas que sufren y están tristes, por las que son víctimas de la violencia y de la guerra, Roguemos al Señor.

5.- Por aquellos que no aceptan la invitación de Jesús a reunirse para celebrar la Eucaristía cada domingo, para que nuestro ejemplo les anime a acercarse a la fiesta de la Eucaristía, roguemos al Señor.

6.- Por todos nosotros, los que celebramos esta Eucaristía, para que no desoigamos la invitación del Señor a seguirle, como hizo el joven del Evangelio, sino que le aceptemos con generosidad. Roguemos al Señor.


APUESTA POR EL SOL Y EL VIENTO

Cuentan que mientras un viajero iba por su camino, el Sol y el Viento lo hicieron el blanco de una apuesta: vencería quien lograse primero que se quitara el abrigo.

Empezó el Viento a soplar furiosamente, empujando montañas de nubes y remolinos de polvo. Pero el viajero apretaba fuerte el abrigo contra sí mismo para que no le volase por los aires, agarrando muy fuerte el abrigo con todas sus fuerzas.

Cuando el Viento se cansó y perdió toda esperanza de vencer, entonces el Sol empezó a descubrir su hermoso rostro de oro, calentando la tierra con sus rayos encendidos.

Enseguida el viajero, resoplando por el excesivo calor y sudando hasta la médula, para no ahogarse de calor, se quitó su abrigo.

Obtuvo, pues, la victoria el Sol, aquel que empleó las buenas maneras, y no el Viento, que pretendía vencer con la violencia y la furia.


DEVÚELVEME MIS CANCIONES

Un millonario pasaba gran parte de su tiempo contando sus monedas de oro.

Muy cerca de su mansión vivía un zapatero que pasaba el día arreglando zapatos y cantando bellas baladas. Canciones que irritaban al hombre rico. Un día decidió regalarle unas monedas a ver si se callaba.

El zapatero muy feliz dejó de cantar y de trabajar. Ahora pasaba su tiempo escondiendo las monedas, cambiándolas de sitio para que nadie se las robara.

Un buen día cayó en la cuenta de que las monedas le habían robado sus canciones y su paz. Se fue a la casa del millonario y le dijo: yo te devuelvo tus monedas y tú devuélveme mis canciones.


COMPRAR UN SARI MÁS BARATO

Una anécdota de la Madre Teresa de Calcuta

Cuenta ella que una señora hindú, muy rica, fue a verla un día y le dijo:
- Madre, yo quisiera tomar parte en su ayuda a los necesitados.

La madre le respondió:
- Eso está muy bien.

Y comenzaron a hablar sobre la vida de la señora. La señora le dijo:
- Madre, a mí me gustan mucho los saris y los compro caros y elegantes.

Ese día, la señora llevaba un traje que valía 800 rupias, mientras que el de la madre Teresa apenas costaba 8 rupias.

La madre Teresa se quedó en silencio y preparó la respuesta correcta a la petición de ayuda de la señora, y le dijo:
- Creo que podemos empezar por el sari. La próxima vez que vaya a comprar uno no lo compre de 800 cómprelo de 500 y el dinero que ahorre tráigamelo para ayudar a los pobres.

La señora rica siguió el consejo y empezó a comprar vestidos más baratos.

Contaba la madre Teresa que la señora llegó a comprarse saris de sólo 100 rupias y no bajó más el precio porque le dijo que ya era suficiente.

La señora confesó a la madre Teresa que había cambiado su vida. Que había entendido lo que significaba compartir y que tenía la sensación de haber recibido mucho más de lo que había dado.

Martes 9 de octubre de 2018, por Parroquia Corazón de María (Zaragoza)


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