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CUARESMA V (C) Día del Seminario

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¡ESCÚCHAME!

Cuando te pido que me escuches
y tú empiezas a dar consejos,
no estás haciendo lo que necesito y te pido.

Cuando te pido que me escuches
y tú me dices por qué no debo sentirme así,
estás hiriéndome en mis sentimientos e intimidad.

Cuando te pido que me escuches
y tú imaginas que has de hacer algo para resolverme el problema,
me has defraudado, por extraño que te parezca.

Tal vez por eso, la oración es un consuelo para muchos:
porque Dios es mudo y no da consejos,
ni trata de arreglar las cosas.

Él sólo escucha y confía en que yo lo resuelva sola/o.
Con que ... ¡haz el favor! ¡sólo escúchame! ¡óyeme!
Y si quieres hablar,
espera turno unos minutos
y yo te prometo
que TE ESCUCHARÉ.

LEO BUSCAGLIA, "Vivir, amar y aprender"

EL TRIPLE FILTRO DE SÓCRATES

En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos.

Un día un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo:

¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?

Espera un minuto - replicó Sócrates. Antes de decirme nada quisiera que pasaras un pequeño examen. Yo lo llamo el examen del triple filtro.

¿Triple filtro?

Correcto -continuó Sócrates. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir. Es por eso que lo llamo el examen del triple filtro. El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

No -dijo el hombre-, realmente solo escuché sobre eso y...

Bien -dijo Sócrates. Entonces realmente no sabes si es cierto o no.

Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?

No, por el contrario...

Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto.

Pero podría querer escucharlo porque queda un filtro: el filtro de la utilidad. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?

No, la verdad que no.

Bien -concluyó Sócrates-, si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?

Usa este triple filtro cada vez que oigas comentarios sobre alguno de tus amigos cercanos y queridos...


SUGERENCIAS PARA LA EUCARISTÍA

Hoy el evangelio nos mostrará la impresionante escena de Jesús y la mujer pecadora, donde la mala intención de los enemigos de Jesús se convertirá en camino de perdón para una mujer perseguida y asustada.

¿Quién de los que estamos aquí no ha sido alguna vez un acusica? ¿Quién de los que nos decimos amigos de Jesús, no hemos criticado o hablado mal de los demás.

Además, hoy, celebramos el día del Seminario, oramos de manera especial para que haya en la Iglesia abundantes vocaciones al sacerdocio y aquellos jóvenes que ya están en el Seminario perseveren fieles en el ministerio al que Dios les llamó.

Comenzamos haciendo silencio y pidiendo perdón.


EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan (8,1-11):

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.

Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:

«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».

Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.

Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.

Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:

«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».

E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante.

Jesús se incorporó y le preguntó:

«Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».

Ella contestó:

«Ninguno, Señor».

Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».

Palabra del Señor


Escribir en arena o en piedra.

Dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron.

Uno de ellos dio una bofetada al otro. El ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: “HOY, MI MEJOR AMIGO ME DIO UNA BOFETADA.”

Continuaron su camino y llegaron a un oasis donde se bañaron. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un cincel y escribió en una piedra: “HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVO LA VIDA”.

Intrigado, el amigo preguntó: “¿Por que después de que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?”

Sonriendo, el otro amigo respondió: “Cuando un amigo nos ofende, debemos escribir en la arena, donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrar y hacer desaparecer la ofensa.

Por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, debemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde ningún viento del mundo podrá borrarlo.


ORACIÓN DE LOS FIELES

1. Por la Iglesia de Dios, para que cuantos la formamos nos esforcemos, especialmente en este tiempo de Cuaresma, en reflejar en nuestra vida lo bueno que es Dios con nosotros.. Roguemos al Señor.

2. Por nuestros seminarios, para que los seminaristas y formadores constituyan auténticas comunidades de seguidores de Jesús. Roguemos al Señor.

3. Por las comunidades cristianas que no pueden celebrar la Eucaristía por falta de sacerdotes, para que no desfallezcan y en ellas nunca falte la oración sincera y humilde por las vocaciones sacerdotales. Roguemos al Señor.

4. Por las familias cristianas, especialmente por los papás para que sientan la protección de San José y puedan seguir cuidando de toda la familia, para que tengan trabajo, para que recen y nos enseñen a rezar. Roguemos al Señor


DÍA DEL SEMINARIO 2016


ORACIÓN

Dios Padre, que esperas con los brazos abiertos
a cuantos se acercan a Ti, reconociendo su debilidad y su pecado.

Ayuda a quienes tú eliges como ministros del perdón
para que, respondiendo con generosa entrega,
modelen su corazón con el signo de la compasión,
la comprensión y el amor.

Hazlos humildes ministros tuyos,
presencia de tu misericordia en medio de este mundo,
para que hagan eficaz en él la fuerza de tu fidelidad
y de tu amor.

Marca su vida con el signo de una compasión
que no solo comprende el sufrimiento,
sino que acude a socorrer a cuantos sufren.

Transforma toda su persona en manos
que acogen y acarician
para ser «misericordiosos como el Padre».

Por Cristo, tu Hijo, nuestro Señor,
que se entregó por nuestra salvación. Amén.

Martes 8 de marzo de 2016, por Parroquia Corazón de María (Zaragoza)


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