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CUARESMA III (C)

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TÚ ME SALVAS

No te cansas de mí,
aunque a ratos
ni yo mismo me soporto.
No te rindes,
aunque tanto
me alejo, te ignoro, me pierdo.

No desistes,
que yo soy necio,
pero tú eres tenaz.
No te desentiendes de mí,
porque tu amor
puede más que los motivos

Tenme paciencia,
tú que no desesperas,
que al creer en mí
me abres los ojos
y las alas…

José Mª Rodríguez Olaizola, sj


MONICIÓN DE ENTRADA

Buenos días a todos, hace tres domingos que comenzamos la Cuaresma, nos encontramos ya en la mitad del camino que nos lleva a la Resurrección del Señor.

Hoy, Dios, nuestro Padre nos invita por medio de su palabra a estar muy pendientes de las necesidades de los demás y a aprender a querernos, no por lo que aparentamos sino por lo que somos: personas necesitadas de amor.

PETICIONES DE PERDÓN

1. Perdón Señor
Por las veces que no soy generoso
y no comparto con los demás.
Perdóname, Señor!

2. Por las veces que ofendo a los otros,
con insultos o mentiras.
Perdóname, Señor!

3. Por las veces que no escucho a mis padres
y creo sabérmelas todas.
Perdóname, Señor!

4. Por las veces que peleo
con mis hermanos y amigos.
Perdóname, Señor!

5. Por las veces que no cumplo
con mis trabajos, tareas y estudio.
Perdóname, Señor!

6. Por las veces que me olvido de ti.
Porque no escucho tu voz muy dentro de mí
Perdóname, Señor!

7. Dame una nueva oportunidad _para vivir como tú nos enseñas.
Perdóname, Señor!

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA

Como vamos a escuchar ahora, Dios está siempre atento a lo que nos pasa; escucha nuestras quejas, nuestros problemas y siempre está dispuesto a intervenir en nuestras vidas a través de hombres y mujeres que, como Moisés, se comprometen a ayudar a los demás.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA

San Pablo nos invita a pensar que no basta con llamarnos a nosotros mismos cristianos, sino que lo verdaderamente importantes del cristiano es la búsqueda continuada del cambio en nuestro corazón.



EL ENANO Y EL GIGANTE

Cuentan que un gigante se disponía a atravesar un río profundo y se encontró en la orilla con un pigmeo que no sabía nadar y no podía atravesar el río por su profundidad.

El gigante lo cargó sobre sus hombros y se metió en el agua. Hacia la mitad de la travesía el pigmeo, que sobresalía casi medio metro por encima de la cabeza del gigante, alcanzó a ver, sigilosamente apostados tras la vegetación de la otra orilla, a los indios de una tribu que esperaban con sus arcos a que se acercase el gigante.

El pigmeo avisó al gigante. Éste se detuvo, dio media vuelta y comenzó a deshacer la travesía. En aquel momento, una flecha disparada desde la otra orilla se hundió en el agua cerca del gigante, pero sin haber podido llegar hasta él. Así ocurrió con otras sucesivas flechas, mientras ambos, gigante y pigmeo, ganaban la orilla, sanos y salvos.

El gigante dio las gracias al pigmeo, pero éste replicó: “Si no me hubiese apoyado en ti, no habría podido ver más lejos que tú”. González Faus


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Testimonio desde el grupo "Catecumenado de Adultos" que se reúne en la Parroquia Corazón de María.

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PETICIONES

1- Pedimos por la Iglesia, para que en este tiempo de Cuaresma proclame con mayor intensidad la conversión de todas las personas a Dios, roguemos al Señor.

2- Por todos los que sufren, por los enfermos, los que no tienen trabajo, los que se encuentran solos, para que sientan la ternura de Jesús en sus vidas y encuentren la ayuda de los que les rodean, roguemos al Señor.

3- Por todos nosotros, por nuestra comunidad parroquial, para que aprovechemos este tiempo de Cuaresma como un momento privilegiado para acercarnos más a Dios, roguemos al Señor.

4- Por todos nosotros, para que vivamos con intensidad lo que estamos celebrando estos días y no seamos meros espectadores de estos grandes acontecimientos, roguemos al Señor.


ACCIÓN DE GRACIAS

Amigo Jesús: ayúdame a ser humilde y sincero.

A no aparentar lo que no soy ni querer ser más que los otros.

Enséñame a decir siempre la verdad y a no mentir, aunque a veces cueste bastante y haya que poner mucha voluntad.

Quiero aprender a ayudar y a dar una mano a todo el que lo necesite.

Abre mi corazón para que viva pensando en los demás.

Dame coraje y valentía para ser honesto y no engañar a nadie.

Para ganarme las cosas esfuerzo y dedicación.

Ayúdame a cumplir todas las metas que me propongo para crecer y ser cada día mejor persona.


¡NO LA ROMPAS, QUE CREZCA!

Un maestro de escuela intentaba ofrecer a sus alumnos una enseñanza provechosa para sus vidas.

Repartió a cada uno una pequeña semilla: maíz, trigo, cebada, arroz, manzana, ciruela, avellana ...

Y cuando todos contemplaban la semilla en la palma de u mano, les hizo la pregunta: "Pensadlo bien", les dijo, "¿cómo llegarías a saber lo que guarda dentro cada una de esas semillas?"

Las respuestas llegaron pronto, irreflexivas y fáciles:
"abriendo la semilla";
"se da con una piedra,, ..
"abrir su interior y salir de dudas" ...

Sólo un niño estaba pensativo y dudoso.

El maestro le observó y le volvió a hacer la pregunta: "¿ Tú qué harías para saber lo que guarda tu semilla?".

"Yo", respondió el niño, "la sembraría, la cuidaría y la dejaría crecer hasta el final"

Para conocer y gozar de la riqueza de una persona no la rompas ni la "guardes"; ayúdala a ser ella misma, cada día más libre, a crecer y expandirse en relaciones y actividades según sus dones.

Sábado 20 de febrero de 2016, por Parroquia Corazón de María (Zaragoza)


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